Internacional

Votaciones del supermartes comienzan en varios estados de EE. UU.

Las votaciones del crucial supermartes, la cita electoral más importante del proceso de primarias en Estados Unidos, comenzaron el martes con la apertura de urnas en los estados de la zona este de ese país que están en juego en esta jornada.

Por Washington DC/AFP

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Voluntarios trabajan en la oficina de campaña del precandidato demócrata Bernie Sanders en Nebraska.

Una docena de estados de todo el país celebrarán primarias y caucus  (asambleas populares) durante la jornada, en la que los aspirantes demócratas competirán por 865 delegados de los 2.383 necesarios para lograr la nominación presidencial del partido.

Por el lado republicano están en juego 595 delegados, de los 1.237 necesarios para obtener la candidatura presidencial.

A las votaciones de hoy llegan como claros favoritos, según las encuestas, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton por el lado demócrata y el magnate Donald Trump en la contienda republicana.

El rival de Clinton, el senador Bernie Sanders, votó a primera hora de la mañana en su ciudad, Burlington, en el estado de Vermont, acompañado de su mujer, Jane.

Sanders, quien cuenta con una victoria segura en Vermont y espera dar la sorpresa en otros estados como Massachusetts, Minesota o Colorado, se hizo fotos con algunas de las personas que acudieron a votar temprano al mismo lugar que él.

En declaraciones a los periodistas, Sanders dijo que, si la participación es alta, espera obtener buenos resultados en este supermartes.

Los dos partidos tendrán hoy resultados en 10 estados, mientras que los demócratas sabrán también los de Colorado.

Los republicanos de Colorado y Wyoming empiezan a votar hoy en sus caucus  (asambleas populares) , pero no tienen un voto de preferencia presidencial.

En Alaska solo votan los republicanos, en la Samoa Americana solo los demócratas y también votarán los estadounidenses en el extranjero que se identifican como demócratas.

Clinton, ahora con 544 delegados, parte como favorita gracias al voto de las minorías, sobre todo afroamericana, en los estados del sur, mientras que en la contienda republicana los sondeos anticipan victorias de Trump  (82 delegados en este momento) en la mayoría de las votaciones.

El senador Ted Cruz necesita ganar en su estado, Texas, y para el también senador Marco Rubio es fundamental obtener su primera victoria dentro del proceso de primarias si quiere convertirse en la alternativa a Trump.

Según una encuesta de la cadena NBC divulgada hoy, el apoyo a Trump entre los votantes republicanos registrados es del 40 % y casi dobla al de su más inmediato perseguidor, Rubio, que obtiene un 21 %, levemente por delante de Cruz  (18 %) .

Ese mismo sondeo, realizado a más de 30.000 adultos del 22 al 28 de febrero, sitúa a Clinton con una ventaja de 10 puntos sobre Sanders  (51 % frente al 41 %) .

Mientras, otra encuesta de la cadena CNN también difundida hoy señala que, en una hipotética elección general, en este momento tanto Clinton como Sanders ganarían si Trump fuera el candidato presidencial republicano.

Escenario desolador

En el caso de Trump, su favoritismo llega claramente acompañado de una crisis sin precedentes en el partido Republicano, fundado en 1854.

Al igual que Trump, el tercer aspirante en discordia, el senador Ted Cruz, también es detestado por la dirección partidaria, pero su alternativa viable, el senador Marco Rubio, parece incapaz de achicar la distancia que lo separa del multimillonario.

En ese cuadro, Rubio y Cruz pasaron a usar las mismas armas de Trump, y la campaña se transformó en un festival bizarro de insultos, golpes bajos y discursos que incluyen menciones a calzoncillos sucios, a la transpiración y alusiones a la confiabilidad de hombres con manos pequeñas.

Fiel a su estilo, el lunes Trump simplemente ignoró la indignación generalizada por su negativa a rechazar el apoyo del Ku Klux Klan y su líder, David Duke, a su candidatura  ("aún no sé nada sobre él", dijo) . En cambio, en un acto público criticó el “tono patético”  que usa Clinton en sus discursos.

Asimismo, ridiculizó a Rubio por la forma en que transpiró durante el último debate, y afirmó que “no podemos tener este tipo de gente negociando con los chinos o con (el líder ruso Vladimir) Putin” .

A medida que más y más pesos pesados republicanos manifiestan su apoyo a Rubio o a Cruz, más y más sube Trump en la disputa interna, una situación que deja al partido ante la necesidad de cuestionarse en qué momento será necesario aceptar su candidatura y alinearse detrás de él.

Cuadro menos turbulento

Entre los demócratas, la situación parece menos turbulenta, en especial después de la aplastante victoria de Clinton sobre Sanders en la primaria de Carolina del Sur.

La ex primera dama había iniciado la campaña como favorita absoluta, pero los dos primeros capítulos de la interna  (en Iowa y New Hampshire) dejaron claro que esa ventaja podría esfumarse de un minuto a otro.

Una fuerte campaña de críticas a Sanders en las últimas dos semanas y una importante victoria en Carolina del Sur parecieron devolver a Clinton el liderazgo y la autoconfianza previo de una jornada fundamental como la del supermartes.

En un acto público realizado el domingo, Clinton incluso pareció dejar atrás la fase de críticas a Sanders para concentrarse en el futuro y una eventual disputa electoral con Trump.

“Yo no creo que Estados Unidos haya dejado de ser grande. Pienso que debemos devolver a Estados Unidos su unidad” , dijo Clinton, en una directa referencia al lema de campaña de Trump, “Devolver a Estados Unidos su grandeza” .

El sondeo de CNN/ORC halló que Clinton tiene a nivel nacional una ventaja de 55% a 38% sobre Sanders, aunque el promedio de todas las encuestas en esta coyuntura sugiere una ventaja de 47% a 42%, de acuerdo con el sitio web especializado RealPolitics.

“Preciso que voten mañana (martes), y que traigan amigos y familiares a votar” , pidió Clinton a sus seguidores.

Sanders admitió haber sido “aplastado”  en Carolina del Sur, donde el 86% de los electores demócratas negros optaron por Clinton, y su equipo de campaña concentró sus expectativas en estados como Massachusetts, Minnesota, Oklahoma y Colorado, así como Vermont, estado al que representa como senador.