Opinión

CATALEJO

2015, año histórico y también positivo

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

UN DÍA FALTA PARA EL fin del 2015, cuyas características positivas lo hicieron único en la historia contemporánea guatemalteca. Se le puede calificar como el año del despertar ciudadano, causante de un hecho sin precedentes y sobre todo impensable: la decisión de lanzarse a las plazas del país, pero sobre todo al parque central capitalino, al frente del Palacio Nacional, edificio emblemático de la vida política a partir de 1943, cuando Ubico lo inauguró. Por segunda vez, los ciudadanos llegaron de manera pacífica y sin violencia alguna para exigir con su presencia y con sus vítores la renuncia de un presidente cuyas acciones —dictatoriales en un caso y corruptas en el otro— provocaron el justo y total rechazo ciudadano.

LA ACCIÓN CIUDADANA causó admiración en el mundo, porque fue una muestra de civismo. El pueblo cumplió con su deber y los mecanismos político-legales funcionaron de manera adecuada. Llegó al poder un gobierno de transición cuyos resultados y breve paso por la historia nacional no tiene una calificación a causa de no haber terminado. Las elecciones se realizaron también de manera ordenada y el resultado de las dos vueltas fue motivado por otra acción ciudadana, esta vez con precedentes, pero no tan claros: votar en contra de alguien. El 6 de septiembre, contra un candidato cuyas actitudes desde el principio fueron de alguien ya conocido y despreciado.

OTRO FACTOR INESPERADO fue el triunfo de un candidato sin experiencia, ni partido, ni equipo. Su llegada demostró la exigencia popular de un cambio, pero por el cambio en sí. El rechazo alcanzó a toda la clase política tradicional y por eso este 2015 también abrió la puerta a la incertidumbre de cómo será la nueva administración, al empezarse a conocer la falta de un plan de gobierno. Pero su llegada representa la voluntad popular libremente expresada en las urnas y por ello ojalá tenga la capacidad de sobreponerse a ese triunfo y por ello buscar y aceptar las sugerencias de cómo actuar con el fin de no sufrir el mismo destino de quien gobernó por tres años y medio a Guatemala colocado a espaldas de la historia y de la realidad actual.

ESTE 2015 PUEDE CONVERTIRSE en el año del inicio de un cambio en la manera de hacer política en el país. La tarea realizada por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala y el Ministerio Público fue fundamental para los logros alcanzados a fin de enviar a la cárcel a la más alta jerarquía política del país y a algunos de sus compinches, allegados y corifeos. Por aparte, la desintegración de la banda patriotista, así como el golpe mortal a los lideristas, dejó entrever el mal futuro de los partidos tradicionales clientelistas y organizados alrededor de figuras cuestionables, no de posiciones ideológicas. El nuevo partido oficial tiene un problema parecido: carecer de esta base aunque no necesariamente gire alrededor del candidato ganador.

FUE UN AÑO CON DEMASIADOS hechos importantísimos, de los cuales falta tiempo para saber si triunfaron o si quedaron en el vacío a causa de la defensa desesperada de los politiqueros tradicionales para mantener las posibilidades de sus chanchullos. Puede ser también el año del inicio de la comprensión popular de la fuerza de su presencia para exigir los derechos y eliminar la corrupción. Esto se facilita a causa de la ola mundial para eliminar este fenómeno, lo cual se prueba con el escándalo de la Fifa. Quienes ya peinamos canas agradecemos a la vida la oportunidad de haber vivido este 2015. Los jóvenes actuales probablemente en este momento no comprendan su suerte por ser testigos de lo ocurrido. Eso sin duda les llegará con el tiempo.