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Prensa Libre

19/05/08 - 00:00 Nacionales

Chatarra constituye un peligro socioambiental 

Los desperdicios de metal como restos de vehículos, que eran denominados basura, tienen en la actualidad un valor económico nada despreciable. La chatarra es un buen negocio, que reduce la proliferación de materiales contaminantes, pero contraviene —en muchos casos— las leyes ambientales del país.

De acuerdo con las cifras del Banco de Guatemala, el año pasado el país compró US$19.4 millones en chatarra, para reciclarla o bien para revenderla a países industrializados, una cantidad lejana a la máxima registrada hasta ahora, que fue en el 2004, cuando se adquirieron Q33 millones de ese producto.

A la vez, en el 2007 se exportaron Q11.7 millones en chatarra y, según se informó, el principal comprador en la actualidad es China.

La Superintendencia de Administración Tributaria reporta que, en el 2007, Guatemala importó unas 258 mil toneladas de chatarra, y el negocio sigue su curso, a pesar de las restricciones contempladas en las leyes y convenios del país, en materia ambiental.

Fernando Cum, de la recicladora Génesis, ubicada en la zona 12, cuenta que el quintal de hierro se paga a Q60, y que compran desde radiadores inservibles de aluminio hasta bicicletas viejas y todo lo que se pueda aprovechar de metal. Por un automóvil chatarra pagan hasta Q5 mil.

Según Cum, todo el material se envía a la única fundidora industrial, que se encuentra en Masagua, Escuintla, pero ésta no se da abasto, por lo que muchos camiones deben hacer cola. Es por ello que algunos grandes chatarreros o intermediarios prefieren enviar contenedores con desechos metálicos a China.

Se calcula que existen unas nueve chatarreras grandes en Mixco, cuatro en Villa Nueva, una en Amatitlán y otras más en San Miguel Petapa.

En los departamentos también han surgido estos negocios. En Puerto Barrios existen unas cinco chatarreras, y en Morales, Izabal, otras tres. Éstas compran a Q40 el quintal de hierro, a Q6 la libra de cobre, y a Q4.50 la libra de aluminio. En 20 días, cada una logra reunir 40 toneladas de material, que envían a la fundidora de Escuintla.

En la fundición, el chatarrero vende a Q2 mil 700 la tonelada de metal de primera, como lámina, y a Q2 mil 350 la tonelada de hierro.

El Ministerio Público tiene abiertos varios casos por robo de cableado eléctrico, contadores de agua y tapaderas de la telefonía, que han sido vendidos como chatarra.

El conflicto surge cuando se trae la chatarra del extranjero, porque, según el artículo 7 de la Ley de Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente —decreto 68-86 y sus reformas—, se prohíbe la importación, por cualquier vía, de desperdicios que contengan metales pesados o mezclas químicas peligrosas.

Además, Guatemala está suscrita al Convenio de Basilea, que establece normas y enumera sustancias para el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos.

Este es el caso del buque chatarra que ingresó en Puerto Barrios, Izabal, el 22 de abril último, adquirido por la empresa Redex S. A. para ser desmantelado en los muelles privados de Maya Quetzal, S. A., y luego ser enviado a la fundición, para su reciclaje.

Técnicos del Ministerio de Ambiente consideraron que el contenido de ese barco podría ser un desecho peligroso, y la empresa de desmantelado no posee estudios de impacto ambiental ni conoce las actividades de la fundidora en Escuintla.

Las autoridades ambientales afirman que muchos desechos, como vehículos usados, ingresan en el país como materia prima, no como chatarra, y debido a la falta de recursos no existe control sobre las chatarreras, de las cuales no se tiene idea de cuántas funcionan en Guatemala.

Yuri Melini, director del Centro de Acción Legal Ambiental (Calas), expone que países como Taiwán tienen una política de chatarra, pero en Guatemala hace falta una legislación específica que regule este negocio, para evitar el ingreso de material contaminante.

Alguna chatarra podría contener contaminantes, advierte el Convenio de Basilea.

• Plomo en las pinturas de los objetos metálicos, como los barcos.

• Compuestos químicos nocivos de motores de barcos y automotores.

• Mercurio en los equipos de navegación.

• Aceites en los motores de las naves o vehículos.

• Baterías y pilas de vehículos que podrían contener mercurio, cadmio y plomo.

• Refrigeradores y otros electrodomésticos viejos que podrían contener sustancias contaminantes.

• Además, el artículo 7 de la Ley de Protección y Mejoramiento del Ambiente prohíbe el ingreso en el país, por cualquier vía, de desechos.

mil toneladas de chatarra se importaron el año pasado.

millones fue la cifra que pagó Guatemala por importación de chatarra, durante el 2007.

POR ALBERTO RAMíREZ /

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