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Prensa Libre

11/03/13 - 00:00 Opinión

Urbanismo y sociedad

Expresiones urbanas

 De alguna manera la pobreza y sus inherentes consecuencias de marginación y exclusión social son una clara forma de violencia. Las maras expresan su violencia constantemente, aunque no es lo único de lo que son capaces. No se trata de vanagloriarlas ni de negar aquellos aspectos que actualmente las caracterizan —narcotráfico, violencia, crimen organizado—, sino de explorar otras posibilidades que superen enfoques conservadores (Isman).

ALFONSO YURRITA CUESTA


Una de las causas de la existencia de estos fenómenos sociales de la violencia ha sido la falta de filosofía urbana integral, pues su falta no conduce a nada positivo afectándola al final. La falta de planes regionales-urbanos, filosofía, leyes y reglamentos puede considerarse al final como la causante de todos esos problemas urbanos que venimos acarreando.

Podría decirse que se ha estado actuando de un modo parcial al frente de los problemas urbanos. Se ha actuado sin ver los problemas integralmente, regulando solo aquellos que son de interés a determinadas personas, grupos o entidades. Este urbanismo se ha resumido a aspectos puramente físicos, por cierto también nada afortunados.


Cualquier fenómeno que se quiera resolver aisladamente ocasiona otros fenómenos que vuelven más complicada su resolución. Una urbe es la conjunción de diferentes situaciones humanas y físicas las cuales están interrelacionadas. Estas no deben ser tratadas aisladamente, pues pueden desestabilizar el sistema urbano en su plenitud, creando diferentes crisis, ya sean físicas, económicas o sociales.

En los esquemas de ordenamiento territorial se debería estudiar, antes que nada, la estructura económica de la sociedad urbana y qué es lo que ha conducido a la formación de estas pandillas o maras. El fenómeno de estas es de carácter tanto social como económico. No es un tema aislado y su análisis puede inscribirse dentro del parangón de los estudios de pobreza. Estas pandillas venían de la Limonada que se estructuró cuando se hizo el complejo olímpico, por lo que no hay que confundir a maras con pandillas.

Las maras, como ya fue explicado antes (PL 26/3/2012), venían de las luchas políticas universitarias de la década de 1970, cuando se les llamó“marabuntas” a los estudiantes de básicos que se habían incorporado a la lucha, pues corrían de la Policía como hormigas Marabunta. Por lo que el fenómeno de las maras y/o pandillas es de carácter social y económico; y no ver la violencia solo con perspectiva policial o militar. No es un tema aislado y su análisis debe de inscribirse dentro de la pobreza urbana. Junto a esto tenemos el problema de la vivienda, que habría que iniciarla con programas de orientación de las migraciones. Así, debe analizarse la elaboración de programas masivos de vivienda y servicios, así como de proyectos de bolsas de trabajo que la acompañen.


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