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07/07/13 - 00:01 Opinión

PLUMAS INVITADAS

¿Informar o curar?

es más sencillo informar y prevenir que curar las heridas causadas a las víctimas de la trata de personas, ese mal que afecta a 27 millones de personas en el mundo y que es considerada la esclavitud contemporánea. El 19 de junio pasado se publicó el informe anual 2013 del Departamento de Estado del Gobierno de Estados Unidos sobre la trata de personas en el mundo.

SANDRA GULARTE MURGA

Incluye una dramática visión de lo que ocurre en Guatemala a la luz. Cabe preguntar si tenemos conciencia sobre la gravedad de un problema invisibilizado. En su Informe Anual 2013, el Procurador de los Derechos Humanos (PDH) también se refiere a este flagelo, cuya magnitud en el país es desconocida, pero del cual se sabe con certeza que tiene, principalmente, rostro de mujeres, niñas y niños. La trata de personas ataca la libertad, la integridad y la dignidad de sus víctimas de varias formas. La modalidad de mayor incidencia es la de explotación sexual. El 74% de las denuncias recibidas en la institución del PDH, en 2012, por casos de trata de personas, pertenecían a esa modalidad. Otra es el turismo sexual. Según el informe de Estados Unidos, viajeros que en su mayoría proceden de Canadá, Estados Unidos y Europa, pero también nacionales, explotan sexualmente, sobre todo a niñas y niños. El trabajo forzado es la modalidad de trata de personas más invisibilizada en Guatemala, a causa de remanentes históricos y culturales. Debido a esa inercia cultural permisiva y al débil sistema de justicia e investigación, hace poco fueron absueltos ciudadanos de Jordania, acusados de trata de personas. La impunidad es, precisamente, otro de los retos. El informe visualiza casos de víctimas a quienes se ha negado el acceso a la justicia, lo cual se relaciona con los altos índices de corrupción. La atención y la protección de las víctimas es también un desafío. Ambos informes señalan que las víctimas adultas son las más vulnerables, ya que no existen dispositivos para su detección y derivación. La debilidad de las instituciones públicas deja gran parte de la responsabilidad de atención a las víctimas en organizaciones sociales. Mucho del dolor que causa la trata de personas se podría evitar si la prevención fuera prioridad para instituciones públicas, organizaciones sociales, medios de comunicación y para las familias. La información oportuna y constante a niños, niñas, adolescentes y jóvenes evitaría que sean víctimas de las redes de tratantes. Para la institución del PDH esto es fundamental y por eso se indica al principio: es mejor informar y prevenir que curar las heridas provocadas a las víctimas de la trata de personas.

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