Política

Negativa del Presidente a dimitir indigna

El hecho de que Otto Pérez Molina continúe como presidente después del histórico paro nacional del jueves pasado y las reiteradas peticiones para que renuncie al cargo de las mismas instituciones estatales, como la Procuraduría General de la Nación, ha causado extrañeza e indignación.

Por G. Contreras y A. Orozco

Se calcula la participación de unas 100 mil personas en la manifestación del 27 de agosto, exigiendo la renuncia del Presidente. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Se calcula la participación de unas 100 mil personas en la manifestación del 27 de agosto, exigiendo la renuncia del Presidente. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Académicos tienen varias teorías, que van desde poderes y capitales que están detrás de Pérez Molina, compromisos que él haya adquirido, hasta ganar tiempo y querer mantenerse hasta el 14 de enero del 2016.

Además, un día después de la presión ejercida por la población a escala nacional, fuentes del Ejecutivo afirman que mandos altos y medios de la provincia han manifestado “incomodidad” por la continuidad del mandatario, debido a que deteriora la imagen del Ejército de Guatemala.

Los académicos y el sociólogo consultados coinciden en que el paro nacional del jueves es un movimiento que no había ocurrido en los últimos 70 años y es comparable con la Revolución de 1944.

El país es otro

El sociólogo Edelberto Torres-Rivas destaca que el país es otro a partir de las manifestaciones que comenzaron el 24 de abril.

El paro del jueves, para exigir la renuncia de Pérez, fue pacífico, espontáneo y sin tinte político.

“Esto puede ser comparado con la caída de Manuel Estrada Cabrera o de Jorge Ubico; aunque Otto Pérez Molina no es dictador, es ladrón. Sí es un hecho cívico nuevo, la historia se quiebra aquí porque las manifestaciones pacíficas se van a usar ahora para expresarse”, asegura el experto.

Torres-Rivas destaca lo extraordinario de estas protestas, ya que el jueves participaron más de 200 mil guatemaltecos y no hubo ni un solo acto de violencia, todo se desarrolló en orden y con “extraordinaria alegría”, en un ejercicio cívico y político, que “es prueba de la nueva calidad humana de los guatemaltecos”.

Cuota mínima

De acuerdo con el politólogo de la Universidad de San Carlos Jahir Dabroy, Pérez Molina trata de mantener la más mínima cuota que le queda, debido a que estar en ese cargo le permite espacio de negociación y también de cierta influencia, aunque ya muy limitada.

Afirmó: “Quiere tener los pocos recursos que le quedan, porque sabe que los perderá si renuncia”.

Asimismo, Wílson Romero, del Instituto de Investigaciones Económico-Sociales, de la Universidad Rafael Landívar, refirió que atrás del presidente hay “todo un bloque económico” que se ha formado a lo largo de muchos años, así como “nuevos capitales” que ahora se verán desplazados.

La protesta del 27 de agosto se compara desde ya con la Revolución de 1944, que nació en el pueblo.

“Él apuesta a una correlación de fuerzas que la va a perder por el nivel de rechazo popular y la contundencia de evidencias en su contra”, expresó Romero.

Coincidió Manuel Pérez-Lara, rector de la Universidad del Istmo. “Lo que es difícil interpretar es cuáles son los compromisos fuertes como para seguir en el cargo y no responder a una demostración tan clara como la que hubo el jueves”, expuso.