Registrarse ¿Por qué registrarse?

Con tu usuario podrás:


- Ingresar al visor de la edición impresa
   de Prensa Libre

- Comentar cada nota publicada
   *ver términos y condiciones de uso
   del portal

- Obtener beneficios y promociones
   para usuarios registrados de
   Prensalibre.com


Olvidó su contraseña?

27/02/13 - 00:00 Opinión

A CONTRALUZ

Arrivederci, Vaticano

MAÑANA SERÁ EL ÚLTIMO DÍA de Joseph Ratzinger como Benedicto XVI. El aún pontífice podrá disfrutar de la última prebenda de su cargo al viajar en helicóptero hacia su residencia de Castelgandolfo, a 25 kilómetros del Vaticano, donde estará temporalmente para luego enclaustrarse en un convento. El nuevo papa emérito estará alejado de la vida mundana y no tendrá ya nada que ver con ese Vaticano que deja convertido en un hervidero de escándalos y del que salió más corriendo que andando.

HAROLDO SHETEMUL

Su misma renuncia se antoja como una evidencia de los grandes problemas que afronta la máxima jerarquía católica a la que no pudo conducir, mucho menos depurar.

ES COMPRENSIBLE QUE A SUS 85 años pensara en su retiro más que en dar la batalla en un ambiente en el que sus fuerzas políticas, más que físicas, estaban en desventaja. Desde la perspectiva religiosa se entiende que el espíritu santo guió su voluntad para ser el primer papa en renunciar en los últimos 700 años, pero desde la óptica terrenal, se entiende que había perdido la lucha para controlar a los bandos nada angelicales que controlan el Vaticano. El diario italiano La Reppublica informó la semana pasada sobre un reporte confidencial de 300 páginas elaborado por tres cardenales que le reveló al papa la podredumbre vaticana y que habría influido en su dimisión.

EL INFORME SEÑALARÍA la existencia de tres facciones dentro del Vaticano que tendrían el control del poder y que incidían para que Benedicto XVI reinara pero no gobernara. La primera es identificada como una red “unida por la orientación sexual” o también llamada lobby gay; el segundo grupo es especialista en montar y desmontar carreras dentro de la jerarquía vaticana, y el tercero se afianza en el lavado de dinero y el uso de los recursos multimillonarios de la iglesia, a través del control del banco del Vaticano, presidido ahora por el alemán Ernst Freiherr von Freyberg, que tiene una empresa constructora de barcos de guerra.

EN LA LLAMADA SANTA SEDE existe un gobierno paralelo y en el que Benedicto XVI era una figura decorativa. Quizá por ello a su abdicación se le puedan dar dos lecturas: la manifiesta incapacidad del papa para detener la marea de corrupción en la que obviamente estaba involucrado en una de las facciones o la de interpretar su renuncia como una forma de rebelarse frente a esas atrocidades y abrir la puerta a un pontífice que tenga una mejor correlación de fuerzas para frenar los desmanes.

LA SITUACIÓN ES DIFÍCIL en el Vaticano. Más allá de lo que se pueda entender como designio divino, la próxima elección del papa será obra de hombres de sotana, varios de ellos enrolados en bandos que no estarían interesados en la transparencia en los asuntos de la iglesia. Existen versiones de que la salida de Benedicto XVI habría sido precipitada por sectores eclesiásticos ultraconservadores cuyo objetivo sería mantener el estatus quo y que tratarían de evitar la llegada de un papa renovador. Para fortuna de Ratzinger, las intrigas palaciegas ya no serán su preocupación. A partir de mañana su vida será contemplativa. Lo demás será pura vida mundana.


Más noticias de Opinión

Herramientas

Videos

multimedia

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.