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16/01/12 - 00:00 Nacionales

Discurso de toma de posesión no logró aterrizar

Difuso, demasiado largo, sin profundidad ni estructura son algunos de los calificativos otorgados al mensaje de más de 45 minutos de  Otto Pérez,  luego de su investidura como presidente.

POR LEONEL DíAZ Z.

“Fue una especie de rompecabezas”

El antropólogo y sociólogo Héctor Rosada Granados expresó en entrevista con Prensa Libre que el discurso de toma de posesión del presidente Otto Pérez Molina fue desordenado y sin un mensaje claro.

¿Qué opina del discurso de toma de posesión?

Un discurso no muy estructurado, y si se piensa en un presidente que plantea a la población sus primeras impresiones en el momento de su investidura, lo veo   muy largo, con mucho contenido y, en mi particular opinión, no estaba adecuadamente estructurado, ya que fácilmente se confunde con un discurso más  de campaña política.

Lo fuerte del discurso son tres aspectos: el  diagnóstico, las críticas y las promesas. Ese es un discurso de campaña, y no de toma de posesión.

¿Por qué no lo considera adecuado?

Hubiera usado  menos tiempo  y destacado tres o cuatro ideas sobre las cuales estuviera absolutamente seguro que tiene control.

No  confundir las ideas de cosas  que quiere hacer con cosas que cree que tiene que hacer, y articular la exposición con base en  lo que puede hacer.
El seguir  la connotación de discurso de campaña, todavía, lo que proyecta es  una carta a Santa Claus.

¿Por qué?

Son demasiadas cosas las abordadas, y pareciera ser que tiene un pedacito para cada quien que lo escucha.

Como que la idea fue una especie de rompecabezas: algo a cada uno de los sectores involucrados que, creo, me  oye, y esto hace perder la generalidad necesaria en un  discurso de toma de posesión, dirigido a todos, y no a ciertos sectores.

¿Hubo claridad?

Al ver la estructura, el eje del discurso es algo con lo que empieza: “el cambio ha llegado…”.

Me costó encontrar cuál era el cambio y qué se entiende por esto, oculto en el  diagnóstico del país, críticas y cosas que sabemos   identifica los temas fundamentales, que están insertos en metafísica, de la cual puede surgir cualquier significado.

Por ejemplo, al decir “nos hemos comprometido por la verdadera paz”, ¿qué es eso?, “la justicia eficaz y la integral”, esto es un  discurso de tarima de evento electoral.

Lo que buscaba con la mención reiterada del cambio se refiere a algo que no es mala idea: que luego de 15 años de firmada la paz las causas del conflicto aún están presenten, aunque ese es discurso de la URNG.

¿Se debió destacar ese mensaje ?

Ambos fuimos protagonistas de la paz, él no miente, pero sí oculta la idea;  como si hablara de varias Guatemalas: la que no quiso avanzar, la que le tiene esperanza, la pobre, y la Guatemala rica, a la que no hay que hablarle de impuestos y de reforma tributaria.

Como idea fuerza usó: “sueño con que la mía sea la ultima generación de la guerra y primera de la paz”, que riqueza de idea... pero no la pudo o quiso trabajar bien, habla de un cambio generacional, pero en esa policromía en el discurso es incapaz de dar a entender que eso es lo que  se necesita.

 También hay buenas ideas, pero difusas en un discurso que de alguna manera no logró llevar la línea lógica del principio al final.

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“Hay demasiado desequilibrio”

El abogado y sociólogo Carlos Guzmán Böckler considera que el mensaje presidencial de toma de posesión careció de claridad y  no trató  temas puntuales.

¿Qué opinión tiene del discurso de toma de posesión?

Me parece que hay una excesiva repetición de generalidades, de lo que se dijo en la precampaña, luego durante la  campaña y ahora parece una  poscampaña.

Hubo muchas expresiones de agravio contra el gobierno anterior y exposición de anhelos del que viene, como en campaña. Corre el mismo riesgo que tuvo —Alfonso— Portillo, quien   se quedó haciendo discursos de campaña hasta el último día.

Fue demasiado tiempo para repetir lo dicho durante la campaña, con una cantidad de ofrecimientos bastante vagos, sin que se pueda deducir cómo se van a convertir en realidad, en especial de dónde se va a sacar el dinero necesario.

¿Cree que se debió destacar   cómo obtener los recursos?

Usa una palabra: empresarialidad, que a pesar de no existir en el diccionario, se entiende lo que significa. Ofrece garantía a los derechos económicos e individuales para los empresarios, pero omite, y, eso me parece grave, una alusión a la reforma fiscal.

Hay que recordar que el país es de los más atrasados en cuanto a la tributación en Latinoamérica, y muchos expertos han señalado como grave el no tener esa tributación,  y es precisamente esa empresarialidad la que se ha negado a llevarla a cabo.

Si el Gobierno presionara   para que la reforma se realice  habría dinero para financiar la larguísima lista de cambios que el señor —presidente— enumera.

Pero si al mismo tiempo dice que está endeudado y la economía agotada; entonces, de dónde saldrá el financiamiento para  esa enorme gama de cambios.

Veo que hay desequilibrio en lo que se  hará.

También afirmó que  va a desaparecer el clientelismo; esto lo dicen todos los candidatos, pero cuáles son los pasos concretos para hacerlo.

No solo es la delincuencia callejera espantosa, sino también de los altos funcionarios y de la empresarialidad, en muchos casos, al no tributar o    hacer declaraciones falsas al fisco.

¿Qué dirección  debió tomar el discurso?

Algo realizable y más explicativo, y priorizar   las necesidades del país y la forma en que se van a abordar.

En términos generales, pienso que quizá la tónica debió ser la  de un funcionario que asume sus tareas con una claridad  respecto de su corta temporalidad en el cargo y un compromiso de política de Estado que permita que los programas se efectúen  sin importar el gobierno.

Se habló de compromiso, pero muchas de las personas que estarán en su gobierno, ya dijeron estar comprometidas antes... Entonces, qué se va a hacer con ellos.

La alusión a la cultura maya y sus logros astronómicos, quizá se debió complementar con algo no tan remoto,  como el compromiso de que el Ejército no vuelva a agregedir a esa población.

Hace una leve mención del tema y  puede ser un paso previo a ese perdón colectivo al que tímidamente alude.


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