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17/01/10 - 00:00 Nacionales

La controversia detrás de la profecía del 2012 

Su precisión en el cómputo del tiempo sigue levantando falsas alarmas ante la difusión de la idea de que los mayas predijeron el fin del mundo para el 21 de diciembre del 2012. Según los expertos, en realidad lo que anunciaron fue un cambio de ciclo en la cuenta maya.

Sin embargo, las especulaciones no se han hecho esperar, sobre todo por el conocimiento que acumularon en el cálculo del tiempo. Basta recordar que fueron excelentes matemáticos, pero sobre todo se les reconoce su dominio de la astronomía.

Tanto así que en el Popol Vuh se recoge en una célebre frase que los mayas “alcanzaron a conocer todo lo que hay en el mundo. Cuando miraban, al instante veían a su alrededor y contemplaban en torno a ellos la bóveda del cielo y la faz redonda de la tierra”.

Elaboraron uno de los calendarios conocidos más exactos, donde no solo se reflejaba el tiempo, sino también toda su espiritualidad.

Calcularon el año trópico en 365.2420 días, que los astrónomos modernos estiman en 365.2422 días. Todo ello ha hecho vaticinar a algunos que la Tierra se acabará en diciembre próximo.

Grandes documentales y películas, como 2012, que dirigió hace poco el alemán Roland Emmerich, han fomentado la idea de que la humanidad podría vivir una catástrofe de enormes magnitudes el 21 de diciembre. Ahora bien, más allá del sensacionalismo fílmico, ¿qué se esconde detrás de esta profecía?

Marco Antonio De Paz, investigador de la cultura maya, explicó que los mayas usaron diferentes calendarios. Los más imortantes eran el Tzolkin, de 260 días, y el Haab, de 360.

Ambos estaban vinculados con otro, la Cuenta Larga, sistema con el que registraban el tiempo en forma lineal y que consiste en cinco unidades temporales: Q’ij o kin (un día), Winal (20 días), Tun (360 días), Katun (siete mil 200 días o 20 años) y B’aktun (144 mil días o 400 años).

Según esta cuenta, que dispusieron en estelas de piedra repartidas por lo que hoy son México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, la creación de la actual era se situaba en el 13 B’aktun, 0 Katunes, 0 Tunes, 0 Wuinales, 0 kines, 4 Ahaw, 8 Kumk’u.

De acuerdo con la correlación Goodman-Martínez-Thompson, que permite vincular los sistemas de datar mayas con los nuestros, dicha fecha podría corresponder en el calendario gregoriano al 11 de noviembre del 3133 a. C.

Esta fecha, que hoy podemos conocer gracias a las investigaciones de los expertos, está inscrita en los jeroglíficos de la estela C, localizada en Quiriguá, Izabal, uno de los lugares donde han encontrado el mayor número de piezas.

Este tesoro arqueológico es el que alberga el secreto sobre el 2012. “La estela no detalla que la era actual termine ese año, pero podemos deducirlo al saber que duraba 13 bak’tuns, o lo que es lo mismo, cinco mil 200 años”, destacó De Paz.

No obstante, quienes hagan el cálculo descubrirán que el período que separa el año 3133 a. C. del anunciado 2012 es de cinco mil 125 años, y no de cinco mil 200.

“Esto se debe, por una parte, a que en la Cuenta Larga el año tiene 360 días y, por otra, a los problemas para calcular la correlación entre el calendario maya con el gregoriano, basado, a su vez, en el juliano”, añadió.

Hay otra estela donde figura la inscripción de diciembre del 2012: la encontrada en el monumento 6 de Tortuguero, Tabasco, México.

David Stuart, experto en escritura mesoamericana, de la Universidad de Texas, EE. UU., puntualizó que esa inscripción representa la única referencia conocida a la fecha 2012 en los registros antiguos.

Superados los cálculos, la pregunta prevalece: ¿significa esta fecha que se aproxima el fin del mundo?

Rotundamente no. “Este final anuncia tan solo un cambio de período, en concreto el paso de la cuarta era a la quinta”, aclaró De Paz.

Antes existieron otras eras, como se observa en el cómputo de 13 bak’tuns elevado a la 21ª potencia, grabado en los jeroglíficos de la estela 1, encontrada en Kobá, Yucatán, México.

El hecho de que no se aproxime el fin del mundo tampoco significa que no se producirán cambios en la humanidad. Al contrario, registros mayas como el Códice de Dresde o los libros del Chilam Balam alertan de una serie de catástrofes que, sin embargo, no se producirán en el comienzo de la quinta era, sino previo a ella.

Se trata de desgracias que obligarán a “los líderes políticos y religiosos a repensar el mundo, lo que dará como resultado un cambio de comportamiento de los dirigentes, así como una nueva forma de relaciones sociales, más equilibradas y justas”, consideró De Paz.

La representación en la página 74 del Códice de Dresde nos aproxima a un mundo representado por un cocodrilo, del que emanarán desastres reproducidos en el libro en forma de torrentes y contra los que luchan las divinidades.

A su vez, los libros del Chilam Balam incluyen, entre otras, la profecía del 6 Ajaw Katun, época que de acuerdo con el calendario gregoriano empezó el día 5 de 1993 y finalizará en el 2012, detalló Carlos Barrios en su traducción del Libro del Destino.

Esta profecía alerta acerca de una época dominada por el maltrato a la tierra, los odios raciales y la intolerancia, lo que desencadenará numerosas guerras, refirió Barrios.

Lejos de ser ajena, la predicción parece ser la simple descripción del mundo en el que vivimos. El lingüista Luis Enrique Sam Colop opina que “las catástrofes, como el calentamiento global, ya están ocurriendo y no están esperando el 2012”.

Además, recordó que esta clase de alarmas surgió también por la llegada del 2000, sin repercusión alguna. “Sencillamente va a comenzar un nuevo ciclo en la cuenta maya, como cada 1 de enero en el calendario gregoriano o como ocurre con los lustros, decenios, siglos y milenios”, dijo.

Tampoco parece ser cierta la predicción de que con la nueva era habrá un alineamiento planetario con el Sol, que aumentará la temperatura del núcleo de la Tierra, tal y como augura la fatídica cinta 2012. Según De Paz, no existe un registro escrito maya que así lo profetice.

El simple hecho de pronunciar la frase fin del mundo causa un rechazo inmediato en los líderes indígenas guatemaltecos .

Ricardo Cajas, presidente del Colectivo de Organizaciones Indígenas, aseveró que se ha levantado “una especulación” de la fecha. Refutó que se acerque el fin de la humanidad.

“Lo que está próximo es un cambio de ciclo, comprendido dentro de la Cuenta Larga, que tiene varias cuentas pequeñas”, amplió.

Incluso, Cajas agregó que no se puede establecer en forma “tan aproximada” que la entrada en un nuevo período esté prevista para el 2012.

Según él, este próximo ciclo “supondrá cambios en la conciencia humana”, pero no el cumplimiento exacto de las profecías de los libros del Chilam Balam, ya que las considera “solo potencialidades”. “Los seres humanos veremos cuánto se va a cumplir. La misma voluntad de la humanidad es la que determinará que sean para bien o para mal”, aseveró.

La indignación de los líderes indígenas por la imagen apocalíptica que ha sido difundida llevó a varias de sus organizaciones a denunciar, en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), a la campaña Oxlajuj B’aqtun 2012 que el Instituto Guatemalteco de Turismo lanzó el 22 de diciembre último, para promover la cosmovisión maya.

Martín Sacalxot, defensor indígena de la PDH, dijo que ese grupo —en el que figura la Gran Confederación del Consejo de Principales mayas Aju’ijab’ y la Asociación Política de Mujeres Mayas Moloj— considera que la campaña atenta “contra su espiritualidad” y “tergiversa el significado de los oxlajuj b’aqtun, los cuales según su calendario son un ciclo del tiempo que no significa el fin del mundo y que no tiene ninguna relación con el año 2012”.

Mientras el terror es promovido por medio de efectos especiales, los guatemaltecos parecen vivir ajenos a la posibilidad de un apocalipsis.

En una reciente encuesta de Prensa Libre, de dos mil cien personas que opinaron sobre el tema, solo 203 asociaron la fecha con el fin del mundo.

Lejos de motivar el análisis fatalista, la sabiduría maya parece alertarnos de otros riesgos, más asociados a la naturaleza y al presente.

La pregunta, como la lanzaba el nobel de Literatura franco-mauriciano J.M.G. Le Clézio en un ensayo sobre el Chilam Balam, es: “¿Sabremos sacar provecho de este conocimiento?”

El embajador itinerante de los pueblos mayas, Cirilo Pérez Oxlaj, rechazó drásticamente la imagen del fin del mundo con que se ha asociado al 2012.

POR ÀNGELS MASÓ 17:07 | 07/01/2010 /

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