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Prensa Libre

18/01/13 - 00:00 Opinión

PARALELO 30

Costos y beneficios

Suponga que usted heredó un terreno a pocos pasos de La Reforma. El terreno, de una manzana, nunca fue utilizado y guarda un pequeño ecosistema urbano: aves, especies de árboles con fauna guatemalteca, ardillas, un sistema de filtración de agua natural que beneficia al manto acuífero del área. Además provoca sombra, genera oxígeno y regula la temperatura en la ciudad. El área beneficia a muchos citadinos directa e indirectamente, pero nadie le paga a usted por esos beneficios. Suponga que sus opciones son:

SAMUEL PéREZ- ATTIAS

A. Vender la propiedad a una empresa multinacional que ofrece un millón de euros. Ellos construirán allí un edificio moderno y parqueo de varios sótanos. Sin embargo, el ecosistema se perderá.

B. Dejar la propiedad como está y pagar impuesto sobre bienes inmuebles que serían exonerados si existiese legislación municipal por los beneficios socioambientales.

C. Vendérselo a la Municipalidad para que construya un parque público, dejando el ecosistema y colocando bancas y algunos caminamientos adhoc. La municipalidad no puede pagarle más que US$50 mil.

D. Alquilarlo por US$5 mil mensuales a una empresa que botará los árboles y construirá un estacionamiento.

¿Qué haría? Entre esas decisiones existe el concepto económico llamado “costo de oportunidad”, es decir, si su mejor alternativa fue vender el terreno a la empresa y su segunda opción era dejar el ecosistema intacto, el costo de oportunidad es precisamente esos beneficios ecológicos, imposibles de privatizar, que usted y el resto de guatemaltecos perdieron para el futuro, por darle la oportunidad a usted de satisfacerse individualmente y en el presente con el millón de euros.

El caso de marras tiene dos ejemplos: El antiguo Hospital Militar, que actualmente es propiedad del Ejército de Guatemala. Hacer allí un parque ecológico municipal beneficiará a todos los guatemaltecos indirectamente y a algunos más directamente, al elevar la plusvalía del área. Ese lugar no debe ser vendido a sectores privados, pues se construirían edificios y la oportunidad de tener un área ecológica pública para los capitalinos se perdería para siempre. Otro ejemplo es la finca El Naranjo.

El último pulmón del oeste de la Ciudad. Los propietarios venden pedazos de la finca al mejor postor, en detrimento del beneficio ambiental que el resto de ciudadanos pagaremos por su urbanización. Costos y beneficios individuales versus costos y beneficios sociales: he ahí el problema. No existe forma de pagar por algunos servicios que brindan beneficios a todos por igual y que por ser imposibles de discriminar y hacer que los individuos paguen por ellos son imposibles de privatizar, aunque la humanidad los necesite.

Extrapole el ejemplo con las selvas, los nacimientos de agua, las especies de flora y fauna e incluso el valor de la sabiduría, procesos medicinales ancestrales, formas de organización social alternativa o sistemas de producción sostenible que por siglos se ha trasladado de generación en generación en idiomas que están por extinguirse gracias a la uniformidad de una cultura, de un idioma, de un sistema de vida que proyecta un acelerado agotamiento de esos bienes públicos en vías de extinción.

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