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Prensa Libre

12/09/13 - 00:00 Opinión

PERSPECTIVAS

Bróker o partidos

El ocaso acecha a los llamados partidos. Por todos lados del mundo, esas formas de organización están en entredicho. Su descrédito está al alza. Cada vez más, sectores de los más diversos cuestionan su vigencia, la cancha que ocupan y el monopolio de las relaciones políticas que dicen tener. La dinámica en Europa, Norte de África, sudeste asiático, América del Sur, México está cruzada por las marcadas decepciones a los partidos. Su sola mención es motivo de cuestionamientos, críticas a rabiar y desesperanza porque se aferran a sobrevivir a cualquier costo.

RENZO LAUTARO ROSAL

¿Es posible impulsar cambios políticos sin la presencia central de los partidos? Su supuesto carácter de imprescindibles es sustituido por la convivencia forzosa con otro tipo de movimientos: los desmovilizados, los sin tierra, los movimientos de migrantes, las expresiones juveniles, los que defienden los recursos naturales, los cooperativistas, los microempresarios.

Nuevas formas de representación política comienzan a aflorar. Los alcances de la Primavera Árabe están en impasse. Los anhelados cambios políticos aún no llegan y las posibilidades de retorno a las condiciones de autoritarismo a ultranza no han desaparecido; para muestra, lo que sucede en Egipto. En esta parte del mundo, movimientos como YoSoy#132 (México) expresan los descontentos de sectores que tradicionalmente no eran críticos, ni acumulan horas de experiencias en la movilización social. En Brasil, el ingreso de varios millones a la clase media genera nuevas presiones y demandas, no vistas anteriormente. Chile muestra la confirmación de esa tendencia en auge, donde los reclamos por la gratuidad en la educación indican altos niveles de desafección.

Mientras eso sucede, en Guatemala los partidos aparecen y desaparecen en la medida que los incentivos electorales hacen su arribo. Cuando recién pasan las elecciones, se hacen invisibles y por instantes actúan como actores intermitentes. Ahora que las elecciones 2015 están más cerca, la carrera adquiere forma. Los partidos salen a los principales distritos, los que tienen mayor peso electoral, para tratar de conquistar a sus futuros dirigentes. No les interesan los dotados de liderazgo y reconocimiento local, sino los que tengan más plata —no importando procedencias—. Los que llegan primero tendrán acceso a los pesos pesados. Esa es la base para el principal ingrediente, contar con una buena organización. Conforme pasan los tiempos, interesa a sus dueños que las bases sean independientes en los fondos y sumisas a las decisiones de los patrones.

Aquí operan los partidos bróker, vistos como grupos que bajo una figura patriarcal se venden al mejor postor. Son figuras de intermediarios, no para canalizar demandas de sus electores, sino para desarrollar operaciones financieras entre compradores de voluntades, cobrando jugosas comisiones.

Lo que es claro es que los partidos han perdido su carácter de instrumento privilegiado de organización política, de comunicación entre gobernados y gobernantes, y de representación política de la ciudadanía.

renzolautaro.rosal@gmail.com

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