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Prensa Libre

14/11/12 - 00:00 Opinión

PUNTOS SOBRE PAPEL

Empresarios y política

He escuchado de las intenciones de al menos tres empresarios en América Latina que luchan por incorporarse a la contienda electoral que vivirán sus respectivos países en los próximos años. No dudo de que sean personas capaces, he leído sus hojas de vida y registran importantes logros en la conducción de sus empresas. Sin embargo, creo que como suele suceder con los empresarios que se lanzan a la arena, más de alguno de ellos se ha incorporado tarde a la política, pues es evidente que buscan en la coyuntura el espacio para la victoria.

JULIO LIGORRíA CARBALLIDO

Pero veamos qué condiciones debieran presentar los empresarios con aspiraciones políticas: para empezar los aspirantes debieran tener plena conciencia de la realidad social de su país, pero además de eso, debieran ser percibidos por los electores como personas de Estado, interesados en el bien común y en términos ideales, deberían haber tenido participación al menos cívica en eventos previos.

¿Cuáles son sus obstáculos más comunes? El éxito empresarial individual normalmente estimula en el ser humano el sentido de la autosuficiencia y en algunos casos, en la misma medida, lo convierte en una persona con tendencia a no escuchar, sino solo a aquellos que consideran dignos de ser escuchados, lo cual a la larga se convierte en una enorme debilidad. Por su liderazgo, los empresarios son atendidos, admirados y apreciados en ciertas esferas, pero en los ámbitos políticos generalmente no lo son, porque su visión de la realidad está alejada de lo que el pueblo vive, sufre y siente.

Desconocer la problemática popular del día a día les impide conectar con las personas, mas no se percatan de esa dificultad porque, como buenos empresarios, basan su proyección política en resultados de aspectos eminentemente técnicos. Les cuesta comprender que más que discursos y márquetin, el elector busca un ser humano con quien coincidir y conectar. Vimos lo que pasó con Mitt Romney en EE. UU., más éxito en un empresario, ejemplo de padre y hombre de familia con valores y principios no se puede pedir, sin embargo, pudimos observar la gran cantidad de errores que cometió, incluido su ya célebre discurso del 47% y así vemos cómo a lo largo y a lo ancho del continente los empresarios que llegan a la política fracasan.

¿Quiénes no fracasan? La experiencia me indica que pueden triunfar aquellos empresarios que dejan de pensar como tales y aceptan poner en práctica un protocolo de reconversión, que por lo extenso y complejo es imposible explicar en estas breves líneas. Lo cierto es que el político empresario sigue siendo un ave rara en la jungla de la política, porque ni en Latinoamérica ni en los EE. UU. queda clara aún la incomprendida receta del éxito de un empresario en la arena electoral y en la gestión de gobierno.

La lógica indica que debería ser menos complicado convertir a un empresario exitoso en un político exitoso.

¿Es esto posible? Sí lo es, pero se debe comprender que además de exitoso empresario se debe contar con la formación adecuada para entender y dirigir el Estado y mucho esfuerzo para escalar la pirámide del poder. Los empresarios pueden hacer política; solo deben entender cómo, para qué y por qué y además comprender que ganar no es suficiente, sino gobernar bien, en beneficio de todos y no de unos pocos, lo que es claro, es que aún no terminan de entenderlo.

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