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18/01/13 - 00:00 Opinión

IMAGEN ES PERCEPCIÓN

Diplomático de corazón

En memoria de mi compatriota y amigo Mainardo Benardelli de Leiterburg, quien partió demasiado pronto de este mundo, en busca de la aventura definitiva de su existencia. El ex embajador de Italia en Guatemala, diplomático y periodista de carrera, que brilló por su humildad y profesionalismo a toda prueba; valiente, culto y muy humano, representó muy dignamente a Italia en nuestra bella Guatemala. Como comentó el periodista italiano Fausto Biloslavo, Mainardo no solo era un caballero valiente que combatía en la línea del frente de la diplomacia,

BRENDA SANCHINELLI IZEPPI

sino un periodista y escritor nato, quien gustaba de narrar sus aventuras en los lugares más exóticos y peligrosos donde tuvo la oportunidad de desarrollar su brillante carrera diplomática, por lo que siempre será recordado por haber cumplido el deber.

El joven diplomático inició su primera aventura de trabajo en Uganda, su primer destino en el extranjero. Mai, como le llamábamos sus amigos, tenía a África en su corazón, donde su padre también había sido diplomático, durante la Segunda Guerra Mundial, en un tiempo difícil para los británicos, bajo el mando de las pandillas somalíes. Luego fue a Bagdad tras la caída de Saddam, donde su participación fue determinante para apoyar al restablecimiento de la paz. Mainardo nunca retrocedía ante los retos peligrosos, pues la casta heredada de su padre le hacía buscar los lugares “donde la vida es más complicada”, según escribió Toni Capuozzo. Buscaba la paz y resolución de conflictos siempre con educación, diplomacia y caballerosidad. Nunca le escuché hablar mal de nadie. Él era más que un diplomático, era un caballero por naturaleza y tradición.

De sus vivencias en Sri Lanka, donde había una sangrienta guerra con los Tigres Tamiles, muchos diplomáticos prefirieron volver a la tranquilidad burocrática, pero él no, optó por quedarse al frente, aun a costa de su propia vida.

Su última aventura no era menos peligrosa que las anteriores, consistía en venir a Guatemala. Su apoyo para nuestro país fue muy valioso, con su habilidad mediadora resolvió conflictos, vestido con su chaleco y mangas arremangadas, se puso brazo a brazo para conciliar y solucionar serios problemas. Promovió la creación de la Cámara de Comercio Italo-guatemalteca, organización sin fines de lucro que promueve las relaciones comerciales entre empresas italianas y guatemaltecas. Amante del arte, la cultura y la música, junto con su gran colaboradora Erica Berra organizó gran cantidad de conciertos y exposiciones de altura internacional.

Por medio de la Cooperación Italiana en Guatemala, buscaba visitar los asentamientos y poblaciones más humildes del país, para escuchar las necesidades de los más pobres, a viva voz, y así lograr ayudarles de una manera más eficiente. Con la sencillez que le caracterizaba, se sentía muy a gusto con la gente pobre y humilde. Fue nombrado “alumno honorario del Salesiano Don Bosco”. Con ellos me siento en casa —decía—. Ahora empieza la aventura más importante de su existencia, cuyo destino es la eternidad. ¡Hasta pronto, querido amigo!

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