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03/01/13 - 00:00 Opinión

PERSISTENCIA

Desnutrición en el país

Las noticias de la prensa nos hacen pensar lo peor. Sobre todo la que se refiere al daño ambiental que amenaza al país, como la que se refiere al Pacto Hambre Cero. Abarca la tasa de muerte de niños. La fotografía que ilustra esta columna, y que está en Prensa Libre del viernes 28 de diciembre del año recién pasado (página 6), debiera causar un enorme impacto: una madre desnutrida, cargando a un niño aún más desnutrido. Esto se da en toda Guatemala. Pero, principalmente, en las zonas marginales y en los diversos pueblos que nos rodean.

MARGARITA CARRERA

Hemos de tomar conciencia de que somos un país pobre. Que la riqueza yace mal distribuida desde la era de la colonia. Poco, o casi nada, sucedió desde la época de la independencia. Los pobres, en su mayoría, continuaron siendo pobres y los ricos, ricos; algo se ha variado, pero, en general, es poco. La salvación estaría con la clase media. Esa que puede ir a la escuela desde la niñez y, luego, le es posible ingresar en una de nuestras universidades. La más favorable, desde el punto de vista económico, es la Universidad de San Carlos, que ya ha extendido sus conocimientos a diversos lugares de la República. Le siguen, indudablemente, una serie de universidades privadas, a las que se puede aplicar, según las condiciones económicas y creencias de los padres de cada alumno.

Con todo, el trabajo que pueden aportar los que logran salir de las diversas universidades, no es dirigido a dar clases en centros de estudios que no pagan lo suficiente; aunque a veces, hay centros que pagan mejor, pero dan los puestos de trabajo a personas que tienen una situación más privilegiada.

Uno de los más dramáticos problemas que afrontamos, es la desnutrición, tiene que ver hasta con la altura de los niños. Alguien mal alimentado, tampoco tiene las capacidades fundamentales para entender mejor lo que le rodea.

Con tales condiciones socio-económico-educativas, Guatemala padece de subdesarrollo. No sólo Guatemala, toda Centroamérica. Esa pequeñísima zona que une dos continentes: Norte y Sur América. En general, este mal se da en casi todos los países que hablan español. No sucede lo mismo con los países de Norte América, donde se habla inglés y francés. Sobre todo, los Estados Unidos y Canadá, los más sobresalientes. Por ello se impone el inglés. Si usted no habla inglés, está perdido a la hora de viajar.

Aunque parece que, a partir del siglo XX, cada vez cobra mayor importancia el español en los países en donde impera el inglés como lengua oficial. Pero muy lentamente. De todas formas, todo el mundo quiere saber el inglés porque así se le facilita la vida. En nuestra patria, muchas son las etnias indígenas que ignoran hasta el español. Mayor problema, porque estas etnias se encuentran hundidas en mayor pobreza material.

¿Cómo llevar el español a tales lugares? Papel que le toca desempeñar, principalmente, al Ministerio de Cultura. Pero, segurísimo, no tiene personal entrenado ni dinero. Y que se trata de algo fundamental que debiera preocupar al Congreso de la República. Además del español, imponer, por lo menos, el quiché. Idioma que deberíamos aprender desde ahora. Pero si apenas se puede hablar y escribir en muchos lugares de Guatemala la lengua española. Recuérdese la cantidad de gente que no sabe leer ni escribir. Otro inmenso problema.

Gran cantidad del dinero de Guatemala va a parar a los militares. Ellos son los primeros en recibir dinero del Estado. Eso, desde siempre. Por algo son los militares quienes nos gobiernan.

La desnutrición que padecemos no sólo es de pan, es de espíritu. Algo difícil de superar, pues necesitamos muchos buenos maestros. Difícil, pero no imposible al ser buenoslectores.

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