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25/11/12 - 00:00 Opinión

Plumas invitadas

Cárceles peligrosas

Es preocupante la vulnerabilidad del sistema penitenciario. La posibilidad de fuga de peligrosos criminales es una realidad y es desde las cárceles de donde salen las llamadas de extorsión, secuestro y sicariato. Pero ¿hay alguna solución para corregir esos problemas? El talón de Aquiles de la seguridad pública es el Sistema Penitenciario. Para resolver esta situación es necesario implementar todo un proceso de cambio de autoridades de las cárceles, mantener una clasificación y un control en el traslado de los internos de acuerdo con su peligrosidad.

JULIO RIVERA CLAVERíA


Además, es fundamental retomar el control de los centros carcelarios, para que no se permita el ingreso de teléfonos, armas, licores y drogas, sobre la base de procedimientos corruptos. Para eso es necesario contar con una infraestructura penitenciaria moderna y técnicamente adecuada, cárceles de máxima, mediana y mínima seguridad, que tienen que ser construidas en el menor tiempo posible llenando todos los requisitos internacionales de construcción penitenciaria moderna.

El reto principal del Estado es no hacer solo una renovación del Sistema Penitenciario, sino que una reingeniería total con una nueva infraestructura penitenciaria en la que el diseño de los edificios permita el adecuado aislamiento entre los internos y el personal que labora en el centro, y en donde se utilicen medios físicos y electrónicos que permitan una fácil vigilancia.

En ningún sistema penitenciario más o menos aceptable se producen hechos como el reciente de Fraijanes 2, en donde los internos resultaron armados, con teléfonos celulares y servicio de internet que les permitió enviar fotografías de su motín a las redes sociales. Un hecho inaceptable, pero previsible, debido a los altos niveles de corrupción que se encuentran enraizados en el Sistema Penitenciario del país.

Las condiciones actuales del Sistema Penitenciario no sirven absolutamente para un carajo, son viejas, obsoletas, anacrónicas y sumamente corruptas, lo que hace imposible que se pueda cumplir con los requerimientos mínimos de un Sistema Penitenciario aceptable. De continuar igual, seguiremos viendo el control de las cárceles en manos de los internos, amotinamientos y revueltas, y la población honrada, honesta y trabajadora seguirá siendo víctima de actividades criminales que tienen su origen en lo interno de las cárceles del país. Se requiere de voluntad política, una visión adecuada, conocimiento del tema y la decisión de hacer lo que se tiene que hacer.

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