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Video | Testigos narran momentos de horror durante ataque en iglesia de Texas

Joaquín Ramírez y su esposa Roseanne Solís son dos de los sobrevivientes de la masacre que ocurrió el pasado domingo en una iglesia bautista de Texas, y narraron los momentos de horror que vivieron cuando el atacante disparó indiscriminadamente contra los feligreses. Recordaron que el victimario “acribillaba” a los niños como que fueran animales.

La pareja narró a varios medios de Estados Unidos, que ese domingo habían decidido no ir al servicio en la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, a 48 kilómetros de la ciudad de San Antonio, pero a última hora optaron por asistir.

La pareja recordó que el servicio era como todos los demás a los que habían asistido. Había cantos y alabanzas y mucha armonía entre los feligreses.

Solís mencionó que durante el servicio se escucharon unas detonaciones y pensó que era pirotecnia, pero alguien les advirtió que eran disparos y que buscaran resguardo. “Se escuchó ta-ta-ta-ta y entonces todos empezaron a gritar y a gritar.

Todos buscaron resguardo y se escondieron donde pudieron. Fue un momento aterrador”, recordó Solís. La mujer estaba tirada en suelo y pudo ver cómo los disparos impactaban en la alfombra, uno de los cuales la hirió en el hombro, mientras que a su esposo Joaquín, le hirieron en el pie. “Vimos cómo la gente caía herida o muerta”, explicó.

 El atacante, que posteriormente fue identificado como Devin Patrick Kelley, estaba vestido con ropa táctica negra, similar a la de los policías de operaciones especiales, y disparó indiscriminadamente contra toda persona a su paso. “Todos van a morir, todos van a morir”, gritaba el atacante.

La pareja recordó que las primeras víctimas fueron los encargados del audio y las cámaras de la iglesia, luego el atacante disparó contra los músicos y los hermanos que estaban al frente.

Solís dijo que Kelley dejó de disparar por un momento, y ella lo vio caminar cerca y pensó que era un policía, pero otros miembros de la iglesia le dijeron que era el atacante. Luego de eso, el victimario disparó nuevamente contra las personas.

Tenía mucho odio contra los niños

Los esposos, que al momento del ataque estaban sentados cerca de la puerta principal de la iglesia, dijeron que los niños lloraban y Kelley se les acercaba y les disparaba indiscriminadamente. “Los acribillaba como que fueran animales”, narró Ramírez a la cadena Univisión.

Dijo que a los niños parecía que les disparaba como castigo por estar llorando. Ramírez, vio cómo su esposa era herida en el hombro y permanecieron cayados mientras ocurría la masacre, pero él, logró arrastrarse y salió de la iglesias para llamar al 911 y pedir ayuda y presencia de la Policía.

Habían pasado 17 minutos desde que el hombre comenzó a disparar. Cuando el atacante se fue de la iglesia, la pareja salió y fue a un hospital para que la mujer fuera atendida.

La masacre dejó 26 muertos, entre las edades de 1 año 77 años. El atacante murió luego de un enfrentamiento con las autoridades.

Aparentemente, Kelley estaba enojado con su suegra y por eso cometió el ataque.

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