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Prensa Libre

01/02/13 - 00:00 Opinión

IMAGEN ES PERCEPCIÓN

El Holocausto

El Holocausto fue la persecución y asesinato sistemático, organizado y auspiciado por el régimen nazi. El argumento para el exterminio era eliminar a las razas consideradas “inferiores” -hebreos y algunas otras minorías como gitanos, eslavos, discapacitados, grupos perseguidos por motivos políticos, religiosos o ideológicos- por esta razón debían ser “aniquilados”. El 27 de enero se conmemora el Día Internacional de Recordación del Holocausto, porque justamente en esa fecha, en 1945, el ejército soviético liberó el mayor campo de exterminio nazi, en Auschwitz-Birkenau, en Polonia.

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El objetivo de esta evocación es repudiar el genocidio y el asesinato de seis millones de judíos y otras personas vulnerables, que fueron víctimas de uno de los acontecimientos centrales más graves de la Segunda Guerra Mundial y de todo el siglo XX, hechos que posteriormente tendrían consecuencias directas en el establecimiento del Estado de Israel. Es de importancia capital mencionar que estos hechos propiciaron la necesidad de promover la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La trascendencia de recordar, como dijo Ban Ki-moon, es velar porque las nuevas generaciones conozcan esa parte de la Historia y aplicar las lecciones del Holocausto al mundo actual, estas enseñanzas universales, son atrocidades que no podemos relegar al pasado y olvidar, sino, por el contrario, hacer cuanto se pueda para que todos los pueblos gocen de la protección de los derechos por los cuales luchan las Naciones Unidas, que justamente nacen por esos horrores, con el fin de salvaguardar internacionalmente el respeto de los derechos humanos de los ciudadanos del mundo, sin distinción alguna de raza, sexo, idioma o religión, constituyéndose en uno de los mandatos fundamentales de su Carta. “Las Naciones Unidas tienen la responsabilidad sagrada de combatir el odio y la intolerancia, estando a la vanguardia de la lucha contra el antisemitismo y otras formas de racismo, porque de lo contrario, niegan su historia y socavan su futuro”, Kofi Annan.

Cuando recordamos a las víctimas denigradas y deshumanizadas debemos entenderlo, no como unas frías estadísticas numéricas, sino como la identidad de cada una de ellas, con nombre, apellido, historia, alma y sentimientos. Todo originado por una mente enferma “que se sentía superior”, que por envidia incitó al odio, la intolerancia y el racismo. La indiferencia ante cualquier hecho de este tipo, siempre implica culpabilidad por omisión, porque el que ve el mal a su alrededor y es indiferente, aunque no participe en forma directa, se hace cómplice y genera un acuerdo tácito.

Siempre habrá dentro del mundo personas débiles y otras fuertes y poderosas, pero la prueba de una sociedad justa y avanzada será proteger a los más vulnerables. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos del mundo darle a quienes no tienen voz la oportunidad de expresarse y fortalecerlos, ayudando y protegiendo a los más débiles —niños, minusválidos, pobres, refugiados, ancianos y mujeres víctimas de violencia—. ¡Nunca más un horror similar debe deshonrar a la humanidad!

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