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Prensa Libre

01/08/04 - 00:00 Nacionales

Guacamayas se extinguen

Apenas 300 ejemplares silvestres sobreviven

La pérdida de su hábitat como consecuencia del avance de la frontera agrícola, la extensión ganadera, los incendios forestales y el tráfico ilegal de la especie, hacen que ya sólo queden unos 300 ejemplares silvestres.

Su belleza y colorido hacen de la guacamaya roja un ave codiciada como ornamento, pero ese gusto fomenta su depredación irracional, hasta exponerla a la extinción.

“Creemos que en Petén quedan unos 300, pues su área de anidación se encuentra en el parque Laguna del Tigre, el cual está muy presionado por la destrucción de los bosques para extensión ganadera”, comenta Roan Balas, director de la Asociación para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés).

Monitoreo

Desde hace dos años, WCS efectúa investigaciones científicas en la estación biológica Las Guacamayas, en el río San Juan, al noreste del parque Laguna del Tigre, desde donde monitorea el comportamiento de las guacamayas rojas.

Con base en estudios anteriores y en las investigaciones actuales de WCS, Balas estima que sólo quedan unas 100 parejas con una cría, promedio.

Esta ave juega un importante papel en la dispersión de semillas en la selva, según José Luis López, técnico biólogo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).

Amenazas

La mayor amenaza de la especie es la destrucción de su hábitat, debido al avance de la frontera agrícola y ganadera, a lo que se suma el incremento de los incendios forestales, dijo Carlos Albacete, director de Trópico Verde, una organización no gubernamental.

Dirigentes comunitarios de Petén coinciden en que algunos depredadores llegan al extremo de derribar el árbol donde hay nido, y como la madre no abandona al pichón, suele morir.

“Determinamos que el año recién pasado, de todos los nidos del parque Laguna del Tigre, sólo un pichón pudo volar”, explica Albacete.

Los depredadores monitorean los nidos, y en un descuido de los padres, se llevan al pichón.

Luego lo sedan, para evitar que haga ruido. En el camino, debido al calor, al estrés y a la falta de comida, muere la mitad del cargamento, señala Roberto Monterroso, presidente de la Asociación de Rescate y Conservación de Vida Silvestre.

Conservación

En un intento por preservar la especie, diversas organizaciones estatales y no gubernamentales de Guatemala, México y Belice buscan integrar esfuerzos, afirma Luis Fernando Castillo, directivo de la Fundación Defensores de la Naturaleza, que tiene un programa de conservación.

Como parte del esfuerzo, se ha puesto en marcha la reproducción en cautiverio de la especie, lo cual no es fácil. En Arcas, sólo después de siete años de intentos, fue posible que naciera una guacamaya de esta especie, indicó Monterroso.

También es importante proteger el área de anidación en Petén. Gracias a los patrullajes combinados, este año se redujo considerablemente la depredación de los nidos, un factor para mantener la especie en su estado natural, puntualiza Albacete.

POR: ALBERTO RAMíREZ /

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