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05/02/13 - 00:00 Opinión

DE MIS NOTAS

Genocirco

De toda mi vida, los años en donde más gratificado me he sentido en lo que estaba haciendo fueron los años que viví ayudando a las víctimas de la guerra en tiempos de Ríos Montt. Rostros agradecidos de niños; una madre recibiendo alimentos y atención médica para su familiar enfermo; un padre de familia cansado de pelear la sobrevivencia familiar sintiendo la seguridad de su familia al obtener herramientas de labranza, láminas para su casa, semillas para la siembra, una canasta de aves, maíz hasta la próxima cosecha, y esporádicamente participando en programas de comida por trabajo.

ALFRED KALTSCHMITT

Esta estrategia fue el factor decisivo que hizo posible ganarle la guerra a la guerrilla. Esto, y una consistente ofensiva militar en planes como Sofía, Victoria, etcétera, que los hizo retroceder hasta la frontera con México. Y también es la razón principal de que en tres consecutivas elecciones esa misma población haya votado abrumadoramente por el FRG ¿El partido del genocida…?

Para mí en lo personal los rostros de agradecimiento eran un aliciente para seguir adelante a pesar de las dificultades enfrentadas. No es fácil trabajar en medio de una guerra. Dos bandos armados tratando de aniquilarse mutuamente, y una población civil indefensa en medio de dos fuegos recibiendo las presiones de ambos.

Podrán haber “900 pruebas” en las manos del juez e incontables documentos “comprobando que Ríos Montt, “con claro conocimiento y responsabilidad de mando, ordenó las masacres imputadas”. (Sic)

Pero yo pregunto: ¿Son los testigos ciento por ciento sinceros y dicen la verdad? ¿Cuántos son ideológicamente sesgados? ¿Cuántos son descendientes de los que formaron parte de la base de soporte guerrillero, proveyéndoles comida, sirviendo de vigías, transportando aprovisionamiento, incluso disparando al Ejército y participando en actos de sabotaje? Atacando y quemando municipalidades, quemando registros, botando líneas eléctricas? ¿Cuántos aún sienten el rencor de haber tenido un padre, una madre, un hermano, un primo muerto en combate? ¿Uno? ¿Dos? ¿Cuántos?

La guerrilla —siguiendo los manuales del Che Guevara, Ho Chi Min y Mao Zedong— reclutaron a indígenas, hombres, mujeres, y hasta familias enteras, —en las llamadas “poblaciones en resistencia”— para apoyarlos. Estos son datos históricos. Son absolutamente esenciales para entender el contexto de la guerra, y es lo que deben saber los jueces para emitir un veredicto justo e imparcial.

Juzgar una guerra es como trabajar en una mina de carbón con vestimentas blancas. Al finalizar todos salen manchados porque no hay guerra limpia. Familias de diplomáticos asesinados, empresarios secuestrados, periodistas muertos, ciudadanos abatidos por bombas explotadas en cafeterías, parques y edificios. Como la bomba que explotó en American Donuts, en la 6a. avenida y 12 calle, en donde hubo muertos y heridos, incluyendo a mi cuñada.

Todos tenemos heridas que aún sangran. Hay rencor. Hay rabia. Resentimientos profundos que persisten hasta nuestros días. Memorias históricas de luto, llantos y lamentos. Hasta los fundadores de Prensa Libre sufrieron la embestida bélica. Isidoro Zarco, uno de los fundadores de este diario, fue abatido a tiros por la guerrilla. Álvaro Contreras Vélez, otro pilar fundante de este matutino, estuvo secuestrado durante meses. La lista es larga. ¿Qué sienten los descendientes de esas víctimas al ver que a los responsables de esos actos les fueron exonerados legalmente todos sus pecados, pero a los que los defendieron de ellos no. ¿Por qué“esos son delitos de lesa humanidad y no entran en la Ley de Reconciliación?”.

Pues, señores, entonces una de dos: ¡O la Ley de Reconciliación Nacional no sirve para un carajo y premia a unos y jode a los otros! ¡O lo que estamos viviendo aquí es un circo politiquero con una narrativa hipócrita y una declaración de guerra disfrazada!

Todos anhelamos la paz. Que Dios ilumine a los jueces para que en medio de la densa niebla ideológica puedan vislumbrar el verdadero espíritu de la ley y la reconciliación.

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