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Prensa Libre

23/04/06 - 00:00 Nacionales

Idiomas indígenas en riesgo de extinción

Cinco de 22 idiomas indígenas corren peligro de extinción, según la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG), y los expertos opinan que todos están en riesgo

El idioma itza’ podría ser el primero en extinguirse en el país. Tiene sólo 123 hablantes, según el Atlas Lingüístico de Guatemala, un documento reconocido por la ALMG.

De acuerdo con Antonio Ross, de la citada academia, otras lenguas en riesgo de desaparecer son el mopan, el ch’orti’, el sipakapense y el tektiteko.

En el caso del itza’, Terrence Kaufman, en su libro Idiomas de Mesoamérica, de 1990, planteaba que sólo había 100 hablantes.

Un estudio de la Comisión de Oficialización de los Idiomas Indígenas pidió el rescate de esa lengua. La información etnográfica indica que sus hablantes son mayores de 50 años de edad, y que el número de personas que lo habla tiene que ver con las probabilidades de supervivencia de un idioma.

La comisión comparó “la vida y fortaleza” del q’eqchi’ (726 mil 723 hablantes), en contraste con el itza’.

“En esta evaluación también intervienen aspectos cualitativos, como la región de existencia, porque algunos, como el tektiteko, tienen hablantes en México, y con ello aumenta su oportunidad de sobrevivir”, dice Ross.

Agrega que el problema de su sobrevivencia no se puede medir exclusivamente por los datos estadísticos, porque hay otro indicadores de carácter cualitativo.

Mayoría en riesgo

Según otros expertos, todos los idiomas indígenas del país están en riesgo. Aunque las lenguas minoritarias tienen menores posibilidades de reproducirse, los 22 son los que están en peligro de extinción, coinciden Lolmay Pedro García y Ruperto Montejo, ambos de la Fundación Proyecto Lingüístico Francisco Marroquín, con sede en Antigua Guatemala.

“Los idiomas que tienen menos de tres mil hablantes, como los de medio millón, están en las mismas condiciones de desventaja respecto del castellano”, opina Montejo.

Explica que sus ámbitos de uso son muy restringidos. “Está limitado al ámbito familiar o doméstico, a nivel de aldeas, cantones y mercados. De ahí, no hay otros ámbitos porque los funcionarios públicos no tienen los idiomas mayas como una herramienta de trabajo”, agregó.

García afirma: “Algunos más que otros, pero todos están en peligro de extinción”. Cita como ejemplo el caso del kaqchikel, pues, pese a estar en el área central del país, “ya no es hablado por los niños, lo que significa que se perderá con el pasar de algunas generaciones”.

Factores en contra

Muchos factores sociales, políticos y económicos conspiran contra estos idiomas.

“El factor económico, visto desde el acceso al mundo del trabajo, el cual se maneja en castellano, y no tanto en idiomas mayas. La escuela y todo el sistema político, económico y social se convierten en amenazas, no sólo contra estos idiomas, sino contra la cultura, los valores y el sistema de vida”, indica Jorge Raymundo, del Instituto de Lingüística y Educación, de la Universidad Rafael Landívar.

Entre las mayores amenazas está “el ambiente de discriminación y racismo, porque la gente tiende a abandonar sus idiomas para no sufrir esa actitud”, agrega.

Amílcar Pop, de la Asociación de Abogados Mayas (ABM), señala que la promoción de estos idiomas es una obligación del Estado.

“En sus artículos 58 y 66, la Constitución define con claridad el reconocimiento, respeto y promoción de los idiomas mayas como derecho individual y colectivo, expresado como un mandato de cumplimiento obligatorio del Estado”, indica.

El problema es que el Estado trata de sortear su propia debilidad para enfrentar otros apremios en áreas prioritarias como la seguridad, la salud y la educación.

“El Estado tiene que ser creativo, junto con su sociedad, para encontrar los mecanismos locales y particulares para convertirse en un servidor de sus ciudadanos, en sus idiomas. Una respuesta hecha no hay”, dice Álvaro Pop, del organismo Naleb’.

García reconoce la dificultad y estima “imposible” adaptar todos los instrumentos jurídicos, educativos y políticos a cada idioma minoritario. “Debe haber, por lo menos, un idioma maya oficial, a la par del español. Los otros podrían ser oficiales en su territorio”, puntualiza.

Una legislación poco práctica

Pese a existir una ley que protege los idiomas indígenas, en la práctica tiene resultados poco efectivos, según analistas.

El 26 de mayo de 2003 entró en vigor la Ley de Idiomas Nacionales (decreto 19-2003). En ella se plantea que “los idiomas mayas, garífuna y xinca podrán utilizarse en las comunidades lingüísticas que correspondan, en todas sus formas, sin restricciones en el ámbito público y privado, en actividades educativas, académicas, sociales, económicas, políticas y culturales”.

Entre otros puntos, la norma manda “facilitar el acceso a los servicios de salud, educación, justicia, seguridad, como sectores prioritarios, para los cuales la población deberá ser informada y atendida en el idioma propio de cada comunidad lingüística”.

Sin embargo, Amílcar Pop, de la Asociación de Abogados Mayas (ABM), critica ese cuerpo legal. “La ley no objetiviza ni concretiza los sujetos obligados a hacer o dejar de hacer, no define la obligación de las instituciones”.

Agrega: “Lanza la obligación subjetiva del Estado, pero no individualiza las responsabilidades, por lo que se genera incertidumbre en la aplicación de la ley”.

Antonio Ross, de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG), indica que se requiere “operativizar” la ley, mediante la promulgación de un reglamento.

Señala que eso permitiría hacer obligatorio el uso de los idiomas mayas en las instancias pública y privada en su respectivo territorio lingüístico, apunta.

Pop recuerda que debido a que toda ley es de cumplimiento obligatorio, se debe buscar el mecanismo para hacerla efectiva. “Aun con esa deficiencia, su incumplimiento puede representar la comisión del delito de discriminación por motivos lingüísticos o étnicos”, dice.

DECADENCIA

Itza’

Su población hablante se estima actualmente en 123 personas, distribuidas en Petén.

Historia: el 13 de marzo de 1697, el general Martín Urzúa Arismendi invadió la nación itza’ (mago, adivino o hechicero del agua).

La sede de la Comunidad Lingüística Maya Itza’ está ubicada en la cabecera del municipio de San José, Petén, en la ribera norte del lago Petén Itzá, a 24 kilómetros de Flores. Actualmente, la ALMG efectúa actividades en siete escuelas primarias, para frenar la extinción del idioma y recuperar costumbres y tradiciones.

Mopan

Su población hablante se estima actualmente en 468, en el municipio de San Luis, Petén.

Historia: La raíz mopan proviene del lugar Itza' Tayasal, ubicado en el lago Petén Itzá. Por discrepancias entre caciques y tribus, un grupo itza’ migró a orillas del río Mopán, donde había muchas guacamayas y tucanes.

Mopan viene de Mo' (Mo) y Pän (Tucán). Luego emigraron al sur, actualmente San Luis, Petén. La ALMG asigna facilitadores en cada uno de los establecimientos educativos del casco urbano de San Luis.

Cho’rti’

Tiene nueve mil 105 hablantes, en los municipios de Jocotán, Camotán y Olopa, Chiquimula, y en La Unión, Zacapa.

El área cho’rti’ abarca mil 75 kilómetros cuadrados.

De acuerdo con la clasificación de los idiomas mayas, tanto de México como de Guatemala y Honduras, el chor’ti’ pertenece a la rama tzeltal mayor, al grupo o familia ch'ol, que está conformado por los idiomas ch'orti', ch'olti', ch'ol y chontal.

Sipakapense

Cuenta con seis mil 344 hablantes. Se utiliza en las aldeas del municipio de Sipacapa, donde se formó la Comunidad Lingüística Sipakapense, a instancias de la ALMG, en 1992.

Actualmente, esa entidad tiene cobertura en el 90 por ciento de personas que aún hablan el idioma materno, a nivel del municipio, pero no existen investigaciones lingüísticas al respecto.

Tektiteko

El idioma b'a'aj (tektiteko) surgió a finales del siglo XVII (aproximadamente en 1690), y ahora es hablado por mil 241 personas.

En la actualidad, se habla en Tectitán, Cuilco, Huehuetenango, y en el estado de Chiapas, México. La Comunidad Lingüística B'a'aj (Tektiteka) se caracteriza por sus tradiciones y costumbres en las festividades de cada municipio.

POR: AMAFREDO CASTELLANOS /

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