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Opinión

Alfred Kaltschmitt: Derrame petrolero, una reflexión

Quizás ya es hora de reflexionar sobre el futuro energético del mundo, las implicaciones que tiene para la naturaleza y el impacto que a largo plazo los accidentes petroleros pueden causarle a la humanidad.

El derrame es de tal magnitud que hasta los expertos están inseguros de la cantidad exacta de barriles diarios derramados: “El peor escenario es que podría haber cien mil barriles —4.2 millones de galones, o 15.9 millones de litros— fluyendo —por día—”, dijo Salazar, un funcionario de la administración Obama.

Es el derrame de petróleo más grande en la historia de la humanidad, un desastre ecológico de una magnitud tal que su efecto es impredecible de calcular. La zona es el origen de la mayor parte de la producción estadounidense de ostras y camarones. La industria pesquera estadounidense en el Golfo de México es la segunda más importante en el país, después de Alaska.

El jaque mate ecológico llega a cuatro estados. La marea negra amenaza la vida salvaje, las playas y una de las zonas de pesca más fértiles de Estados Unidos, que se extiende por el delta del Misisipi desde Luisiana a Florida. Este último contiene las barreras de coral más importantes de Norte- américa.

Según un despacho de Reuters, el día de ayer: La petrolera británica dijo que “estaba haciendo sus mejores esfuerzos para cerrar el pozo, ubicado a una profundidad de casi 1.6 kilómetros bajo las aguas del Golfo de México, pero describió una operación extraordinariamente complicada que podría llevar semanas o meses”. “Es como realizar una operación a corazón abierto a cinco mil pies en la oscuridad, con submarinos controlados por robots”, dijo el presidente de BP America, Lamar McKay, a la cadena ABC News”.

¿Cuántas veces más tendrá la humanidad que soportar los derrames accidentales sobre límpidos y prístinos parajes? Antes fue Exxon Valdez, en Alaska; luego en Irak, cuando Hussein le prendió fuego a miles de pozos; después, Ixtoc 1; ahora es Deepwater Horizon.

¿Habrá llegado la hora de hacer la transición hacia la energía limpia renovable? Aun si fuese más cara, sería más barata. Nos liberaríamos también de los productores tiranos ávidos de poder moviendo como títeres los mercados mundiales, aunque el entramado es tal que hasta ellos mismos son víctimas de la espiral especuladora. Ayer, el barril subió a US$89, el precio más alto en un año.

Con baterías podemos derrotar al crudo; con viento limpio de esperanza podremos enterrarlo; con luz solar, divina, gratis, limpia, es posible. Con nuestras cascadas y ríos llenaremos estanques y moveremos dinamos para obtener nuestra propia energía, pero no para generar solo electricidad, sino para mover, regar, reforestar, sembrar y alimentar.

Y si esta conciencia se esparce, poco a poco se cerraran los pozos en medio de selvas y mares; y evitaremos que sus negras pestilencias lleguen a nuestras costas a matar nuestra flora y fauna o a contaminar nuestros mantos acuíferos.

No esperemos que cambie el mundo, si el cambio empieza por “mí”. Comencemos por lo simple. Cortemos el calentador eléctrico. Bañémonos con agua calentada por paneles solares. Utilicemos bombillas ahorradoras.

En lo personal, me propondré transportarme en carro eléctrico, ya sea adquiriendo uno de esos híbridos (si pudiese): www.ebay.com, que es un comienzo, o adquiriendo kits para convertir el mío en eléctrico o a combustible biodiésel: www.vehiculosverdes.com.

Si alguien fuese detractor del efecto invernadero, que compruebe los cambios climáticos contando los glaciares derretidos, el número de huracanes, los terremotos y catástrofes naturales que cada año nos azotan. Y si a pesar de esto, la fe en la causa ambiental le faltase, que no halle consuelo sabiendo que 16 mil 900 especies están en peligro de extinción y mil 159 ya se extinguieron para siempre jamás http://cms.iucn.org/es/.

P. D. Al leer esto, estimado lector, la marea negra ya habrá llegado al delta del Misisipi.


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