Guatemala

Elisa Pirir: “Soñar nos une a todos”

Lo que más sorprendió a Elisa Pirir al llegar a Noruega, hace casi siete años, fue que a pesar de no entender una sola palabra del idioma —y pasar varios meses en el trabajo de aprenderlo— hizo amigos desde los primeros días. Vive en la ciudad de Tromso y es la única mujer de la parte norte de aquel país que puede estudiar en la Escuela Noruega de Cine.

Por POR GUSTAVO ADOLFO MONTENEGRO

<p>Elisa Pirir, junto a una amiga,  afirma que ama crear, imaginar y  difundir sentimientos positivos.</p>
Elisa Pirir, junto a una amiga, afirma que ama crear, imaginar y difundir sentimientos positivos.

Su primer largometraje, en noruego, se estrena en los primeros dos meses del 2014. Estudia en el Instituto de Cine XCFeljlejr jeorjoije. Ha trabajado varios cortos y documentales, uno de ellos sobre la hermandad de la ciudad noruega de Trömso y el pueblo de Santiago Atitlán, Sololá, Guatemala, lo cual confirma su percepción:

“Todos tenemos algo en común, a pesar de las diferencias. Cada persona en este mundo tiene un sueño, y creo que eso es lo que nos une a todos, a pesar del idioma, la cultura, religión”, afirma en uno de los correos electrónicos que integran esta conversación.

¿Extraña Guatemala?

En estos años, sin importar a dónde viaje, siempre me siento en casa, siempre hay algo que me recuerda a Guatemala. Los niños siguen jugando y comiendo pasteles, los ancianos siguen contando historias y la gente sigue soñando: en construir una casa, en estudiar, en convertirse en doctor o periodista, en viajar, en dibujar o ser artista.

¿Cómo llega a Noruega?

Nací en la Ciudad de Guatemala y estudié en el Colegio Belga Guatemalteco. Llegué a Noruega cuando tenía 15 años, por causa de mis padres. Algunas cosas simplemente pasan en esta vida y a veces uno termina en el lugar que uno menos se imaginaba. Mudarse aquí no fue un sueño, para nada. Y no lo digo por ser negativa. Una cultura completamente diferente, un idioma totalmente nuevo y complicado, y ¡un clima!

En abril del 2007, de pronto me encontraba en un pequeño pueblo del norte: Tromsø (se pronuncia “trumso”): queso, nieve, esquíes, seis meses con sol y seis meses sin sol.

¿Fue difícil adaptarse?

Uf. Aprendí mucho esos meses que usé para aprender el idioma. Estuve en un curso con muchos extranjeros, no todos de mi edad, refugiados de guerra, gente con muchas historias, diferente cultura. Finalmente logré seguir mis estudios en el 2008 y terminé el bachillerato con jóvenes de mi edad, noruegos. Tuve que aprender todas las materias de nuevo, en el otro idioma, y muchas noches soñé con regresar a Guatemala. Me fue bien a nivel académico, y conocí amigos. Hoy nos reímos al recordar cómo me mostraban cariño cuando aún no podía conversar con ellos.

¿Cómo llega el cine a su vida?

En el 2009 escribí mi primer guión: no sabía nada de cine, ni siquiera había tocado una cámara en mi vida; y con ese guión gané 25 mil coronas —unos Q30 mil quetzales— para hacer la película.

No sabía nada de cine, pero sí de dibujo, entonces hice mi primera animación con 300 acuarelas. Este pequeño corto ha sido presentado en Austria y fue la película que abrió NUFF (Nordic Youth Film Festival/ Festival de jóvenes nórdicos) ese año. Después empecé mi primer cortometraje de ficción. En 2011 terminé mis estudios y viajé a Kenia por medio del cuerpo de paz, y organicé un festival de cine para jóvenes.

Luego empecé a trabajar en Amnistía Internacional. El sueño de todo cineasta en Noruega es entrar a la escuela nacional de cine: Den norske filmskolen. Es difícil ser admitido. Yo apliqué, y mientras intentaba entrar a esta escuela terminé mi primer documental: Miedo, y trabajaba en I Dream —Yo sueño, un documental sobre la infancia en Guatemala, Noruega y África—.

Miedo, de pronto entró en el festival más grande de documentales de Noruega y también fue admitido en uno de los festivales más grandes para jóvenes en Alemania: el de Hannover. Me llevé una gran sorpresa. Al mismo tiempo empecé a producir mi primer largometraje: Stup, que está en edición, en Holanda, ahorita.

¿Qué desafíos ha logrado vencer?

Bueno, mientras trabajaba sin dormir para lograr empezar esta película, Stup, me llama un periodista y me pregunta si puede escribir sobre mí porque he sido la única mujer del norte de Noruega que ha entrado a la escuela de cine y la única mujer en producción. No ha sido fácil: muchos días sin dormir, estrés y aprendizaje. Cada vez siento que no sé nada y cada vez hay más y más que aprender.

¿Qué haría si no hubiera hallado el cine como medio de expresión?

No sé. Por esto vivo, respiro. El cine es todo, es mi vida. Y nunca he olvidado mi país. Yo soy y me siento guatemalteca. Algún día voy a regresar. Ahora me acerco más y más a mi meta de convertirme en profesional y espero con todo mi corazón que algún día algún cineasta guatemalteco me llame, y así poder empezar a colaborar.

¿Ha contactado a algún cineasta guatemalteco?

He intentado contactar a algunos y he escuchado de Ícaro, festival al cual me hubiera gustado asistir, pero lamentablemente no se ha podido. Sé que el cine en mi país está creciendo y también busco darle mi toque chapín a mis películas. Miedo, por ejemplo, es completamente en español.

¿En qué proyecto trabaja actualmente?

Mi sueño es producir un largometraje de ficción en Guatemala. Tengo algunas ideas, pero sigo esperando a encontrar un director o directora con quien trabajar.

¿Se oye hablar de Guatemala en Noruega?

De Guatemala escucho muy poco por aquí. Solo cuando voy a una cafetería siempre hay alguien que me pregunta por nuestro buen café.

¿Qué sabores de Guatemala son los que más extraña?

Casi siempre recuerdo el olor a dulce de toronja y conserva de coco. Extraño el sabor de los paches, y también el chocolate caliente. Extraño el sabor de frutas frescas: el caimito, o una tortilla con frijol y queso fresco.

¿Si volviera, qué lugar le gustaría visitar?

Toda Guatemala es tan bonita... Pero me gustaría regresar a Esquipulas. Extraño el sonido y olor de la Basílica. También a Quetzaltenango. En diciembre me hizo falta el olor a musgo del nacimiento, los tamales, cohetillos, aserrín. Ya casi empiezo a llorar.

¿Cuál es su gran sueño?

Mi sueño es levantarme una mañana y haber hecho a alguien sentir —llorar, reír, dudar, temer, creer, soñar— al mostrarles mi mundo, mis películas.

Ojo fílmico

“De pronto vi que el cine era lo mío”

Elisa escribió un guión y de pronto ganó un concurso noruego, y a partir de entonces su trabajo fue buscar cómo aprender el séptimo arte.

Desde Guatemala ya había cultivado el arte de la pintura, y aquel fue su primer vehículo de expresión. Mediante acuarelas de varias ciudades y paisajes noruegos elaboró la textura visual de un documental.

Produjo un documental llamado Amistad, en el cual hermana a Santiago Atitlán y la ciudad noruega de Tromso. Entrevista a jóvenes de ambos lugares, enfoca sus costumbres y vida cotidiana, para mostrar que el trabajo, los sueños y el esfuerzo son las claves de una esperanza de futuro en cualquier lugar.

Su documental Miedo, que fue producido en español, trata sobre la vida de un amigo que padece problemas psiquiátricos. Fue seleccionado entre más de dos mil propuestas de 35 países para participar en el Festival de Cine de Hannover, Alemania, en el 2015.

Al preguntarle cuáles son sus referentes fílmicos, dice: “Mi gusto es un poco variado, pero 2001: Odisea del espacio sigue siendo mi película favorita. Me gusta mucho Humberto Solás, cineasta cubano. Me gusta mucho el neorrealismo italiano, con directores como Vittorio de Sica y Roberto Rosellini. Luis Buñuel, español, sigue siendo uno de mis favoritos. Un poco de humor como Jacques Tati, francés”.

Aunque el cine escandinavo, poco conocido en Guatemala, le ha impactado, también confiesa que hay clásicos de la época de oro del cine mexicano que siempre le atraen: Nosotros los Pobres, Dos tipos de cuidado. “Debo admitir que sigo viendo películas de Pedro Infante y hasta de Carlos Gardel. La lista es larga”.

Sobre su vida

Nació en Guatemala y estudió en el Colegio Belga Guatemalteco.

“Soy estudiante de la Real Escuela de Cine de Noruega (Den Norske Filmskolen). Cada dos años abren plazas para seis estudiantes. Yo soy una de los seis que fueron aceptados, y la única mujer”, cuenta.

“Mi primer documental se presentará en el festival más grande de Noruega: Tromsø International Film Festival.

“Actualmente produzco mi primer largometraje, que está siendo editado en Amsterdam”.

“Tengo el sueño de trabajar con cineastas de mí país cuando termine mi educación, y quiero mostrar que el cine guatemalteco está creciendo. Yo sueño con regresar y dar todo a mi país”.

Su proyecto

I Dream (Yo sueño), realizado en Noruega, África y Guatemala, se puede ver en http://www.youtube.com/watch?v=fQy6UW_SaKg (sin guiones).

22 años de edad tiene esta realizadora guatemalteca.

2009 año en que fue premiado su primer guión en Noruega.