Internacional

Un hombre de 102 años se casa con una mujer de 56 en Uruguay

Delicio Peralta Soler tiene 102 años y se casará el 8 de enero con Adriana Dalmao, una vecina del pueblo de 56 años, como forma de entregarle parte de su jubilación.

Por Montevideo/EFE

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Desde que quedó en silla de ruedas, Delicio Peralta ha sido asistido por Adriana Dalmao con quien se casará el 8 de enero próximo. (Foto: El País, Uruguay).
Desde que quedó en silla de ruedas, Delicio Peralta ha sido asistido por Adriana Dalmao con quien se casará el 8 de enero próximo. (Foto: El País, Uruguay).

Peralta y Dalmao son vecinos del pueblo de Guichón en el departamento (provincia) de Paysandú, al norte de Uruguay, y decidieron casarse para asegurarle a la novia de 56 años una parte de la jubilación como agradecimiento por haber ayudado al hombre cuando se quedó en silla de ruedas, según informa el diario local El País.

La familia del novio ve de forma positiva este gesto, que intenta recompensar de alguna forma todo el afecto que se han brindado.

"Si mañana falta papá, algo de esa jubilación que él cobra quedará para ella. Es una forma de agradecer todo lo que ha hecho. Ella siempre fue muy cariñosa y él la quiere mucho, cuando ella no está la llama", Olga Peralta, hija.

"Si mañana falta papá, algo de esa jubilación que él cobra quedará para ella. Es una forma de agradecer todo lo que ha hecho. Ella siempre fue muy cariñosa y él la quiere mucho, cuando ella no está la llama", afirmó Olga, la hija del novio.

La celebración será pequeña, simplemente con el entorno familiar que viajará desde diferentes localidades del departamento para saludar a los futuros marido y mujer. 

El mismo medio señala que Peralta fue peón de estancia durante muchos años. Era un experto jinete que con el paso de los años se volvió un jockey profesional de fama en la zona. Se dedicó a eso durante décadas.

De hecho, montó hasta que cumplió los 60 años de edad y se jubiló. Para la época fue un caso excepcional, muy pocos corrían hasta esa edad en aquellos años de hipismo.

Olga subraya que su padre no toma medicación alguna y que está "muy lúcido para su edad".

El único problema de salud es en la cadera tras una caída. Además, por lo general se encuentra de buen humor y comunicativo con su entorno.

Cuando cumplió 100 años la familia y los amigos hicieron una gran fiesta a modo de homenaje del abuelo.