Inequidades

Samuel Pérez Attias

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pero sí que todos/as accedamos a las mismas oportunidades y libertades de construir nuestro proyecto de vida. Una sociedad injusta se manifiesta cuando una persona —sin quererlo y sin pedirlo— hereda menos libertades que otra por el hecho de nacer en cierto contexto. Justo sería que cada quien, teniendo las mismas oportunidades, decida si trabaja más o menos o estudia más o menos, de acuerdo a sus propias convicciones, metas y objetivos de vida. En consecuencia, su retribución será justa aunque fuese desigual.

La concentración de recursos productivos, es decir, activos que son heredables y que sirven para crear más riqueza (ej: tierra, educación superior, salud, vivienda, capital, capital financiero y relacional, y privilegios en el acceso a las decisiones públicas) significan concentración de poder y libertades individuales en el tiempo y eso resume el problema estructural del país. Casi todos los problemas del país se derivan de esa situación. Mercados concentrados obstaculizan al dinamismo económico. Recursos concentrados tienden a encarecerlos y hacerlos menos accesibles a potenciales competidores. Poder concentrado tiende a consolidarse en el tiempo mientras no existan condiciones que lo democraticen. Gobiernos represores/dictatoriales son análogos a la clase oligárquica en Guatemala. En ambos casos el poder se concentra, impidiendo una economía libre, una democracia sana y una sociedad integralmente desarrollada.

La pregunta del millón es: ¿Podemos, como sociedad, construir un modelo en el que todos/as nazcamos con oportunidades mínimas para construir nuestro proyecto de vida? Las respuestas varían. Desde la forma en que se proveen de oportunidades a quienes nacen como guatemaltecos/as hasta el rol de las instituciones y los mercados en el proceso. La igualdad de derechos no necesariamente garantiza su acceso. Hablar de inequidades es hablar precisamente de esas desigualdades de libertades y oportunidades heredadas por la estructura socioeconómica en la que descansa el modelo del país. Si debemos cambiar el carro y no el chofer, he aquí el vehículo que nos puede conducir a mejores estadios sociales: la ruptura del poder concentrado, ergo, de las inequidades. Cambiar de gobiernos cada año no garantiza que el poder económico se democratice.

¿Cuáles son las propuestas serias y concretas de los partidos en contienda para romper con esas inequidades estructurales? Si no se resuelve por la vía democrática, el país puede manifestarse violentamente como en Venezuela, lo cual es un escenario indeseable para la institucionalidad que tanto ha costado construir.

Samperez1@gmail.com

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