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30/10/11 - 00:00 Nacionales

“Carta por el TPS ya fue enviada”

La pregunta para el nuevo embajador de EE. UU., Arnold Chacón, era ineludible, sobre todo después de los recientes desastres: ¿cómo va la petición de un estatus de protección temporal (TPS, en inglés) para migrantes guatemaltecos en EE. UU?

La respuesta es diplomática pero alentadora: “Hemos recibido una solicitud del Gobierno de Guatemala. La carta por el TPS ya fue enviada a la secretaria Clinton; ella no toma la decisión, pero la pasa a la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. Nosotros trasladamos la información más reciente sobre el país”.

El resto de la conversación refleja, ante todo, optimismo, aunque no deja de señalar al menos cinco retos de país: desnutrición, narcotráfico, financiamiento estatal, consolidación democrática y desarrollo económico.

¿Cómo ve al país en comparación con lo que había oído hablar de él?

Siempre he tenido una impresión positiva de Guatemala. Había estado antes como turista. Admiro su belleza natural y su gente. Uno tiene que estar aquí para ver los cambios positivos que se van dando, porque desde el exterior se tiene una impresión no muy correcta.

Uno de los problemas crecientes es la vulnerabilidad climática. ¿Cómo ve EE. UU. esta situación?

Guatemala es un país tan lindo, pero sufre por la naturaleza feroz. Por un lado están las tormentas, y por otro, el riesgo sísmico, pero para afrontarlo es toda Centroamérica la que tiene que desarrollar una estrategia regional, que el mundo vea ese frente unido para poder ayudar mejor.

Con cada desastre hay un tema recurrente. La comunidad migrante y sus familiares en Guatemala piden un TPS. ¿De quién depende esa decisión?

Para el Gobierno de EE. UU. es importante tener la información más reciente, y nosotros se la hemos trasladado. Además hemos recibido ya una solicitud del Gobierno de Guatemala.

El TPS es una medida temporal y se define como un arreglo de emergencia para ayudar a los nacionales indocumentados en EE. UU. y por eso la discusión tiene que ir más allá de esto. Guatemala tiene que trabajar en las raíces que motivan la migración: la pobreza y el analfabetismo. Por ahora hemos enviado un informe y es lo único que podemos hacer.

Sobre esos problemas sociales, ¿cuál sería un buen punto de partida?

Todo tiene que ver con la creación de oportunidades para el pueblo y el mejoramiento de la economía. El problema que más me preocupa es la desnutrición crónica, porque condena a generaciones completas a no poder ser productivos. Lo que hagamos ahora va a dar fruto en unos 20 años, y por eso no podemos esperar más.

¿Cómo ve la institucionalidad democrática?

A pocos días de llegar aquí fui testigo de las elecciones en primera vuelta. Me sorprendió la participación masiva: 68 por ciento, que fue una tasa mucho más alta que en EE. UU. Es una señal importante porque la gente sigue pensando y creyendo en la democracia. Había jóvenes, indígenas, mujeres. Fue emocionante ver a tantos voluntarios levantándose a las 3 de la mañana para ir a servir a las mesas. Van siete elecciones libres, y a pesar de los problemas se sigue apostando por la vía democrática.

Aún así se cuestiona que la democracia parezca de fachada porque falta inclusión.

Hay que tomar acciones afirmativas para que la población indígena, jóvenes y mujeres se involucren para tener, por ejemplo, una mejor representación en el Congreso. Hay ejemplos interesantes, como Nineth Montenegro, Claudia Paz, Helen Mack, quienes demuestran que se pueden buscar cambios desde dentro de las instituciones.

Hay que reconocer que no es fácil ser diputado o funcionario. Hay muchas presiones y decisiones difíciles; también hay gente que no es tan transparente, pero si se refuerzan los buenos modelos, los jóvenes verán que sí se puede aportar.

Muchos se quejan de los defectos de la democracia.

Toda democracia es imperfecta. Guatemala tiene su estilo y puede mejorar, pero solo en la medida que haya más inclusión social, más participación, más transparencia y que la sociedad civil vigile que eso pasó.

¿Cómo ve al político?

Hay de todo. Hay buenos y otros no tanto. Mencioné a varias mujeres, pero a nivel local hay dirigentes capaces.

Usted se reunió con los dos presidenciables, ¿qué impresión le causaron?

Son frutos del proceso democrático guatemalteco. Creo que son políticos accesibles y hay que darles el mérito por querer intentar conducir el país. Veo que entienden los problemas de Guatemala, pero es necesario redactar una hoja de ruta y hallar consensos para ir adelante. Tienen ante sí un gran reto: sus programas e ideas necesitan recursos, sobre todo para enfrentar al narcotráfico y crimen organizado.

En esa lucha la ayuda de EE. UU. es fundamental, porque es el mercado principal del tráfico de drogas.

Es mucho más que lograr decomisos. Vemos como positivo que en el último año se ha capturado a siete grandes narcotraficantes, pues demuestra que nadie está por encima de la ley.

Cierto, tenemos una corresponsabilidad por la demanda de la droga, pero hay que ver que estos individuos no solo están en el negocio de la droga, sino en tráfico de personas y otros crímenes. Si desaparece la droga, ellos buscarán otros ilícitos. Por eso es necesario tener instituciones fuertes contra el crimen. La Ley de Extinción de Dominio ayudará bastante.

¿Qué puede opinar sobre la violencia imperante en el país?

Guatemala sería un destino turístico de primer orden si hubiera seguridad. Hay que romper el ciclo de la violencia. Colombia tuvo éxito en esto, y Guatemala lo pude tener. Debe haber una fuerza de seguridad confiable, profesional, mejor pagada. El crimen prácticamente prohíbe venir al país. Amigos de mis hijos desean venir a conocer, pero les da miedo y piensan que no vale la pena el riesgo. Sin embargo, aquí la gente es tan amigable que merece un país mejor.

Usted empieza su misión acá. ¿Tiene algún objetivo para dentro de tres años?

Me gustaría ver en tres años a Guatemala en el mapa turístico mundial: que más estadounidenses vengan sin miedo. Hay un gran futuro y soy optimista, no por ser diplomático, sino porque veo cambios; por ejemplo hay una gran cosecha de medallas en los Juegos Panamericanos, y eso habla de una juventud con nuevas metas y gran potencial que debe ser aprovechado aquí.

POR GERARDO JIMÉNEZ Y GUSTAVO MONTENEGRO /

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