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Prensa Libre

25/11/12 - 00:00 Nacionales

Adiós al gran Tasso

Culto, amable, divertido, carismático, humilde, amigable, emprendedor, erudito y un gran gestor cultural son algunas palabras que describen a Anastasios Hadjidodou, mejor conocido como Tasso, promotor cultural que falleció la noche del viernes 23 de noviembre, a los 91 años.

Desde la semana pasada, Tasso estuvo internado en el Hospital Esperanza, debido a su delicado estado de salud, a consecuencia de un cáncer que padecía desde hacetiempo.

La noticia de su deceso recorrió ayer varios círculos, en los que fue común el pesar y los elogios a su trayectoria.

Desde tempranas horas, una corona fue colocada junto a su escultura, que se encuentra en una banca del Paseo de la Sexta, en donde transeúntes y músicos ofrecieron un improvisado homenaje.

Trayectoria

Tasso nació en Lieja, Bélgica, en 1921. Llegó a Guatemala en 1949, después de que unos amigos le describieran el país, porque estaba cansado de tanto conflicto tras haber finalizado la Segunda Guerra Mundial.

Desde su llegada al país trabajó en la Embajada de Francia como agregado cultural por más de 35 años. También laboró en la Alianza Francesa de la capital y Quetzaltenango. Eso lo mantuvo muy cerca del arte y la cultura de Guatemala.

Culto y gentil

Desde pequeño tuvo una afición especial por las artes. “De niño tuve la suerte de vivir cerca de un parque que estaba rodeado de museos, así que me hice amigo de los directores de estos y me dejaban entrar solito. Además, me gustaba ingresar en las escuelas de arte y ver cómo los alumnos de artes plásticas interpretaban un mismo tema; luego, yo mismo le decía al maestro qué obra me gustaba más”, dijo Tasso en una entrevista con Prensa Libre.

Lector empedernido, en su vida disfrutó de más de 10 mil títulos de los cuales siempre decía que no tenía preferidos, “porque si no los demás —libros— se enojaban”.

Hablaba más de 10 idiomas, entre estos griego, francés, flamenco, alemán, inglés, italiano, portugués, griego antiguo, español y k’iche’.

Cuando llegó a Guatemala no sabía español, pero lo aprendió rápidamente en forma autodidacta con base en lectura y conversación.

“Tasso, con su carisma, hizo importante cualquier actividad artística. Fomentó becas, creó festivales y certámenes”, expresó Max Araujo, promotor cultural y amigo del fallecido.

En todos lados

Tasso se caracterizó por asistir a una gran cantidad de actividades artísticas y culturales, a veces varias en una misma noche. En son de broma sus amigos le decían que tenía el don de la bilocación, es decir, estar en dos lugares al mismo tiempo.

“Siempre recibí muchas invitaciones por mi trabajo como diplomático, algunas el mismo día, así que mis amigos, que eran muchos, me llevaban en auto a la siguiente actividad. A veces llegaba tarde, pero al menos saludaba a mis conocidos”, relató Tasso.

El caballero

Su simpatía y buen humor ganaron la amistad de funcionarios, artistas y comunicadores. Apoyó festivales y certámenes literarios, entre estos los Juegos Florales Hispanoamericanos, en Quetzaltenango. Así también figuró entre los creadores del Festival del Centro Histórico.

Fue presidente honorario del Movimiento Cuarto Mundo, y autor de la columna Tassoliloquios, que se publicó en Prensa Libre por casi una década.

Sus restos son veladados en Capillas Señoriales de la zona 9, de donde saldrá a las 13.30 horas y será inhumano en el Cementerio General a las 14.30 horas.

POR LUCíA HERRERA /

El fruto de su labor

Durante la administración municipal de Óscar Berger (2004-2008), el tramo de la 6a. avenida A, entre 10a. y 11 calles —lugar donde quedaba
su casa— se nombró Callejón Tasso Hadjidodou, como un reconocimiento al promotor cultural.

El Centro Histórico, además de ser su hogar, se convirtió en su lugar de trabajo al laborar durante varios años en la Casa
Ibargüen, en la Oficina del Centro Histórico, donde, entre otros proyectos, creó el Festival del Centro Histórico, que este año llegó a su edición 15.
En el Paseo de la Sexta se encuentra una escultura que lo representa. Entre los reconocimientos que recibió figuran, en el 2000, la condecoración
Emeritissimum, de La Universidad de San Carlos, por ser “guatemalteco” ilustre. En el 2004, el Congreso de la República le
otorgó la Orden del Quetzal en grado de Gran Cruz.


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