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24/02/13 - 00:04 Opinión

ESCENARIO DE VIDA

Crisis climática mundial

Según Todd Stern, el negociador principal estadounidense en este tema, puede que sea nuestra última esperanza para revertir niveles peligrosos para la humanidad en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en el 2015 y recalca que dicho convenio debe continuar siendo ambicioso, pero distribuyendo responsabilidades.

VIDA AMOR DE PAZ

Lo irónico resulta siendo que ahora EE. UU. finalmente muestra gran preocupación, cuando ha sido uno de los pocos países que no han querido ratificar el Protocolo de Kioto y ha sido un obstáculo para las negociaciones a nivel mundial, pero aún así, su discurso es ambiguo. Por un lado, recalca que los esfuerzos sobre energía renovable o la efectividad del programa climático de una nación son de vital importancia, pero por el otro, no provoca suficiente entusiasmo para que exista una verdadera diferenciación y compromiso en apoyar a los más vulnerables.

Esto no es coherente con la realidad. Es como si tuviésemos un patio trasero en nuestra casa y que alguien nos llegara a contaminar y ensuciar, pero al final del día, se lavara las manos y pretendiera que también nosotros lo limpiáramos, evadiendo así su principal responsabilidad. Ahora, Todd Stern pretende que dejemos atrás la “diferenciación”, lo que me parece injusto ya que todo Latinoamérica únicamente produce 1.8% de dióxido de carbono y países como Guatemala producen alrededor de 0.008% de contaminación con relación a EE. UU., quien junto a Europa llegan a 25%.

De acuerdo con el exministro de Ambiente y Recursos Naturales Dr. Ferraté, Guatemala es el país más vulnerable al cambio climático de todo el continente americano y cuarto a nivel mundial. El agravante es la pobreza, que por las tormentas, inundaciones o sequías nos convierte en mayormente vulnerables y nos quedamos más pobres después de un huracán o tormenta. Sin embargo, a pesar de que la plataforma de Durban quizás sea la última esperanza, los negociadores estadounidenses en particular parecieran estáticos, sin liderazgo y sin apoyar financieramente y tecnológicamente a los países más pobres, pequeños o vulnerables. Es evidente que países en vías de desarrollo como China, Brasil, India o Corea sean también contaminantes, y tarde o temprano también deberán contribuir, pero a estas alturas el estar actualmente bajo diferente régimen, no debiera ser motivo de inacción. A nivel personal, había puesto mis esperanzas en el presidente Obama, a quien en su mandato anterior no lo dejaron actuar. Esta vez ha puesto el cambio climático como una de sus tres principales prioridades, lo que me llena de esperanza, pero en Doha sus negociadores dieron indicios de un posible cambio de dirección. Ojalá sea cierto lo que dice Stern de que ningún país debe preocuparse porque EE. UU. quiera eliminar la diferenciación y poner a todos en el mismo régimen. Mientras tanto, estamos casi a punto de no retorno si las acciones no se empiezan a vislumbrar desde ya, y las grandes potencias muestren su liderazgo para que países como Guatemala no sufran de los estragos.

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