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13/03/13 - 03:43 Opinión

Estériles sesiones en el Congreso

Se cumplen dos meses del inicio de labores de la actual legislatura y no se albergan las menores esperanzas de que pueda desentramparse la agenda y se dé curso libre a la discusión de temas más importantes para el país, o que cuando menos se rompa la monotonía y el empecinamiento de los diputados de oposición, principalmente los del grupo de Líder, que mediante la interpelación del ministro de Cultura han logrado boicotear la discusión de otras iniciativas, si es que existe alguna de relevancia.

EDITORIAL

Los juicios políticos en el país no han servido para casi nada, por más que los interpelantes en esta ocasión afirmen que están en su derecho, así como tampoco le dieron resultado al Partido Patriota cuando desde la oposición hizo lo mismo y mantuvo entrampada la agenda legislativa durante más de tres meses, argumentos que sirven ahora a los opositores para blandir su derecho a escrudiñar en el proceder de algunos ministerios como el de Cultura y Deportes, donde apenas ha aflorado la sobrevaloración de algunas pelotas.

Esa situación, sin embargo, ha tenido un enorme costo porque hasta ahora se cuantifican en más de Q3 millones los gastos en que ha incurrido el Organismo Legislativo, al tener a 158 diputados a la espera de que se pueda desbloquear la agenda, y a esta erogación se suma la correspondiente al ministerio encartado, al tener a un funcionario y a sus asesores pendientes de los momentos en que los congresistas interpelantes se decidan a cuestionarlos, lo cual ocurre a cuentagotas.

Las plenarias dedicadas a la interpelación tienen un costo aproximado de Q116 mil, lo que a todas luces constituye un derroche, porque tampoco ha sido relevante el interrogatorio, y para llegar a lo esclarecido hasta ahora bastaría una semana de concienzudo trabajo a fin de llegar a los mismos resultados, lo que obliga a pagarles a los diputados y a sus ayudantes como si hubieran trabajado tiempo completo, cuando a veces no cumplen ni siquiera con un tercio de una jornada habitual de labores y además hay que cubrir los gastos de alimentación para todos los involucrados.

Es tanta la desfachatez de los congresistas, que ayer unos cuantos habían llegado a la hora en que se inician las plenarias, y casi cerca del mediodía se había completado el quórum para continuar con la interpelación, pero la jornada se redujo a poco más de una hora porque el encuentro de futbol entre Barcelona y Milán les pareció más importante a los interpelantes y a los oficialistas que abandonaron el hemiciclo, no sin antes haber participado en una nueva jornada de la vergüenza que ocasiona ese estéril ejercicio que se repite constantemente.

Esas horas de permanencia en el hemiciclo no solo justifican el plato de lentejas para los congresistas, sino también les sirven de respaldo para cobrar las respectivas dietas, pero en el fondo a nadie parece importarle en serio ese estancamiento, ya que en otras ocasiones los mismos oficialistas han bloqueado el avance de la interpelación, que no solo se ha vuelto tediosa e improductiva, sino que amenaza con prolongarse de manera irresponsable, porque sigue en la agenda el juicio político a la ministra de Educación.

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