
07/05/13 - 00:00 Comunitario
Continúan penurias de usuarios del Transurbano
La falta de alumbrado público y de guardias, además de daños en su infraestructura, hacen inseguras las estaciones del Transurbano, que llevan por nombre “paradas seguras”.
En la parada frente a la colonia Prados de Villa Hermosa, San Miguel Petapa, los usuarios esperan que no llueva, pues la estructura está sin techo.
En la 9a. avenida y 16 calle, en donde no hay alumbrado, usuarios esperan en fila abordar los buses.
En la 20 avenida y calle Martí, la parada está doblada y no hay guardia de seguridad.
Por las noches, centenares de usuarios del Transurbano, cuyas unidades son cada vez más escasas, deben hacer largas filas en la oscuridad, con el riesgo de que las paradas colapsen, debido al deterioro en que se encuentran.
Cuando al fin logran abordar una unidad, deberán sortear varios obstáculos. Por ejemplo, si es una mujer embarazada, le será difícil pasar al pasillo del bus, o si es una persona de edad avanzada, se encontrará con que el espacio para ingresar es muy reducido.
Con suerte se sentará, o tendrá que viajar de pie o incluso en las gradas del autobús.
Así es el recorrido de muchas personas que deben utilizar el Transurbano a diario, de las zonas 12, 18 y 21 hacia la zona 1 y viceversa.
Ausencia de guardias
A las deficiencias antes mencionadas, se suma que la seguridad ofrecida cuando empezó a funcionar ese sistema de buses no se cumple, pues durante un recorrido de Prensa Libre en parte de los dos trayectos que cubre el Transurbano se pudo constatar que no todos llevan guardias privados, como al principio.
Hacia el norte de la ciudad solo había un agente de seguridad en una de las estaciones ubicadas en la calle Martí, y en el resto no se observó ninguno.
Hacia el sur se pudo comprobar que había uno, y hasta dos guardias en algunas estaciones de la avenida Petapa hasta la 50 calle de la zona 12.
Sin embargo, en las paradas que se encuentran al final de esa avenida, hacia Villa Hermosa, no se vio efectivos de seguridad.
Érick Zacarías, usuario del Transurbano en Villa Hermosa, afirmó que en algunas estaciones los agentes hacen guardia en la madrugada hasta las ocho horas.
En esos lugares, la seguridad depende de las cámaras, el monitoreo y el paso de agentes de la Policía Nacional Civil.
Mientras reporteros de este matutino captaban imágenes fotográficas y entrevistaban a personas en Villa Hermosa, una unidad motorizada se hizo presente y pidió explicación sobre el trabajo periodístico.
Al informales que se trataba de un reportaje sobre la situación de las estaciones, uno de los policías refirió que les habían alertado desde un centro de monitoreo que por medio de las cámaras habían captado que personas tomaban fotos en el lugar. El agente dijo que tienen un minuto para llegar al lugar a partir de que les informan de algún inconveniente.
Estructura dañada
El abandono de las estaciones es evidente. Estas fueron construidas por la Asociación para el Desarrollo Social (Ades), que recibió Q28 millones 406 mil 808 para ello y fue contratada por el Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz), pero su mantenimiento quedó olvidado, pues varias de las paradas están deterioradas.
Una de las más dañadas es la que se encuentra frente a la entrada a la colonia Prados de Villa Hermosa, San Miguel Petapa: ya no tiene techo y el resto de la estructura está completamente destruido.
La defensoría del usuario del transporte, de la Procuraduría de Derechos Humanos, contabiliza 383 paradas de Transurbano.
De esas estaciones, 154 se encuentran en el trayecto hacia las zonas 12 y 21, y de ellas, 24 se hallan en mal estado. Hacia la zona 18 se cuentan 229 paradas, de las cuales 15 tienen daños.
Los empresarios del transporte urbano han recibido Q2 mil 167 millones del 2004 al 2012. Además, les fueron otorgados US$35 millones —unos Q280 millones— para implementar el servicio prepago, y Q56.3 millones para las paradas seguras.
Al principio, los transportistas tenían previsto comprar tres mil 150 unidades, pero hasta ahora solo han llegado al país 450.
Actualmente se libra una batalla judicial para evitar la intervención del sistema, luego de denuncias de no haber entregado completo el subsidio a transportistas de una empresa diferente a la Asociación de Empresarios de Autobuses Urbanos (AEAU), que opera el Transurbano.
Se trató se localizar a Luis Gómez, representante de la AEAU, pero no respondió a las llamadas, ni el vocero de la empresa, Sergio Vásquez.
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