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03/02/12 - 00:00 Opinión

DE MIS NOTAS

Adopciones: el trigo y la cizaña

El entuerto viene de tiempos bíblicos. Primero, cómo distinguir lo bueno de lo malo. Y segundo, cómo sacar lo malo sin dañar lo bueno. En el cultivo del trigo, la cizaña es similar al trigo, pero al sacarla hay que tener sumo cuidado de no extirpar también el trigo. Las más de las veces es imposible y hay que cohabitar. Aplicado a la vida, al Gobierno, a la familia, la temática se abre a posibilidades infinitas. En el caso que llega a mi atención el día de hoy sobre una adopción fallida -por cierto, un tema que he abordado innumerables veces en esta columna-,

POR ALFRED KALTSCHMITT

se comprueba que con las mejores intenciones se puede quebrantar la vida de un niño y la de una madre adoptiva aspirante, con la fulminante eficiencia de la cizaña burocrática.

Eso de impedir el trafico de niños no puede ser la excusa para afectar la vida de un huérfano, arrebatándolo de los brazos de una pareja deseosa de brindarle un hogar, una atención familiar individual, un calor de amor personal e individual, condenándolo de por vida para crecer en un “albergue infantil”, que por la naturaleza misma de su descripción es un cobijo temporal, incompleto y, en el largo plazo, hasta perjudicial. Es pecado.

Es pecado que en aras de una dictadura legal elucubrada en los paroxismos de la paranoia anticomercio de niños —actividad que todos aborrecemos y rechazamos— la medicina jurídica al final haya dado a luz un engendro de ley con tantas fallas en su ADN.

Desde su primer lloriqueo legal es responsable de haber reducido a números casi nulos la cantidad de niños dados en adopciones. O sea, sacamos la cizaña con todo y trigo. Ergo: Tiramos al bebé con todo y el agua sucia.

Lo peor. Los desaciertos, atrasos y desorden en el trámite de los “buenos” casos, los que no son cizaña, ha generado una presa inhumana de adopciones pendientes de tal magnitud, que hasta se han formado grupos de apoyo para protestar en Washington, la Procuraduría General de la Nación y el Ministerio Público.

Un caso: Lesly Mariela Vásquez Guarcas. Su expediente de adopción ya había sido aprobado por la PGN desde abril del 2009. Pero, ¡oh, desatino burocrático! En el dictamen había un error involuntario en el apellido de la niña y el expediente fue ingresado para su corrección.

Segundo error: Debido a que el Hogar Primavera, en donde se encontraba la niña, fue allanado por el caso de una menor que fue sustraída y se encontraba con otra identidad, la PGN decidió“remitir al MP todos los casos de niños albergados en este hogar, donde actualmente están en investigación. En el caso de Lesly, el MP no encontró nada anómalo, pero al finalizar la investigación —tercer error— la Cicig dijo que el trabajo del MP no había sido efectivo, por lo que decidió repetir las diligencias.

Cuarto error: La semana pasada llaman a la madre biológica, la retienen durante cuatro horas, la encierran en un cuarto, la amenazan con PNC, y bajo presión sicológica, la obligan ilegalmente a decir que hay anomalías en el expediente notarial, que había nacido en Guatemala pero que la había inscrito en Retalhuleu. ¿Y qué? No obstante que la madre ha indicado reiteradas veces su deseo de dar a su hija en adopción y hay tres pruebas de ADN.

Una niña. Una madre adoptiva esperando. Múltiples viajes. Gastos. El anhelo de brindar amor maternal frustrado. Tres años viviendo en un albergue.

La saña de la cizaña en todo su esplendor.




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