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Prensa Libre

05/03/13 - 00:00 Opinión

PUNTO DE ENCUENTRO

Colonialismo puro

Muy preocupante resulta la iniciativa británica de llevar a cabo los días 10 y 11 de marzo un referéndum en las Islas Malvinas, cuyo objetivo sería “resolver” la disputa de soberanía que mantienen con Argentina sobre estos territorios. Sobre este punto es preciso anotar que la realización del referéndum contradice e irrespeta todas las resoluciones emitidas tanto por la Asamblea General como por el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Por ejemplo, la resolución 1514 de la Asamblea General, de fecha 16 de diciembre de 1965,

MARIELOS MONZóN

establece que el caso de las Islas Malvinas es una de las formas de colonialismo a la que debe ponerse fin, toma nota de la existencia de una disputa entre los gobiernos argentino y británico y les invita a entablar negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica al problema.

El referéndum organizado y apoyado por Gran Bretaña —que dicho sea de paso mantiene a un gobernador nombrado por la reina en las islas— es una maniobra que pretende convertir la disputa de soberanía en un asunto de “derecho de autodeterminación”, cuando todos sabemos que los habitantes de las islas son ciudadanos británicos que viven en esos territorios y por lo tanto resulta ilógico preguntarles —a través de un referéndum— si quieren seguir o no siendo británicos. En palabras de Ernesto López, embajador argentino en Guatemala: “Con su iniciativa de consulta en las islas, el Reino Unido intenta meter por la ventana lo que no ha podido hacer entrar por la puerta”.

Pero el tema del referéndum no es de lo único de lo que hay que preocuparse, también resulta muy grave la actitud asumida por el gobierno de Gran Bretaña frente a la solicitud legítima del gobierno y el pueblo argentino de resolver el tema a través del diálogo civilizado y pacífico. De acuerdo con un cable de la agencia AFP, fechado el 6 de enero en Londres: “el primer ministro británico, David Cameron, aseguró que Gran Bretaña estaría dispuesta a luchar si fuera necesario para conservar las islas Malvinas, y recordó que su país dispone de uno de los cinco presupuestos de defensa más importantes del mundo. Nuestra determinación es extremadamente fuerte”, declaró. A la pregunta sobre si Gran Bretaña lucharía por conservar las Malvinas respondió: “Por supuesto que sí; tenemos importantes medios de defensa, es absolutamente primordial que tengamos aviones de caza y tropas estacionados en las islas Falklands (denominación británica de las Malvinas)”.

Es decir, además de no dar cumplimiento a las resoluciones de la ONU —siendo integrante permanente del Consejo de Seguridad—, Gran Bretaña amenaza con el uso de la fuerza e incrementa su despliegue militar, naval y aéreo en las islas. Este comportamiento resulta inadmisible y peligroso, y las naciones del mundo —y en especial las de nuestro continente— no deberían permanecer en silencio ante esta muestra de prepotencia imperial.

La cuestión Malvinas no es un tema que competa únicamente al gobierno y al pueblo argentinos, porque el colonialismo, que es la única forma en que puede catalogarse lo que sucede con estas islas del Atlántico Sur, es un problema global que nos atañe a todos, porque afecta las posibilidades de tener un mundo más seguro, más equitativo y justo.

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