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Opinión

ESCENARIO DE VIDA

Incidencia en el planeta

Al haber llegado a un año es-pecialmente emblemático por el cambio de era de los mayas, es importante reflexionar si con toda nuestra energía y cosmovisión de los ancestros, podemos llegar a comprender que no podemos seguir destruyendo a la madre naturaleza, que es la que nos da cobijo.

Vida, Amor, Paz

VIDA AMOR DE PAZ

Esto me trae a reflexionar sobre la actitud que usualmente toman las grandes potencias cuando asisten a las cumbres mundiales sobre cambio climático, una actitud prepotente, indiferente, indolente y egoísta, especialmente países que han decidido salirse del Protocolo de Kioto. Estas grandes potencias debieran aprender sobre la sabiduría maya como solución para detener el calentamiento global: una sabiduría que se basa en el respeto hacia la madre tierra.

Sin ir muy lejos, la Convención Marco de Cambio Climático COP 17 celebrada a fin de año en Durban, Sudáfrica, terminó con un acuerdo sin metas substanciales y débil, por haber consentido bajas reducciones de gases efecto invernadero (GEI), cuando la meta es “prevenir interferencia antropogénica peligrosa con el sistema del clima”. Este acuerdo considerado por muchos como infructuoso, pone a todos los países bajo el mismo régimen legal, y entrará en vigencia hasta el 2020.

La excusa de una fecha tan tardía es que antes de comprometerse los países a mayores reducciones, deben obtener nuevos insumos científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) para que corroboren con mejores evidencias.

Sin embargo, los científicos que forman parte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático nos dicen que todo está claro sobre el origen de la contaminación ambiental y no es necesario obtener más evidencia para actuar desde ya. Tanto ambientalistas como académicos de mucha reputación opinan que con solo el alarmante descongelamiento del Ártico, dilatar otros ocho años más en los compromisos, no es nada prudente.

El convenio logrado en Durban ha ocasionado que países en vías de desarrollo y menos desarrollados sientan repudio al mismo, pues las reducciones pretenden llegar muy tarde.

Para Centroamérica, llegar a dos grados centígrados más de temperatura significará una desertificación en la región y la pérdida de la biodiversidad, desaparición de los bosques tropicales, problemas en la agricultura y una sequía jamás vivida en la región, con el agravante de mayor pobreza.

Según la sabiduría maya, a la madre tierra debemos tratarla como un ser vivo. Y yo acoto, que quienes atentan contra ella, es como que atentaran contra seres humanos, y lo vemos con los huracanes y tormentas que enlutan a las familias.

Guatemala debe de actuar sin demora, siendo el segundo país más vulnerable al cambio climático de todo el planeta. En este cambio de era, intentemos hacer eco para que exista un cambio de paradigma y acción, y de paso, a ser menos egoístas en vías de un nuevo despertar, volcando nuestra atención a la cosmovisión maya para que nos ayude a mantener la humanidad y la paz mundial. Si queremos hacer incidencia en el planeta ¡en este año 2012 es el momento de intentarlo!


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