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Prensa Libre

05/03/13 - 00:00 Opinión

PANÓPTICA

¿Ideologías vivientes?

Uno de los referentes necesarios para la supervivencia de cualquier régimen democrático es institucionalizar una cultura de diálogo, debate/consulta y ejercicio pleno de la libertad de emisión del pensamiento y de religión -aquellas facultades contempladas en la Carta Magna-, donde implícitamente está inmerso el respeto y praxis de las ideologías -organismos vivos-. Las ideologías son aquel conjunto de creencias e ideas sobre el sistema existente -económico, social, cultural, político y ambiental- que nos permiten interpretar las dinámicas del mundo,

FRANCO MARTíNEZ MONT

la sociedad, la cultura, la religión, el mercado, el Estado, el poder y nuestra propia existencia.

Las ideologías son una categoría hermenéutica añejada de una singular historicidad —Destutt de Tracy acuñaría por primera vez el término—, que en la teoría de Gramsci constituyen una herramienta de dominación —hegemonía de las ideas— y desde la perspectiva de Bourdieu, estas se convierten en el arpón del poder y/o violencia simbólica.

Sus dimensiones per se son sujeto de estudio permanentemente: la lógica individual —subjetivismo del homo sapiens tomador de decisiones— y la postura institucional —grupos de presión, partidos políticos, sindicatos, tribus intelectuales, movimientos religiosos, artísticos, etcétera—, aunque en suma las ideologías han sido a lo largo de la historia de la humanidad: el fundamento de las representaciones sociales compartidas por una “comunidad ideológica” determinada, aquellas que han provocado el surgimiento de guerras, revoluciones, holocausto, pensamiento crítico, racismo, entre otras cuestiones.

En Guatemala, nación resquebrajada por una serie de estallidos sociopolíticos —donde se han enquistado pilares de miedo, estigmatización y dogmatismo—, a veces surge la polémica y conatos de conflictividad al hablar abiertamente sobre la pertenencia a cierta ideología, y donde la irreverencia nos permite provocar un debate en torno a las siguientes interrogantes: ¿cuál es la ideología política del Estado actualmente? ¿Cómo se articula la congruencia ideológica de las élites, entre discurso y acción? ¿Constituyó la guerra ideológica en el Vaticano, un dispositivo de poder que alimentó la decisión del papa Benedicto XVI para abdicar súbitamente? ¿Cuál es la ideología reinante entre los grupos del crimen organizado transnacional? ¿Cómo se mimetizan las ideologías de resistencia y oposición de los grupos subalternos en nuestro país? ¿Quiénes son los verdaderos ganadores de la dispersión ideológica entre los intelectuales y líderes del proyecto político de los pueblos indígenas?

A manera de colofón, es imprescindible reconocer que las ideologías son una construcción social en permanente evolución —el viejo Marx de los manuscritos filosóficos y económicos de 1844 no fue definitivamente el mismo que redactó el Capital de 1867—, donde la labor más compleja para los ciudadanos es establecer márgenes rigurosos de correspondencia, ética y lealtad entre las ideologías y las acciones humanas, ya que las mieles del poder cooptan dicho sistema de creencias paulatinamente.

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