Guatemala

Unos 10 mil niños elaboran cohetes

Los niños de la pólvora, como se conoce a quienes desde temprana edad se dedican a la fabricación de cohetes en comunidades de San Juan Sacatepéquez y San Raymundo, reciben un pago insignificante de entre 10 y 12 centavos por metro de cohetes, que se suma al riesgo de morir por eventuales explosiones. Todo ocurre cada año ante la indiferencia de las autoridades.

La fabricación de juegos pirotécnicos en viviendas no es supervisada por autoridades.

La fabricación de juegos pirotécnicos en viviendas no es supervisada por autoridades.

Analistas señalan que aproximadamente 10 mil 500 niños laboran en la fabricación de cohetes en viviendas dispersas en 38 comunidades de 13 aldeas de San Juan Sacatepéquez, mientras en San Raymundo hay unos siete mil 500 en 11 aldeas y 13 caseríos.

Durante esta época, los menores ganan entre Q10 y Q12 por jornada, entre las 6 y las 18 horas, pues hay más demanda por las fiestas de fin de año.

Ese pago no corresponde a un salario fijo, sino se basa en la cantidad de ametralladoras que fabrican, que va de 10 a 12 centavos por metro.

El abogado Rolando Yoc aseguró que de dos a tres niños por casa trabajan en la elaboración de cohetes, bombas y luces.

De acuerdo con Yoc, los empleadores de los niños aprovechan la destreza manual que es más desarrollada en los pequeños para el amarre de los cohetes, además de que los ven como fuerza laboral.


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La tarea

Fabricantes de pólvora explicaron que los menores ayudan a sujetar las mechas de los cohetes con la vena o mechón central de las ametralladoras.

En otras comunidades, ellos impregnan los hilos con un líquido viscoso preparado con nitrato de potasio, yuquilla y carbón, para las mechas, que es altamente inflamable al igual que la pólvora.

Jorge de León, procurador de los Derechos Humanos, afirmó que vincular a la niñez con esa actividad viola el convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil, Convención de los Derechos del Niño y la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia.

“Si el Estado garantizara que la niñez goce de los derechos fundamentales de alimentación, vivienda, salud, educación y recreación, no tendríamos ningún problema”, añadió.

Materia prima

La materia prima para la fabricación de cohetes, bombas y morteros la obtienen al mezclar clorato de potasio, aluminio, azufre y rojo. Este último los pobladores lo identifican únicamente por su color.

Para la elaboración de mechas, únicamente mezclan yuquilla, carbón y clorato de potasio. La pólvora, al igual que las mechas, son materiales inflamables y explotan por una fricción, por el calor o al dejarlos caer.

Según pobladores y artesanos, adquieren los químicos en ventas en la aldea Llano de la Virgen, San Raymundo, y kilómetro 43, Montúfar, San Juan Sacatepéquez, aunque a algunos se los llevan a las comunidades.

La importación de clorato de potasio está regulada por la Ley 123-85 de Especies Estancadas, que en 1985 transfirió la responsabilidad al Ministerio de la Defensa Nacional (MDN) para emitir licencias de importación, almacenamiento, trasporte, transformación, uso y adquisición.

Sin seguridad

Autoridades coincidieron en que los artesanos de la pólvora trabajan sin medidas de seguridad, pese a que en las viviendas almacenan pólvora, mecha o el producto terminado.

“Trabajan sin medidas de protección ni lugar para almacenar de manera blindada y segura la pólvora o nitrato”, manifestó Yoc.

Agregó que la escasez de empleo obliga a los pobladores a dedicarse a esa actividad.

Los Bomberos Voluntarios afirmaron que ocho libras de pólvora pueden destruir 12 metros a la redonda, tal como la explosión que mató a Rutilio Chamalé, de 40 años, el 23 de abril, en Pachalí, San Raymundo, quien tenía almacenadas 18 libras.

Según socorristas, una detonación a finales de noviembre, en San Raymundo, dejó un muerto, pero este año han ocurrido siete explosiones, con más de cinco heridos.

Difícil de controlar

Ronaldo Leiva, exministro de la Defensa, aseguró que la dificultad para el monitoreo estriba en que son actividades que se desarrollan en viviendas dispersas en 38 comunidades, todas no registradas.

Añadió que la obligación del MDN es otorgar la licencia de importación, pero el Ministerio de Economía debe llevar el control de la cantidad que ingresa, a dónde va y su uso.

Leiva no descartó la existencia de contrabando de clorato, y sugiere analizar la ley para determinar funciones claras, con un responsable del control y que sea comercio legal.

El MDN ha emitido 105 licencias para transporte a 24 empresas supervisadas que almacenan clorato, pero desconocen la cantidad que ingresa.

El viceministro de Gobernación, Arkel Benítez, manifestó que en coordinación con el Ejército participan en el Plan Belén para supervisar expendios de pirotecnia y evitar la venta de productos prohibidos.

Los analistas recomendaron la intervención del Ministerio de Trabajo y entidades que luchan por los derechos de la niñez, para evitar que los menores arriesguen su vida en esas labores.

Testigo
Pólvora es igual  a muerte

“En una explosión que hubo aquí —en San Raymundo—, al señor que estaba preparando la pólvora se le desprendieron los brazos y un pie”, cuenta Carlos, quien trabajó en la elaboración de juegos pirotécnicos.

Reiteró que están conscientes de que la pólvora es igual a dolor y muerte, y recordó que en el lugar del accidente  solo quedaron el  tórax y el tronco, pues las  extremidades no aparecieron.

Descontrol
Nadie supervisa uso de clorato

Hasta ahora el control  para la venta y uso  del clorato de potasio, que sirve de base para la fabricación de juegos pirotécnicos, ninguna entidad se hace responsable, razón por la cual artesanos tienen  fácil acceso a esa sustancia que, fusionada con otros   elementos, se convierte en un explosivo de gran poder.

Érick Estuardo Escobedo, jefe del Departamento de Prensa del Ministerio de la Defensa Nacional (MDN), afirmó que esa cartera, de acuerdo con el decreto 123-85, emite   las licencias de importación, vigila y supervisa el  transporte interno de clorato, almacenamiento e inspecciona las bodegas.

Escobedo aseguró que el proceso o control de pirotecnia no les corresponde, pues eso debe ser supervisado por  la Policía Nacional Civil, la Superintendencia de Administración Tributaria y el Ministerio de Economía (Mineco).

Además, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), Mineco y bomberos, para las medidas de seguridad, declaración de impuestos  y vigilar la presencia de niños en la fabricación de cohetes.

Mineco, mediante su oficina de comunicación, dijo que  en el marco de la Ley de especies estancadas, únicamente emiten licencias para la importación de fuegos artificiales.

Por su parte, Edwin Cambranes, jefe del Departamento de Medicina Preventiva del IGSS, manifestó  que está pendiente una aclaración  al decreto en mención,  ya que en el  artículo 14 se menciona que deben extender  licencias, pero la entidad solo emite dictámenes de supervisión.

La viceministra de Trabajo, Elsa Ávalos, dijo desconocer qué entidad  emite licencias para  las fábricas de cohetes,  pues ellos solo se limitan a verificar el cumplimiento de las leyes laborales.

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