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Opinión

Punto de vista

Chávez y Guyana

En la segunda mitad del siglo XIX, Venezuela era un país débil, desgarrado por la guerra civil, mientras el imperio británico alcanzaba el apogeo de su poder mundial. Históricamente no hay ninguna duda de que en el diferendo limítrofe entre la entonces Guayana Británica y Venezuela —situación parecida al caso Guatemala–Belice—, que fue “resuelto” con un laudo arbitral en 1899, considerado irrito por Venezuela, fue despojada de 156 mil 890 km2.

Sadio Garavini

SADIO GARAVINI DI TURNO

En la segunda mitad del siglo XIX, Venezuela era un país débil, desgarrado por la guerra civil, mientras el imperio británico alcanzaba el apogeo de su poder mundial. Históricamente no hay ninguna duda de que en el diferendo limítrofe entre la entonces Guayana Británica y Venezuela —situación parecida al caso Guatemala–Belice—, que fue “resuelto” con un laudo arbitral en 1899, considerado irrito por Venezuela, fue despojada de 156 mil 890 km2. En 1962, dada la anunciada inminencia de la independencia de Guyana, Venezuela reactivó su reclamación sobre el territorio de la Guayana Esequiba. En 1966, Venezuela, Gran Bretaña y Guyana firmaron el Acuerdo de Ginebra, en el cual se afirma que la controversia debe ser resuelta con una solución práctica y satisfactoria para ambas partes. Desde 1966 las negociaciones han resultado infructuosas. Mientras dure la negociación, Guyana mantiene la posesión del territorio en reclamación, por eso la diplomacia venezolana mantenía la posición de oponerse a que Guyana otorgue concesiones a compañías transnacionales en el Esequibo. La posibilidad de desestimular los proyectos de inversión foránea en el territorio en reclamación es una de las pocas herramientas que Venezuela tiene, para deteriorar las ventajas que la posesión del territorio le concede a Guyana.

En marzo del 2004, el presidente Chávez declara que Venezuela no se opone a que Guyana otorgue concesiones a multinacionales en el Esequibo, con lo cual entregó, a cambio de nada, uno de nuestros pocos instrumentos de negociación. Desde entonces, Guyana tiene una poderosa razón más, para no negociar. Más grave todavía, en el 2007, Chávez afirmó que la reactivación de la reclamación venezolana sobre el Esequibo fue producto de la presión de Estados Unidos, supuestamente interesados en desestabilizar el gobierno autónomo —pero no independiente— del primer ministro de la Guayana Británica, Cheddi Jagan, lo cual es una falsedad histórica. Desafortunadamente, estas declaraciones del presidente Chávez recogen la posición más extrema del gobierno guyanés y deslegitiman la reclamación misma. Basándose en esa irresponsable declaración pública, el canciller guyanés declaró que el presidente Chávez “debería dar un paso al frente y retirar el reclamo venezolano”.

Recientemente la canciller de Guyana, Carolyn Rodríguez, presentó una solicitud para extender la plataforma continental, incluyendo la correspondiente a la Guayana Esequiba, de 200 millas a 350 millas, de acuerdo con lo estipulado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Además, la cancillería guyanesa informa que Guyana ha consultado con los países limítrofes, Barbados, Surinam y Trinidad y Tobago sobre la solicitud. Venezuela ni siquiera es mencionada.

El Gobierno de Venezuela debe reafirmar oficialmente sus derechos sobre la Guayana Esequiba; en caso contrario nuestro silencio demostraría aquiescencia con las declaraciones guyanesas y debilitaría nuestros derechos. Chávez calla. ¿Y la soberanía nacional?





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