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Prensa Libre

15/06/03 - 00:00 Nacionales

Plaguicidas peligrosos

Ecologistas piden prohibir doce insecticidas dañinos para la salud y el ambiente

Diversas organizaciones ambientalistas promueven la prohibición de doce plaguicidas, los cuales serían responsables de la mayoría de intoxicaciones de campesinos en Guatemala y el resto de Centroamérica, y de daños al ambiente.

Los costos asociados al uso de plaguicidas se suman en enfermos crónicos, muertos, altos costos de operación agrícola, contaminación de recursos naturales y alimentos, explica Edwin Garzona, miembro del Centro de Acción Legal Ambiental, Calas, y de la Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas para América Central, Repac.

Los doce sucios

Tanto Calas como Repac, que aglutina a grupos ambientalistas del Istmo, impulsan la propuesta de restringir el empleo de los plaguicidas conocidos como “los doce sucios”.

Garzona destaca estudios del Programa de Química Analítica Ambiental, de la Universidad del Valle, los cuales reportaron en el 2000 la presencia de contaminantes por agroquímicos en las cuencas de los ríos María Linda y Motagua.

“Otro problema es el uso inadecuado de los plaguicidas, lo cual provoca contaminación de alimentos”, señala Garzona.

En 1994 las autoridades estadounidenses impidieron el ingreso de frutas y vegetales procedentes de Guatemala, por valor de US$18 millones, porque presentaban altos niveles de plaguicidas.

Los residuos de agroquímicos contaminan lagos, ríos y mantos subterráneos, agrega.

Lo más dramático, dice Garzona, es la cantidad de intoxicaciones por plaguicidas, cuyos datos están subregistrados. De acuerdo a estudios del Banco Mundial, los casos oscilan entre 11 mil y 30 mil al año, en especial por uso de agroquímicos, como metamidofos, metomil y paraquat.

No debe prohibirse

Julio Roberto Ruano, gerente de la Asociación del Gremio Químico Agrícola, Agrequima, no ve la necesidad de prohibir los doce plaguicidas sólo por los casos de intoxicación, pues, según él, no provocan daños al ser utilizados en forma correcta.

Según estadísticas del Ministerio de Salud, en el 2000 hubo 1,185 intoxicaciones en todo el país, y en el 2001 se reportaron 1,340.

“Algunos agroquímicos se han dejado de producir cuando se comprueba que son dañinos, como ocurrió con el DDT, pero en el caso de los doce plaguicidas, no está demostrada su peligrosidad”, dice.

“Además, estos productos no tienen sustitutos y constituyen una herramienta importante para el agricultor”, dice Ruano.

En lugar de prohibirse, se deben ampliar los programas de capacitación al agricultor, enfatiza.

Suicidas

Algunos productos como el paraquat han causado muertes, no por su uso en el campo sino porque son ingeridos por los suicidas, expresa el médico David Cifuentes, del Departamento de Regulaciones de Programas de Salud y Ambiente, del Ministerio de Salud.

Este departamento actualiza estadísticas relacionadas con intoxicaciones y uso de plaguicidas en el país.

De esa cuenta, se ha detectado el ingreso de contrabando de DDT desde México. Esta sustancia puede permanecer en el ambiente y el agua durante 30 años.

Trabajadores agrícolas: Hay descuido en el campo

El campo está totalmente descuidado, poco o nada se hace por proteger a los trabajadores agrícolas y se les obliga a utilizar cualquier químico sin advertirles las consecuencias, expresó Miguel Angel Lucas, secretario general de la Central de Trabajadores del Campo.

“Hay químicos con advertencias en la etiqueta, pero ¿quién le hace saber las indicaciones al campesino analfabeta?”, dijo Lucas.

Para el dirigente sindical, la responsabilidad de los daños al campesino es de quien lleva los equipos y los productos, pues aquel se ve obligado a utilizar lo que tiene a mano, sin protectores adecuados.

El trabajador del campo queda expuesto a muchas enfermedades. Hay casos de campesinos con diarreas y enfermedades de la piel, como consecuencia de la reacción de los químicos.

“Conocemos casos de compañeros que han perdido un 60 por ciento de la visión, porque llevan las mochilas a la espalda y deben rociar el plaguicida hacia arriba, pero el viento lo regresa y les cae en los ojos”, señaló Lucas.

Recordó el caso judicial ganado a una bananera, en el cual se demostró que el gramoxón es un producto dañino al trabajador. El pleito judicial se llevó hasta las cortes de Estados Unidos.

El problema también está en los subrregistros de damnificados, pues muchos afectados no llegan a los hospitales, prefieren curarse en casa para no perder el jornal del día.

En Guatemala parece no importar mucho esta problemática, y el campesino sigue sin tener idea del daño que le ocasionan los “agrotóxicos”, agregó.

“Hasta hoy no sabemos las consecuencias de estas sustancias, pues hay enfermedades que se manifiestan hasta muchos años después”, indicó.

Lo doce sucios

Los plaguicidas rechazados por los ambientalistas y piden prohibirlos, son:

• Metil paration, insecticida

• Terbufos, insecticida

• Etoprofos, insecticida

• Aldicarb, insecticida

Estos cuatro están considerados como extremadamente peligrosos.

• Metamidofos, insecticida

• Metomil, insecticida

• Monocrotofos, insecticida

• Carbofuran, insecticida

• Endosulfan, insecticida

• Clorpirifos, insecticida

• Paraquat, herbicida

• Fosfuro de aluminio, para fumigación de roedores e insectos.

POR: ALBERTO RAMíREZ /

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