Registrarse ¿Por qué registrarse?

Con tu usuario podrás:


- Ingresar al visor de la edición impresa
   de Prensa Libre

- Comentar cada nota publicada
   *ver términos y condiciones de uso
   del portal

- Obtener beneficios y promociones
   para usuarios registrados de
   Prensalibre.com


Olvidó su contraseña?

29/01/12 - 00:00 Nacionales

Alegría a bordo

Coincidiendo con la conmemoración de los cien años del hundimiento del transatlántico Titanic —ocurrida el 14 de abril de 1912— y teniendo como trasfondo la tragicomedia del crucero Costa Concordia aún fresca, se estrenó en el renovado teatro del Instituto Guatemalteco Americano (IGA) la simpática comedia musical No panic on the Titanic.

POR ARMANDO BENDAñA

Este trabajo es producto de la creatividad y entusiasmo del legendario hombre de las tablas Dick Smith (Oklahoma, 1931), residente en Guatemala desde 1959, quien con una escenografía sencilla, elegantes trajes de época y un viejo piano nos traslada a la cubierta del aciago barco la noche de marras.

La historia es conocida: la orquesta de cuerdas del barco interpreta música clásica para suavizar el ambiente hasta que el navío se sumerja en el gélido océano.

Dick le pone fantasía, hace aparecer valquirias y musas, le da vida al pianista George Gershwin y nos deleita con su música. El capitán del barco, de apellido Smith en la obra y Edward John Smith en la vida real, es representado por el connotado actor Julio Díaz, primer premio Opus de actuación en Guatemala. La obra se desarrolla en inglés. Julio no lo habla. Dick, por ser su amigo y admirador, permite que sus parlamentos sean dichos en español.

Al capitán Smith se le ocurre que, para que no haya pánico en esos momentos, se presente en cubierta una revista musical y en ella es donde actúan cantantes, bailarines, músicos y cómicos haciendo de ello una rica ensalada de vodevil.

Encanto femenino

Helen Scoffield representa a la diva, una estrella de Broadway, la Chica de las Perlas y las Margaritas; the Pearl and Daisy girl, mantiene el show caminando con una actuación consistente y agradable; aunque su voz de buena entonación no alcanza a llenar la sala, su sonrisa lo hace y atrae, como la costa al mar, a los hombres del barco. Tres de ellos le ofrecen boda de emergencia

Antoine Gely, que la noche del estreno celebraba sus 18 años de edad, representa al parteaguas de la música americana: el compositor George Gershwin. Canta, baila, actúa y hasta parece que tocara el piano. Es un artista talentoso, completo y natural.

Rochy Arce genial, simpática de nacimiento, exuda gracia. Betsy Arroyave, la misteriosa dama de la sombrilla que resulta ser Venus, muy intensa. Paulina Monroy, Julia Pimentel, César Arévalo, excelentes cantantes. Julia le dio rienda suelta a su potente y limpia voz, produciendo un claro deleite en el público que espontáneamente aplaudía sus actuaciones. Paulina, lírica operática, gozó su papel. Su expresivos ojos delataron la alegría de su ser.

Alma de la fiesta

Juan Luis Barrios, en función de primer oficial de la funesta nave, fue un pilar de la noche. Él llevaba y traía a las chicas del coro con gracia y propiedad. Andrea Castillo y Manuel de la Cerda, payasos, presentaron bromas muy americanas —las llamadas “one lines”— con dicción atropellada que las hizo un poco difíciles de captar, por lo menos en el estreno.

El acompañamiento musical estuvo a cargo del concertante Hugo Arenas, The delighted to help out pianist.

En total veinte actores hicieron de esa noche una divertida experiencia.

No se puede dejar de mencionar la presencia en tablas de Dialma Mini de Smith, quien por motivos ancestrales dice sus parlamentos en italiano, y cuya belleza clásica es la responsable de que Dick Smith haya hecho de Guatemala su patria de elección.

Tampoco, en justicia, podemos dejar de mencionar que el capitán John Edward Smith se comportó con gran serenidad y valentía la noche de la tragedia del Titanic y acompañó su barco hasta su punto de descanso final. En Inglaterra hay un monumento en su honor, que en una gran placa dice: “Un gran corazón, una vida brava, una muerte heroica”.

La obra estará en escena en el Teatro del IGA los viernes y sábados, 20 horas hasta el 25 de febrero. Admisión Q55, llegue temprano.


Herramientas

Último momento

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.