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Prensa Libre

05/11/10 - 02:15 Opinión

Estadística desnuda la realidad nacional

Haití es uno de los países más agobiados por la pobreza, los desastres naturales y la rapiña de políticos y dictadores. El terremoto reciente dejó una cauda de daños que todavía no se empiezan siquiera a reconstruir, sobre todo porque la ayuda internacional no ha fluido como se prometió y esa nación no está en condiciones de emprender un esfuerzo de tal magnitud; la prueba de ello es que ocupa uno de los últimos puestos de los índices de desarrollo humano.

EDITORIAL

Pero Haití arrastra también una serie de rezagos que se pierden en la historia y viene al caso recordar su drama porque se ha convertido en el más cercano parámetro cuando la situación de Guatemala es comparada para denotar el avance, estancamiento o retroceso en aspectos de desarrollo. Ese ha sido el país que registra el más bajo índice de progreso en América, pero en numerosos indicadores Guatemala no está nada lejos.

Ayer se hicieron públicos los más recientes datos del informe mundial sobre desarrollo humano. En ellos, Guatemala vuelve a aparecer en las últimas posiciones de ese escalafón. Por ejemplo, se cita que en términos de esperanza de vida al nacer este país ocupa una de las últimas posiciones del continente, con un promedio de 70.8 años, después de Costa Rica (79.1), Belice (76.9) y Honduras (72.6). Aunque ese promedio refleja una mejora en la expectativa de vida de los guatemaltecos, queda por debajo del resto de países centroamericanos e incluso de ciertas naciones africanas.

Igual sucede con la estadística sobre los años de escolaridad, porque de nuevo volvemos a aparecer en la última posición, con 4.1 años, incluso por debajo de Haití, que alcanza 5 años, y donde Cuba sigue en las primeras posiciones, con un promedio de 10 años. Es una realidad que a diario se constata en el país y que ni siquiera la pregonada asistencia oficial ha logrado revertir, pues no se trata solo de aumentar el número de niños que entran en las aulas, sino de ofrecer educación de calidad e infraestructura apropiada.

Penoso es ratificar en ese informe que también otra de las áreas más vulnerables sigue siendo la mortalidad materna, ya que en sentido inverso sí estamos en el primer lugar, pero porque presentamos la tasa más alta de muertes maternas, con 290 madres que fallecen por cada 100 mil nacidos vivos, algo que solo se compara con Bolivia, otro de nuestros referentes, porque en Costa Rica ese promedio es de 30, y en Chile, de apenas 16.

Guatemala se encuentra en el puesto 116 de 169 países evaluados en Desarrollo Humano. Está entre los últimos considerados de Desarrollo Medio, lo cual no representa consuelo alguno, pues en los últimos cinco años no se ha dado ningún avance en esta evaluación anual efectuada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El nuevo enfoque de la medición contempla la equidad de oportunidades como un factor fundamental a tomar en cuenta en la estrategia nacional, en caso de que se decida tomar la cifra no como un señalamiento o una crítica, sino como un desafío presente, cuyas consecuencias ya se sufren, pero que deben encararse con la mejor voluntad y entereza posibles.

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