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25/06/13 - 00:00 Justicia

Padres de joven exigen justicia

Los padres de Tommy Ernesto Chajón Luna, de 18 años, exigen justicia por la muerte de este, de quien aseguran que era una persona responsable, estudiaba básicos por madurez, trabajaba con su tío en un estudio de audio y video, y además tocaba la batería en un grupo de la iglesia católica de Santa Catarina Pinula.

Toda esa cotidianidad y sueños quedaron truncados después de cinco días de agonía en una cama del hospital de Quetzaltenango, adonde fue trasladado por socorristas que lo hallaron en una calle de La Esperanza, Quetzaltenango, el sábado 15 de junio último.

Cuando el joven fue encontrado estaba desnudo, pero eso no fue lo que impactó a los vecinos, sino su rostro desfigurado por las quemaduras de segundo grado que había sufrido la noche anterior y que prácticamente le destruyeron los dedos de las manos y varios órganos internos.

Se había ilusionado

Chajón Luna había viajado de Santa Catarina Pinula, donde residía, a Quetzaltenango, para conocer a la mujer de la cual se sentía enamorado, según su perfil en Facebook. Se trata de Nátali Génesis Diana Fernández, de 26, madre de tres niños.

Él salió el viernes 14, a las cinco horas, de la casa de su abuela paterna, a quien le dijo que iría a trabajar y regresaría el lunes. Ella no lo dudó. “Sabía que era un muchacho sano y además trabajaba con su tío”, expresó Rudy Chajón, su padre.

La abuela del joven se comunicó con él durante todo el viernes. A eso de las 21.45 horas aún vio el último mensaje que decía: “Ala qué frío, creo que me voy a poner tieso”.

Sin embargo, al día siguiente recibió una llamada del hospital de Quetzaltenango, adonde Chajón Luna había sido llevado en estado grave y donde murió el miércoles 19.

El padre del joven afirmó que sus hijos menores le habían dicho semanas atrás que una mujer con quien tenían comunicación por Facebook era una de sus primas; sin embargo, no puso mayor atención al comentario.

Luego de la muerte de su hijo trató de contactar a la mujer que mantenía comunicación virtual con este, bajo el seudónimo de Nena Linda, pues para ese momento ya sabía que se trataba de Fernández, quien era familiar, pero no tenía el apellido Chajón, por la separación de sus padres, pero esta se negaba a hablar.

Por fin, tres días después de la muerte del joven, la familia de Fernández se contactó con los padres de la víctima y les dijo que estaban dispuestos a hablar, porque no podían con esa culpa.

La mujer que había contactado al joven dijo que este llegó a su casa por la mañana, y a eso de las 23.30 horas también lo hizo su expareja y los encontró abrazados. Fue cuando supuestamente lo golpeó y luego de rociarlo con gasolina obligó al joven a que tomara combustible y le prendió fuego.

Todo eso ocurrió frente a los hijos de la mujer. El menor de ellos tiene 5 años. Luego el agresor lo llevó a una habitación, donde lo mantuvo toda la noche, y a eso de las 5 horas del sábado sacó al joven, desnudo, a la calle, y le dijo que debía decir que lo habían asaltado.

La víctima fue llevada por los bomberos al hospital, donde logró expresar con señas que más de dos personas lo habían agredido.

El mismo día que este fue recluido en el hospital, también ingresó Fernández, y dijo que la habían asaltado y agredido con arma blanca. Debido a las heridas que presentaba, fue necesario hacerle varias suturas en los brazos.

La mujer afirma que el culpable es Leonel Eugenio Zamora Aguirre, 29. Sin embargo, ha cambiado su versión. A veces se refiere a “él” como el responsable de los ataques, y otras habla de “ellos”.

Buscan justicia

El padre de la víctima asegura que el mismo lunes, cuando su hijo estaba en agonía, denunció el caso en el Ministerio Público (MP), pero los investigadores se presentaron cuatro días después.

La familia del agredido les explicó quién era el atacante y dónde lo hallarían, pero los agentes les explicaron que no podían capturarlo porque no existía orden de aprehensión, por lo que Zamora Aguirre continúa libre, pese al señalamiento directo de Fernández.

El 21 de junio, cuando Fernández aceptó declarar y contar todo lo sucedido, ya se encontraba en la capital, por lo que la familia de Chajón Luna, por desconocer el procedimiento, la presentó en un juzgado de turno, donde explicaron que debía declarar en el MP.

De allí se fueron a la Fiscalía de la capital, pero en esta se negaron a recibir la declaración porque, según indicaron, debían ir a Quetzaltenango, donde sucedió el hecho.

Ni los padres de Tommy ni Fernández estuvieron de acuerdo con viajar a Xela, por miedo a que Zamora les pudiera hacer algo, ya que sigue libre.

Por medio de la intervención de la Procuraduría de Derechos Humanos lograron que Fernández fuera escuchada en la Fiscalía de la capital.

No es para menos el temor de ambas familias. En la grabación de una llamada telefónica entre Zamora Aguirre y Fernández, luego del hecho, él le dice que está tranquilo y se burla de la situación en la que se encuentra ella, además de reclamarle que le haya sido infiel.

Con Varios perfiles

Según investigaciones del MP, Fernández tiene unos cuatro perfiles de Facebook, uno es el de Nena Linda, por medio del cual mantenía comunicación con Chajón Luna y en el que la mayoría de sus amigos y amigas son jóvenes.

José Carlos Barrios, fiscal del MP, aseguró que hay dos equipos de investigadores que iniciaron las pesquisas para determinar quién o quiénes son los responsables de la muerte de Chajón Luna.

El padre de Chajón Luna pide que el caso sea trasladado a la capital, pues considera que existe peligro tanto para ellos como para Fernández, quien ha sido escuchada como testigo, aunque él ve que hay cosas del relato que no son lógicas, como que Zamora Aguirre “les roció gasolina a ambos, pero ella no tiene ninguna quemadura”.

“Queremos que se investigue y se capture a esta persona —Zamora Aguirre—, porque en una grabación dice que está tranquilo y feliz. Queremos que el caso se traslade a la capital, que se haga justicia”, expresó.

POR SANDRA VALDEZ Y CARLOS VENTURA /

Otros casos

Esta no es la primera vez  que alguien muere tras haber sido contactado por Facebook.

El 28 de agosto del 2011 desaparecieron  Heydi Montúfar Lorenzana, de 16 años, y Heiser Mercado Santos, 18, luego de haber sido contactadas por Facebook y haber quedado en reunirse con un joven.

El 11 de septiembre de ese  año aparecieron sus cuerpos enterrados, en la finca de un familiar del joven que las contactó. 

En los expedientes del MP data el caso de un joven, supuestamente de 17 años, que enamoró a una adolescente de 16 por Facebook. Habían concertado una cita y un  día antes  él le confesó que tenía 33 años pero le juró que estaba enamorado de ella. Cuando se encontraron la violó.


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