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14/08/11 - 00:00 Nacionales

Alfredo Morales: “Ellas son más difíciles”

Alfredo Morales, más conocido como Fo, cumple esta semana 25 años de llevar crítica y humor a través de la caricatura a los lectores de Prensa Libre. Durante este cuarto de siglo, Morales, quien en la vida diaria es un introvertido arquitecto, calcula que ha dibujado unas seis mil piezas.

¿Cómo se inició en el mundo de la caricatura?

Fue en las clases de la universidad, cuando hacía caricaturas de profesores y compañeros, entre 1978 y 1984 —se graduó de arquitecto en la Landívar—. Dibujaba lo que me llamaba la atención de un catedrático o un compañero, y lo hacía circular en el aula.

En 1978, cuando estudiaba Ingeniería en la Usac, un amigo que cursaba el bachillerato me pidió que le hiciera una tira con el tema de Belice, y la hice con personajes prestados de Quino, como Mafalda.

¿En ese tiempo ya pensaba en ser caricaturista?

Para nada. Desde pequeño sabía que podía dibujar, pero nunca fue mi interés desarrollarlo; es más, nunca me interesó tomar clases.

¿Cuándo empezó a publicar su trabajo?

Las caricaturas las guardaba en un fólder que mostraba a mis amigos, y uno de ellos, que era hijo de Rafael Arévalo, que trabajaba en Prensa Libre, me preguntó si me animaba a publicarlas, y le respondí que sí, por lo que tuve una entrevista con la señora Dina García, quien me dijo que publicaría una caricatura semanal en la Revista Domingo, y la primera apareció el 10 de agosto de 1986, en un espacio que se llamaba Mirilla Indiscreta.

Después la pasaron a la última página, que se llamaba Casos, Cosas y Personas, donde se publicaba la chica de la semana.

El tema de mi primera ilustración fue una huelga en los hospitales, lo cual demuestra que las cosas no han cambiado en el país. En ella, un paciente esperaba una cirugía y dos buitres estaban pendientes de él.

¿Quiénes eran sus personajes?

No tenía. Al inicio no quería meterme a política; solo humor blanco, pero llegaron a considerarlas muy ingenuas, lo cual motivó al editor a que me dijera que, por la ubicación del espacio, me mantuviera en el tema político.

¿Cuándo nacen sus personajes actuales?

No tienen nombre, y fueron evolucionando dentro de los mismos personajes que dibujaba a diario, como niños, perros y campesinos, entre otros. Tomaron carácter oficial cuando nacieron mis sobrinos, porque a ellos les decíamos los Cabezones, y se llevaban un año de diferencia. Eso fue entre 1992 y 1993. Al principio eran muy amorfos.

¿Qué personaje de la política le ha costado dibujar?

Las mujeres son más difíciles, aunque no todas, debido a que sus rasgos son más complicados de captar, son muy finas. A Zury Ríos me costaba dibujarla, pero ahora sé que su rostro es delgado y sus ojos extremadamente grandes.

¿Y los más fáciles?

Los presidentes; hasta de memoria los dibujo. Al que más he hecho es a —Alfonso— Portillo. Es cachetón, boca pequeña y ojos entrecerrados.

¿Y del actual presidente?

Es superdelgado, no solo del cuerpo, sino también de la cara; es cabezón, y su rasgo más distintivo es su nariz aguileña.

¿Y de los candidatos?

Algunos son fáciles de dibujar, como Adela de Torrebiarte, por su corte de pelo y largo rostro. Sandra Torres, sus ojos pequeños, boca prominente, frente demasiado alta y el tipo de peinado.

¿Ha tenido problemas por sus caricaturas?

Durante este gobierno, el secretario de Comunicación de Mi Familia Progresa mandó mensajes pidiendo que me vedaran hacer caricaturas de ella —Torres—, y como no lo logró, me escribió y me dijo que no quería dibujos de ella y que me disculpara por algunas cosas.

Una vez recibí una aclaración de Francisco Reyes López, por el juicio que se le lleva por el Patronato Antialcohólico. Alegaba que la caricatura podía ser muy tendenciosa e influir en el juicio. Yo no creo que mi trabajo tenga ese poder.

¿Por qué Fo?

Fo, como tal, no existe. Como me llamo Alfredo me dicen Fredy, y nunca me ha gustado. Entonces, cuando le hacía una tarjeta a alguna persona, escribía una F con un punto, pero este parecía un cero pequeño. Entonces me preguntaban por qué firmaba como Fo, pero en realidad era una F de Fredy, con un punto, y así se fue quedando. Esto viene de 1976-1977. Solo acá en Prensa Libre y los lectores me dicen Fo, pero para todos sigo siendo Fredy.

¿Su mayor satisfacción?

Lo que más me enorgullece es haber ganado un concurso internacional de Prensa en Bélgica, en 1999, por una caricatura de humor blanco con que principié aquí.

¿Cómo se define?

Creo que soy creativo, no solo en las caricaturas, sino también en mi trabajo. Esto es lo que me mantiene vivo. Desde pequeño he sido introvertido. Nunca he tenido un carácter para fiestas o parrandas.


ADEMÁS: Visita el blog de Fo para dejarle una felicitación. Da clic aquí.

POR FRANCISCO MAURICIO MARTíNEZ / Guatemala

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