Opinión

Dejando el año viejo

En estos días en que estamos dejando el año viejo y remontándonos a un año nuevo, es el momento oportuno para reflexionar que hemos hecho bien o mal, ya sea a nosotros mismos o al planeta. Podemos despojarnos de todo lo que está de sobra o sigue alimentando lo negativo. Sugiero empacar únicamente lo que nos sirve y es efectivo para mejorar nuestras vidas. Quizás la mejor manera de arrancar el año nuevo es haciendo una lista de nuestros más fervientes deseos. Comparto la mía: a) La añoranza de ver políticos más dignos.

Por VIDA AMOR DE PAZ

<p>Vida Amor de Paz</p>
Vida Amor de Paz

Nuestros gobiernos latinoamericanos tienen un papel protagónico para hacer viable la transformación hacia un país más incluyente, próspero y seguro. Es la oportunidad para quedar en la historia de que lograron erradicar la discriminación, desigualdad e inequidad hacia las minorías, hacia los indígenas, hacia los más pobres y hacia las mujeres.

b) Está en sus manos eliminar la cultura de la violencia, la corrupción, y ser más solidarios con los ciudadanos que los hemos elegido.

c) Que todos los niños y jóvenes reciban una educación apropiada y el cuidado que se merecen. d) Que los políticos sean más transparentes y que sus cuentas bancarias no reflejen corrupción. e) Eliminar la desidia, la violencia intrafamiliar y el odio hacia la mujer. Aunque hayan contratiempos en el camino, las mujeres debemos mantener una actitud positiva hacia la vida. f) Como buena ambientalista, me interesa que todos velemos por la madre naturaleza que nos da vida para cuidarla y protegerla, y que nuestros esfuerzos se dirijan hacia la reforestación para protegernos contra los embates del cambio climático. Sueño con ciudadanos más conscientes con los recursos naturales, y que quienes talan bosques ilegalmente, o matan animales en peligro de extinción, recapaciten, pues tarde o temprano todos sufriremos por ello.

Finalmente, que en el 2014 procuremos emprender lo que siempre quisimos hacer y aún no lo hemos logrado, ya sea porque nos desanimaron o no nos atrevimos. Recordemos que todo empieza con nuestros pensamientos y de allí pasamos a la acción. En forma verbal repitamos cada día en tiempo presente nuestros más añorados anhelos hasta que los interioricemos. No digamos “yo quiero ser feliz”, sino “soy feliz”. No digamos “quiero tener éxito” sino, “soy exitoso”, como si ya estuviese sucediendo. La vida está hecha de pensamientos negativos o positivos, pero para que tengamos lo que anhelamos, lo positivo debe exteriorizarse cada instante, cada minuto y cada segundo en el ahora, que es lo que cuenta. Recordemos que el pasado ya lo dejamos atrás y el futuro aún no llega, por lo que debemos vivir en el presente.

¿Cómo lograr cambiar todo lo malo? Sabiendo que hacer el bien nos nutre y al lograr ser mejores personas, nos sentiremos más felices. Si le hacemos el bien a los demás, crecerá nuestra estima propia y nuestro poder interior. Al hacerlo, sentiremos una genuina felicidad con la que podremos contagiar a los demás, y nos dará un poder inexplicable, pues al estar contentos con nosotros mismos, bendecimos a quienes nos rodean.

Despidámonos del año viejo con la certeza de que el año nuevo está esperando lleno de energía positiva. Todo lo que imaginamos lo podemos convertir en una realidad.

vidamordepaz@yahoo.com