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Prensa Libre

26/09/13 - 16:50 Justicia

Matanza de Dos Erres: soldado testifica contra teniente Jorge Sosa

El soldado retirado César Franco Ibáñez relató ante un tribunal federal en EE. UU. que el teniente Jorge Sosa ordenó a los soldados a su cargo tirar personas a un pozo en el poblado de Dos Erres, Petén, durante una masacre ocurrida en 1982.

CALIFORNIA - Sosa fue comandante de la unidad que irrumpió en el poblado de Dos Erres, Petén, en busca de rifles que al parecer habían sido robados por la guerrilla, operación en la que decidió matar a todos los habitantes luego que algunos soldados violaron a mujeres.

Ibáñez dijo que fue llamado a una reunión en el pozo de la aldea, y vio allí a unos hombres que le gritaban furiosos a Sosa.

"Lo maldecían y en ese momento, creo que perdió la cabeza y empezó a disparar", dijo.

Los soldados recibieron órdenes de traer más gente al pozo. Todos tenían que tirar por lo menos a una persona para demostrar su lealtad al grupo, narró.

Las mujeres ya estaban en fila. Franco Ibáñez dijo que tomó a una de ellas y la tiró al pozo. Admitió que se violó a una mujer ese día, y que vio cómo eran asesinadas varias de ellas.

"Les vendaban los ojos y las obligaban a arrodillarse al margen del pozo", explicó.

A cada una se le preguntaba si sabían dónde estaban los rifles. "Cuando respondían que no, se les pegaba en la cabeza con un mazo. Entonces se las tiraba al pozo", detalló.

Una vez concluida la matanza, dijo Franco Ibáñez, se le ordenó que callara lo sucedido. Cuando concluyó la guerra civil, lo admitió a las autoridades.

El militar retirado es acusado de mentir en sus documentos de solicitud de ciudadanía estadounidense, está abriendo las heridas psicológicas causadas por la brutal guerra civil que sufrió ese país centroamericano.

Si Sosa es hallado culpable, podría ser despojado de su ciudadanía estadounidense y sería sentenciado a hasta 15 años de cárcel. Su abogado Shashi Kewalramani dice que Sosa sí le dijo a las autoridades estadounidense sobre su participación en las fuerzas armadas guatemaltecas cuando solicitó el asilo, mucho antes de ser ciudadano de este país.

Lo que ocurrió en la guerra es horrible, ha dicho Kewalramani, pero a Sosa se le está enjuiciando sólo por la manera en que contestó preguntas en un formulario.

Aunque el juicio no es por crímenes de guerra, los testimonios están llevando a un tribunal californiano los relatos desgarradores del conflicto interno guatemalteco, finalizado mediante un acuerdo de paz en 1996. Según las autoridades,

Gilberto Jordán, quien era sargento en ese entonces, narró el pasado miércoles cómo los soldados tiraron a la gente al pozo y que Sosa, para asegurarse de que nadie quedara vivo, disparó su arma contra el pozo y lanzó una granada. "Los que estaban allí, medio muertos, gritaban todos", dijo Jordán.

Sosa y Jordán son dos de cuatro militares arrestados por agentes del Departamento de Seguridad Nacional de ese país, en relación con la masacre de Dos Erres.

Pedro Pimentel fue deportado a Guatemala y sentenciado a 6 mil 60 años de cárcel por la masacre. Santos López está detenido como testigo del gobierno contra Sosa.

POR AGENCIA AP / ESTADOS UNIDOS

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