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16/08/14 - 00:00 Comunitario

Fiesta de la Asunción con masiva afluencia

Feligreses en vez de un coro tradicional que se encontraron con una iglesia inundada por el ritmo vallenato, el nerviosismo de una niña que subió por primera vez a la rueda de Chicago, un trabajador de zafra que es experto en lotería y el conmovedor drama de una anciana tejedora retirada del atrio del templo por una eficiente policía municipal fueron estampas que se observaron en el feriado del 15 de agosto.

Con pito y tambor

Jesús Ramos llegó ayer a la iglesia de la Asunción, zona 2, desde Magdalena Milpas Altas, Sacatepéquez, con su hijo y su nieto. Tocaba el pito y los tambores que fabricó.

Aunque tiene el don de la música, el verdadero oficio de este artesano es tallar platos en madera para restaurantes de Antigua Guatemala, Sacatepéquez.

FOTOGALERÍA | Fiesta en la ciudad

A escasos metros, Victoria Sotz organizaba a sus parientes con la firmeza de un comandante.

Estaba demorada. Todavía le faltaban por llenar docenas de bolsas de maní tostado traídas desde la frontera.

Casi no había dormido. El jueves horneó un quintal de pan con levadura criolla y rosquillas anaranjadas, que adquieren ese color gracias al achiote.

Aparte del inconveniente de empacar  pepitoria, manías, melcochas y espumillas, todo estaba asombrosamente ordenado, listo para cuando entrara la procesión de la Virgen, a las 15 horas, tras casi nueve horas de recorrido.

En la Provincia

En Jocotenango, Sacatepéquez, lugar donde la feria en honor  a la Virgen de la Asunción comenzó, toda la semana ha habido actividades culturales y religiosas, aunque la procesión con la imagen de la patrona saldrá  mañana.

En Sololá, las celebraciones, que abarcan actividades culturales, religiosas, deportivas y comerciales, comenzaron el 9 de agosto y finalizan hoy.
Ayer, además de la misa oficiada por varios sacerdotes, la imagen de la Virgen de la Asunción salió en procesión en su trono mayor, acompañada por  las imágenes de las 14 cofradías del pueblo sololateco, única ocasión en el año  que esto  ocurre.

En Chiquimula, cientos de fieles católicos acompañaron la procesión en honor a  la Virgen del Tránsito que recorrió las principales calles y avenidas. En la actividad se apreciaron los tradicionales bailes de  moros y cristianos; el   tun y la chirimía, le dieron al cortejo, con su sonido, un aire ancestral.

En Asunción Mita, Jutiapa, a las 5 horas, hubo  una alborada con mariachi.

A las 10  se desarrolló la primera edición de la carrera de 10 kilómetros Tras los pasos de San Pedro de San José de Betancourt, organizada para fomentar la actividad física entre la población.

También hubo un desfile en el que participaron estudiantes del instituto Nuestra Señora de la Asunción, y por la tarde se celebró la eucaristía  en honor de la Virgen, y  la festividad cerró con un baile social y un jaripeo.

En Cantel, Quetzaltenango,  cientos de vecinos llegaron a la parroquia a  venerar la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, patrona del municipio desde antes de  1700.

Nicolás Sac, párroco de la localidad, resaltó que en la madrugada se organizó una alborada, quemaron cohetillos y hubo cánticos. En el frontispicio de la iglesia, las marimbas no pararon de sonar en todo el día.

Con información de R. Sáenz, E. Paxtor,  O.  González, M. López y A. Martínez.

Vecina

La tejedora devota

Yolanda Castro Conde ofrecía ayer tapetes de croché frente al atrio de la iglesia de la Asunción. Cuenta que desde principios de agosto comenzó a tejer los 42 mantelitos.

Vive desde hace 60 años en el barrio de Jocotenango, aledaño a donde se celebra la feria del 15 de agosto, y es devota de la Virgen de la Asunción. Vive con una hermana, en cuya casa hace la limpieza.

Ayer, llegó  temprano, con la esperanza de vender cada tapete a Q10. Abruptamente, una  policía municipal   le ordenó desalojar el atrio, porque “no se permiten ventas ambulantes”. Desconcertada, la anciana guarda las manualidades.

“Pero aquí todo el mundo me conoce”, susurra apenas a manera de explicación, antes de despedirse y perderse entre el tumulto.

Juegos

En la rueda de Chicago

Sin duda, subirse a la rueda de Chicago para niños por primera vez puede ser una prueba temeraria.

Llegar escasamente al metro de altura y de repente verse suspendida en el aire a unos tres puede generar pánico. Cuando eso amenaza con generar  histeria colectiva en una veintena de niños, amerita detener la rueda y bajarlos. Eso fue lo que le sucedió a los vecinos de Dulce Camila, de 3 años, en la rueda de Chicago. Pero la pequeña lejos de acobardarse, sentada en medio de sus hermanas mayores, alzaba los brazos, agitaba los pies y gritaba.

¿Te gustó la rueda de Chicago?, le preguntamos. “Sí”, respondió enfática, aún con el pelo alborotado cuando descendió. ¿Te mareaste? “Sí”. ¿Volverías a subirte? Vio hacia  lo más alto de la rueda y, convencida, soltó un  “Síííí”.

Suerte

¡Lotería, señores!

“El borracho, la muerte, el paraguas. Va de nuevo. La sirena...”, gritaba,  desde una especie de estrado, Marvin Ramírez, quien da vuelta a una tómbola de la cual saca las figuras, que  un atento público completa en sus cartones, hasta que alguien de la mesa del fondo grita “lotería”.
Ramírez calcula que canta la lotería unas 300 veces al día.

Tiene 24 años, y cada agosto vuelve a la feria, desde hace 16 años, para trabajar temporalmente. Es una de sus tantas ocupaciones mientras comienza la zafra del ingenio en donde labora. Una  cumbia escapa por las bocinas, mientras la abuela que ganó la lotería escoge uno de los tantos juegos de platos que penden del techo.

Música

Coro a ritmo de bachata

La bachata y el vallenato sonaron en el  altar de la iglesia de la Asunción. Cuatro maestros de música, una psicóloga, una enfermera, el dueño de una librería y un vendedor de tubos de PVC se movían con ritmos tropicales, la mañana de ayer, mientras   la Virgen hacía su recorrido procesional.

Erwin Duarte es el director del grupo Voz de Dios, que grabó un disco compacto y viajó a Puerto Rico, México, El Salvador y Costa Rica con sus alabanzas tropicales.

“Todos tenemos profesiones y ocupaciones distintas, pero nos une el gusto por la música”, comentó Duarte, profesor del Conservatorio Nacional de Música, mientras las congas vuelven a recibir a los devotos, quienes sonríen sorprendidos.

POR C. PALMA, P. SARAVIA Y CORRESPONSALES /



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