
La esperanza en que mejore la situación de los damnificados por el terremoto de Guatemala, se afianzó ayer por varios motivos, entre ellos la declaración del presidente Barack Obama de enviar poco después de su investidura un proyecto de reforma migratoria integral, a lo cual se unen las gestiones hechas por el presidente Otto Pérez Molina para reunirse con ese fin con su colega estadounidense.
En efecto, el presidente Obama demuestra con esa declaración que acepta de hecho el cambio en el mapa electoral de su país, donde el voto hispano fue decisivo para su victoria, y que la reforma beneficiaría a alrededor de un millón de guatemaltecos. Por ello debe cumplir en el segundo mandato su promesa de hace cuatro años y contactar a entidades como el Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala, así como con las demás organizaciones de los hispanoparlantes.
Un total de 60 entidades integrantes de la Coalición de Organizaciones Latinas Unidas por una Reforma Migratoria Integral, en el sur de Florida, harán el viernes la petición del Estatuto de Protección Temporal (TPS) para los guatemaltecos, porque este se otorga a quienes llegan a ese país por motivos de desastres naturales o causas políticas. También pedirán el fin de las deportaciones, ahora en su punto más alto.
Otro beneficio que otorgarán estas organizaciones hispanas es una campaña en todo Estados Unidos para obtener medicinas, mantas y comida para quienes ahora se preparan a pasar la parte más dura del invierno, que apenas comienza y es particularmente frío precisamente en la zona más afectada, donde se presentan las temperaturas más frías de todo el istmo centroamericano.
Estados Unidos tiene ahora la oportunidad de comprobar que desde la Casa Blanca se pueden tomar las decisiones que beneficien indirectamente a los guatemaltecos, cuyas remesas calculadas por el BID son de 4,377 millones de dólares en el 2011. Ese mismo TPS fue otorgado a nicaragüenses y hondureños a causa del huracán Mitch, de 1998, así como a 250 mil salvadoreños luego del terremoto del 2011.
Existe entonces un ambiente propicio. A los presidentes Obama y Pérez Molina, por diversas razones, les es favorable llegar a acuerdos. Es importante que todos los involucrados en estos esfuerzos tengan plena conciencia de la importancia del factor tiempo, porque la situación de los damnificados solo puede mejorar con acciones inmediatas o prontas. La asistencia para estas víctimas no puede estar sujeta a consideraciones políticas ni a criterios respecto de la cercanía o lejanía ideológica, ni a posiciones encontradas en otros temas. Debe haber motivación humana.
No está de más recalcar que estas acciones internacionales solo se pueden obtener con celeridad si desaparecen las dudas acerca de la transparencia del manejo de los aportes. Los retos más importantes son aquellos relacionados con aspectos de transparencia. Lo saben los guatemaltecos y quienes desde fuera de nuestras fronteras están dispuestos a extender la mano.
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