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21/10/10 - 00:00 Nacionales

País tiene baja esperanza de vida

El informe anual del Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas (Unfpa, en inglés) señala que el país tiene la esperanza de vida más baja de la región, además de altos índices de mortalidad infantil y de adolescentes embarazadas.

El Unfpa arroja que la esperanza de vida en Guatemala es de 67.3 años para los hombres, y de 74.4 para las mujeres, mientras que Costa Rica tiene un índice de 76.8 años para el sector masculino, y de 81.7 para el femenino.

El estudio de este año fue diferente al de los anteriores, ya que, lejos de centrarse en cifras, se enfoca en la mujer y su situación durante y después de conflictos armados y desastres naturales.

En los índices de salud, salud reproductiva y educación, se evidencia que Guatemala presenta serios atrasos respecto de los otros países de Centroamérica, según el documento.

Por ejemplo, en mortalidad de recién nacidos comparte la mayor cantidad de casos con Honduras, con 26 muertos por cada cien mil nacidos vivos, y en mortalidad por maternidad, Guatemala se lleva el primer lugar, con 290 por cada cien mil nacidos vivos.

El país tiene la cifra más alta de la región, en partos en mujeres de entre 15 y 19 años de edad, con 107 por cada mil.

Del total de partos, solo el 41 por ciento es atendido por personal calificado, el más bajo en la región; le siguen Honduras, con 76 por ciento; Nicaragua, 74 por ciento; El Salvador, 84 por ciento; y Costa Rica, con 94 por ciento.

En cuanto a mortalidad de niños menores de 5 años, Guatemala tiene una de las tasas más altas en el Istmo, ya que fallecen 45 niños y 34 niñas por cada mil nacidos vivos, mientras que en Honduras mueren 44 niños y 35 niñas; en El Salvador, 29 niños y 23 niñas; en Nicaragua, 29 niños y 22 niñas; y en Costa Rica, 13 niños y 10 niñas.

Guatemala, el más poblado

Guatemala tiene el mayor número de población de la región, con 14.4 millones; seguido por Honduras, con 7.6 millones, y El Salvador, con 6.2 millones. Según las proyecciones, para el 2050 seremos 27.4 millones de guatemaltecos.

En cuanto al área educativa, el país tiene la menor cifra de estudiantes que llegan a quinto grado de primaria.

En la matriculación en secundaria, el país únicamente supera a Honduras, donde se inscriben 57 por cada cien hombres adolescentes, y 72 jovencitas, mientras que en Guatemala lo hacen 58 varones y 55 señoritas, por cada cien personas en edad para esa etapa de estudios.

El informe también destaca los índices de analfabetismo, y advierte de que Guatemala tiene el más alto número en personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir; le siguen Nicaragua y Honduras.

Verónica Spross, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, manifestó: “Hay avances, pero también hay desafíos muy grandes; los índices demuestran que el ritmo de avance debería ser más rápido. Por ejemplo, ya todos van a la escuela, pero no terminan la primaria”.

Enfocado en la mujer

La publicación de este informe coincide con la conmemoración de los 10 años de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoció la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas a los actos de violencia durante los conflictos armados, así como la ausencia de féminas en la restauración de sociedades devastadas por desastres.

Leonor Calderón, representante del Unfpa en Guatemala, explicó que el informe hace un recorrido por países en conflictos armados o que han estado en crisis por desastres.

“Guatemala tiene las dos experiencias: un conflicto armado largo que involucró a las mujeres, con un impacto muy negativo por los desastres”, expresó.

Se triplica el papel de la mujer

Sonia Escobedo, secretaria Presidencial de la Mujer, expuso que durante una emergencia por desastre, las tareas para el sector femenino se triplican.

Explicó que la mujer que llega a un albergue debe salir a trabajar para dar de comer a sus hijos, tiene tareas propias del refugio y, además, vela por otras personas vulnerables.

En cambio, los hombres cambian sus labores, ya que suspenden las que les producen ingresos y se dedican a la reconstrucción.

POR SANDRA VALDEZ /

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