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27/01/13 - 00:19 Nacionales

“Tal vez ahora soy más prudente”

Los muebles de sala que durante varios años fueron parte del set del programa televisivo Libre Encuentro sirvieron de marco para dialogar con el empresario Dionisio Gutiérrez, quien hoy, después de dos años de ausencia en la vida pública, regresa a la pantalla chica con Dimensión, su nueva propuesta.

En esta entrevista, concedida en su antigua residencia, ahora sede de la Fundación Libertad y Desarrollo, habla sobre las perspectivas de la realidad nacional, sus sueños y su protagonismo en la coyuntura política.

¿Por qué Dimensión?

Dimensión nos gustó como nombre porque permite de alguna forma calificar, cuantificar y ver las cosas de forma tridimensional.

Plantea, en especial en el primer programa, una radiografía de cómo está Guatemala, donde llegamos a una conclusión importante: que no tenemos modelo de desarrollo.

Se basa en análisis, reflexiones y propuestas, lejos de la coyuntura. Serán temas con más perspectiva y de propuestas que tienen que ver con el futuro del país, tomando en cuenta el presente y el pasado.

¿Qué se busca?

Lograr interacción entre nosotros como Fundación Libertad y Desarrollo y la audiencia, sobre todo los jóvenes, que es con quienes queremos comunicarnos. Lograr más participación de la gente en la vida del país y la búsqueda de soluciones a los problemas.

¿Cuál será el formato del programa?

Se presentará un documental con un análisis de fondo de temas que son parte de nuestra vida, con una o dos entrevistas alrededor del tema. Tendremos cápsulas con información relevante sobre un tema vinculado con el central y segmentos dinámicos que buscan motivar.

Algunos cuestionan que un empresario tenga un programa de televisión. ¿Qué piensa de ello?

Las críticas son normales y las respeto. Hacemos lo que creemos que podemos hacer para aportar al país.

¿Evolucionó en su forma de pensamiento?

Sí. Uno de los retos del ser humano es evolucionar, y así como Libre Encuentro fue de gran aprendizaje, estos dos años han sido iguales. Ha habido un proceso de evolución y espero que mis aportes sean consecuentes con ese proceso.

¿En qué cambió su vida hacer Libre Encuentro?

Cada programa fue una universidad. Hubo momentos en los que llegué a sentir a Guatemala muy adentro de mí. Empieza uno a vivir esos problemas en carne propia y eso hace que uno se apasione o de alguna forma haga las cosas con esa energía que da la pasión, que a veces es buena, pero hay que administrarla.

¿Cuál sería el aporte de Libre Encuentro?

A través de los años mi intención ha sido dar aportes, estar activo en la dinámica nacional de coyuntura, como era en el pasado.

Ahora, con Dimensión buscamos hablar de los problemas estructurales del país, hacer propuestas y proyecciones. Qué tenemos que hacer para cambiar el rumbo y adónde nos pueden llevar los diferentes caminos.

¿Por qué se dejó de emitir Libre Encuentro?

Luego de 20 años y tras pasar momentos difíciles con algunos gobiernos, llega un momento de agotamiento y cansancio; de necesidad de cambio, y creo que Libre Encuentro cumplió su momento y misión y llegó un punto en que la confrontación, que ha vivido Guatemala por años, fue tan grande que llegué a la conclusión de que debía salir de la coyuntura y buscar nuevas formas de aportar.

Eso, sin olvidar que Guatemala vivía momentos de mucha tensión, y especialmente yo. Lo importante es haber aprendido las lecciones que se debían, y volver a empezar.

¿Hay frustraciones?

Los que tratamos de comunicar y de alguna forma liderar esfuerzos y proponer ideas nos encontramos con que pueda haber incomprensión, pero lo importante es entender que esta dinámica es así.

¿Volvería a hacer Libre Encuentro?

Regresando 25 años seguramente sí lo volvería a hacer, porque fue una idea que entusiasma y que lo mantiene a uno activo.

¿Se planteó tener tanto protagonismo?

No. Desde joven empecé a participar en la vida cívica del país y he sentido toda mi vida un profundo deber cívico de estar activo, de ver las cosas que están mal, de querer que mejoren y transformar el país. Eso lo lleva a uno a varios caminos.

En el 2010 el entonces presidente, Álvaro Colom, lo señaló de desestabilizador. ¿Qué ocurrió?

Lo que pasa en la política y en la vida pública de un país como el nuestro es que hay desencuentros, y ahí lo que hubo fue eso.

Ya pasaron dos años y meses y lo que espero es regresar a esa participación cívica pública y el aporte que daremos no permitirá caer en ese tipo de dinámicas negativas para el país, pues la confrontación no es buena, pero sí es bueno el debate y la discusión, la crítica y la libre emisión del pensamiento.

¿Además del programa, a qué dedica su tiempo?

Sigo con mis actividades empresariales. Además, estoy participando en instituciones fuera de Guatemala. Soy miembro del Consejo Latinoamericano de la Universidad de Georgetown, en Washington; además, en la Iniciativa para la Costa del Atlántico en la Universidad John Hopkins, y participo en tanques de pensamiento.


¿Lo han invitado a ser candidato presidencial?

Sí. Siempre hay inquietudes y temas de esos, pero siempre afirmo lo mismo: ni aspiro ni suspiro, y eso me hace seguir trabajando en esta etapa de mi vida.

Hay muchas formas de participar y he escogido en mi vida hacerlo desde la academia, las propuestas y la práctica cívica activa. Eso es más permanente que pasar por un momento político. Está descartada totalmente una participación política. Tengo muy clara la agenda de mi vida.

En la etapa donde su participación en la coyuntura del país fue activa, ¿cómo le fue aconsejando presidentes? ¿Tuvo eco?

Nunca llegué a tener esa posición de aconsejar presidentes. Además, nunca me ha gustado. A propósito, siempre estuve, estoy y estaré lejos del poder. Eso compromete y subjetiviza los procesos, y siempre he apreciado mi independencia.

¿Y eso se aplica con el actual mandatario?

Absolutamente.

¿Y como empresario se ha llegado en algún momento a sugerir algo?

Como empresario, para eso están las gremiales, las cámaras y las instituciones que representan esos intereses. Como ciudadano lo que trato de hacer es esto que les presento.

¿Es más o menos político hoy?

No sé si el término es ese, pero en todo caso las canas y los años debieran dar experiencia, madurez y sabiduría, y si en ese contexto uno es más político, diplomático cuidadoso, probablemente sí. Es algo que hay que graduar y administrar, porque siempre me he sentido a gusto conmigo mismo por decir lo que pienso, y lo sigo haciendo. Tal vez ahora soy más prudente.

¿Eso generó roces en el pasado con gobernantes?

Parece que hay bastantes evidencias de que eso era así, sin duda alguna. Y era básicamente por las mismas razones de querer que nuestro país vaya por ciertos caminos y se resuelvan tantos problemas y las frustraciones que se van creando cuando uno ve que las cosas no suceden.

¿Qué experiencias en su vida lo llevaron a tener más prudencia?

Desde muy joven, la pérdida de un padre y muchos problemas en todos los campos de la vida; la perdida de seres queridos, las responsabilidades, las crisis, las tristezas, los dolores, y todo eso que va conformando a un ser humano, alegría, éxitos, lo que uno va a aprendiendo, todo eso lo va haciendo a uno lo que es y no puedo dar más que gracias a Dios y a Guatemala por las oportunidades que me han dado.

¿En qué momento encuentra espacio para su familia?

Mi familia es lo más importante para mí, y trato de dedicarles todo el tiempo que puedo. Estoy muy cerca de mis hijos. Ya uno está trabajando y se mantiene solo; los otros dos aún estudian, aunque también trabajan. Trato de acompañarlos en este proceso final de formación, para que tengan los valores correctos y las ideas claras.

¿Pensó alguna vez dejar en definitiva el país?

No. Guatemala tiene esa capacidad de capturarlo a uno. Su clima, paisaje y su gente son tres grandes riquezas, y por eso, para alguien nacido aquí, a menos que sea por necesidad extrema y sobrevivencia, como les ha tocado a miles de paisanos, es muy difícil irse. En el caso de los que podemos quedarnos para luchar por esta plaza, debemos hacerlo. Aquí estoy y aquí pienso quedarme.

POR GERARDO JIMÉNEZ Y ANTONIO BARRIOS A. /

EN POCAS PALABRAS
Así relaciona el entrevistado una serie de palabras planteadas:

Guatemala: una oportunidad.


Otto Pérez Molina: presidente.


Álvaro Colom: ex presidente.


Alfonso Portillo: Atención… ex presidente.


Campero: Campero… ¿qué representa Campero?… Representa a Guatemala.


Libre Encuentro: una gran experiencia.


Dimensión: el futuro.


Área rural: muchas necesidades.


Empresarios: tantas cosas que se pueden decir … Elementos fundamentales en el desarrollo de un país.


Riqueza: el resultado de una sociedad bien articulada, donde todos salen adelante.


Pobreza: es el resultado de la mala dirección, la mala administración y el mal gobierno.


Corrupción: uno de los grandes males de nuestros tiempos.


Amplia trayectoria
Empresario y Comunicador

Dionisio Gutiérrez
Mayorga es hijo de Dionisio Gutiérrez Gutiérrez y Esperanza Mayorga.
Tiene una licenciatura y una maestría en Administración de Empresas, Gerencia Internacional y Finanzas.
Obtuvo un doctorado Summa Cum Laude en Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Pontificia de Salamanca.
Fue presidente de la Cámara de la Libre Empresa y director del programa de televisión Libre
Encuentro.

Presidió la Corporación Multi-Inversiones durante más de 30 años, de cuya directiva forma parte




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