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24/02/13 - 00:01 Opinión

PLUMAS INVITADAS

Homo Homini Lupus

El ver las llamas de una chimenea arder como el sol podría ser atrayente, incluso parte de la aspiración social hegemónica; sin embargo, las imágenes transmitidas por las redes sociales la semana pasada sobre la muerte brutal y cruel de Geovanni Cifuentes mostraron cómo muchos guatemaltecos se cautivaron frente al calcinamiento de un ser humano, que los llevó a tomar videos en sus celulares, sin intención alguna de cesar ese sufrimiento vivido por otro ser humano frente a ellos y a otros a satisfacerse con tal hecho.

*GARY ESTRADA

El egoísmo humano y el nivel de insensibilidad en ese momento por quienes estuvieron presentes solo puede ser caracterizado con el estado de naturaleza descrito por los filósofos del siglo XV, Thomas Hobbes, en su obra el Leviathan, utiliza la locución: Homo Homini Lupus, la cual sostiene que el hombre es el lobo del hombre. Esta premisa la utiliza para caracterizar al estado de naturaleza del ser humano como una forma primigenia de sociedad, y por virtud de la civilidad, el ser humano busca crear alguna forma de contención de ese salvajismo y crea al Estado como ese Leviathan regulador de la violencia. En Guatemala, en pleno siglo XXI, aún los derechos fundamentales, como la vida del ser humano, se encuentran con discursos anacrónicos, como la legitimidad de la muerte de una persona frente a cualquier hecho social violento y dañoso, sin contemplar incluso la proporcionalidad de hechos cometidos. Premisas argumentativas que buscan fundamentar la discusión en las formas más salvajes en las que degenera el control social, como lo son: la pena de muerte, la tortura e incluso la ejecución extrajudicial, incitando a réplicas más violentas por parte de una sociedad, que no discute los problemas estructurales que mantienen esos niveles de violencia. Parece que el grado de evolución social, que ha permitido la discusión de los problemas estructurales como el trabajo digno, la educación integral y la salud no se cuestionan en la Guatemala de hoy y, por el contrario, se pretende regresar al estado salvaje de la humanidad, que funda sus relaciones sociales en la venganza. Frente a estos hechos la importancia de que el Estado garantice la seguridad, integridad y desarrollo de todas las personas, no es a través de más violencia dirigida, sino mediante la reducción de las desigualdades sociales, que conllevan a las acciones tan extremas, que pasan del Realismo Lumpen, que arde en la narrativa de Eduardo Juárez, al diario vivir de nuestro país.

*Coordinador del Programa Personas Privadas de Libertad y Derechos Humanos ICCPG

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