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02/04/13 - 00:00 Comunitario

Hilda Morales: “Se visibilizan las agresiones”

Hilda Morales, procuradora adjunta de la Procuraduría de los Derechos Humanos, afirmó ayer en el programa Diálogo Libre, que se transmite por www.prensalibre.com, que la Ley contra el Femicidio ha propiciado más denuncias porque ha reducido la impunidad, aunque expresó que las agreseiones contra mujeres aún son cotidianas.

Después de cinco años de la Ley de Femicidio, ¿cuál es el balance de esta?

El balance implica el conocimiento de una justicia especializada, que ha producido la reducción de la impunidad en los casos de violencia contra las mujeres. Sin embargo, no podemos decir que se ha logrado todo en este campo, todavía falta mucho por hacer.

Si bien Guatemala es un país pionero en la justicia especializada a favor de las féminas, también es cierto que la violencia contra las mujeres en nuestro país, lamentablemente, es algo cotidiano y las autoridades en general deberían tomar una mayor acción para prevenir, sancionar y erradicar esta violencia.

Cada día se detiene al menos a dos hombres por violación. ¿Qué es lo que hace la diferencia?, ¿por qué se escuchan cada vez más capturas?

Creo que ya se conoce más el problema de la violencia contra las mujeres, tanto de ellas mismas que empiezan a romper el silencio y a denunciar, como de parte de las autoridades. Creo que el trabajo, que por muchos años llevaron en solitario las organizaciones de mujeres, ha logrado traspasar los límites de la sociedad civil e insertarse en el Estado, aunque todavía falta convencer a las autoridades en general y lograr el cambio de actitudes para la atención a las víctimas, y eso ha permitido que a partir de las denuncias se hayan logrado las órdenes de captura contra estos violadores.

Pero no hay que olvidar que hubo una intervención muy eficaz de parte de la vicepresidenta de la República al presentar más de mil 200 denuncias de violación sexual en los casos de niñas embarazadas, los cuales estaban durmiendo en los archivos del Ministerio de Salud, porque a pesar de que los médicos tienen obligación de denunciar, no lo habían hecho. Fue hasta lograr la intervención de la funcionaria que se presentaron las quejas, que se da mayor visibilidad al tema y que se dice tenemos que tener intereses y se forman estas fuerzas de tarea especializadas.

¿La manera como se atiende a la mujer víctima ha cambiado de alguna manera en policías, fiscales y jueces, en especial agentes?

Ha habido una tarea desde hace varios años. Después de los acuerdos de paz se crea una Oficina de Atención a la Víctima en la Policía Nacional Civil, que luego se convierte en una división en donde se busca la sensibilización de agentes, hombres y mujeres. Se logra convencer que tengan una actitud congruente con el sufrimiento de las víctimas; sin embargo, como decía anteriormente, aún falta mucho por hacer.

Como mencionaba, hay prejuicios, estereotipos, que salen cuando las mujeres presentan las denuncias y que las inculpan de lo que les está pasando, o las colocan como provocadoras. En el caso del Ministerio Publico, ha habido un cambio cualitativo y cuantitativo en atención a la víctima, pues se trata de dar atención integral, no solo legal.

¿Cómo ha contribuido la instalación de juzgados especializados en la aplicación de la justicia?

Sí se ha visto respuesta desde el momento de las capturas y la investigación hecha por el MP, y el aporte de las pruebas contundentes ha llegado a producir sentencias condenatorias o absolutorias. Sí funciona, por lo que es necesario ampliar la cobertura de estos tribunales especializados.

Ahora hay sala de Apelaciones especializada en este tema y eso implica que funcione no solo como jurisdicción, sino también que el personal que trabaja allí conozca la violencia contra las mujeres y todas sus implicaciones, lo cual permite tener una visión abierta a una apertura para poder valorar las pruebas y emitir las sentencias que corresponden.

¿Las sentencias disuaden a los victimarios?

Creo que hay que hacer un análisis, una encuesta. Cómo determinar que efectivamente se disuade a los agresores es una cuestión muy difícil, porque si hubiera disuasión habría disminución de violencia; por el contrario, estamos viendo que hay más denuncias cada día.

¿Hay aumento de casos o se promocionan más?

Lo que ha habido, y esa es la gran ventaja que se ha tenido para que ahora se visibilice el problema, es la labor de las organizaciones de mujeres de la sociedad civil, también contar con leyes específicas que marcan la diferencia entre un tema que antes era normal y natural y pasarlo al ámbito del derecho, para que sepan que la violencia contra la fémina es un delito.

Algunos dicen que hacer una ley específica, para un grupo, es absurdo.

Es una tendencia no solamente nacional, sino internacional, llegar a tratar a grupos específicos a través de leyes específicas, porque eso permite resaltar los derechos y las necesidades de estos sectores.

En el caso de la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer no solamente se está tratando el hecho de la sanción, sino de las políticas públicas precisamente para la eliminación de los estereotipos para la prevención de la violencia, para atención a mujeres; cuando hay una prevención y una atención, el cambio de víctima transforma a las mujeres en autónomas, en poder ejercer su libertad.

¿Cuál es la forma de violencia que más afecta a la mujer?

Por razones de naturaleza jurídica y para la implementación de las sanciones y el tratamiento de agresores y víctimas, así como sobrevivientes, se hace esta separación en los diversos tipos de violencia, pero generalmente y sobre todo en el ámbito de la familia estas cuatro formas de violencia que se mencionan en la ley —física, psicológica, sexual y económica— confluyen generalmente en un mismo caso. Pero la que se da más cotidianamente, la que no se puede ver es la violencia psicológica, esa que no deja marcas visibles, pero sí deja huella en su vida.

¿Cómo se hace para romper el círculo del silencio?

Se habla mucho de empoderar a las mujeres, familia, vecinos y familiares en general. Muchas veces las féminas no tienen oportunidad de denunciar, de contar lo que está pasando.

Hay necesidad de que se acerquen a ellas, muchas veces por lo menos las mujeres deberían atreverse a contar eso porque todavía hay un gran prejuicio con las mismas víctimas, porque si son golpeadas pueden ser tildadas como ineficaces. La violencia no es algo normal, las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres y deben ser respetadas.

En Guatemala hay una legislación pionera en el mundo, pero los operadores de justicia deben cumplir con la ley.

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