Iniciar Sesión
Registrarse
  Preguntas frecuentes
  |  
¿Olvidó su contraseña? 

Prensa Libre

02/04/13 - 00:00 Opinión

HOMO ECONOMICUS

Justicia y percepción

La mayoría de los ciudadanos no conocerán ni entenderán los detalles legales de los juicios contra oficiales del Ejército. Su aceptación o rechazo del veredicto será, en buena medida, producto de la percepción que se tenga respecto a lo “justo” de los procesos. La paradoja es que la población confía más en su ejército que en sus juzgadores. No hay que confundirse, la propaganda contra el Ejército en medios locales y a escala internacional tiene más respaldo afuera que adentro del país; como ha sido siempre.

JOSé RAúL GONZáLEZ MERLO

El Ejército de Guatemala es una de las instituciones que más confianza ha generado entre la población en la historia reciente. Por ejemplo, para desagrado de la “comunidad internacional” y la guerrilla local, es normal que la población pida que el Ejército la proteja de los criminales como en el pasado les protegió del terrorismo guerrillero.

Recién firmados los acuerdos de paz, en 1996, Latinobarómetro midió que el 31% de la población sentía “mucha” o “algo” de confianza en el Ejército mientras que el poder judicial le superaba acumulando 34% de confianza. En el 2010, el Ejército mantenía la misma calificación —31% de confianza— mientras que el poder judicial caía a 17%; ¡la mitad de la confianza que inspiraba hacía casi 15 años! Peor aún, un 33% de los encuestados en el 2010 no tenía “ninguna confianza” en el poder judicial mientras que para el Ejército esa variable era de 26%.

La población ha ido perdiendo confianza en sus instituciones públicas; pero el Ejército sigue siendo una de las entidades en las que la ciudadanía más confía. Quizás porque aún la identifica como la institución que nos libró, en las condiciones más adversas, de la amenaza totalitaria que representaba la guerrilla. Por cierto, si algo está claro es que los guerrilleros no gozan ni han gozado de popularidad entre la población. Para muestra, la candidata de la URNG, Rigoberta Menchú, que apenas obtuvo 3% de votos en las últimas elecciones.

Qué paradójico; una de las instituciones en la que menos confía la población —el Organismo Judicial— está juzgando a otra en que la población más confía —las fuerzas armadas—. No nos equivoquemos, no son personas, es el Ejército de Guatemala quien está en el banquillo de los acusados. La percepción es que “la sentencia ya está escrita”; se ha venido escribiendo mediante cuidadosos movimientos estratégicos. La guerrilla ha ido colocando a “su gente” en posiciones desde donde se ejecuta una emboscada legal a los oficiales garantizando, al mismo tiempo, impunidad para los guerrilleros.

¿Qué tiene esto que ver con la “justicia”? Todo y nada. Nada, porque la justicia no debe estar sujeta a la popularidad de los involucrados. Todo, porque si los guerrilleros masacraron, secuestraron, torturaron y cometieron crímenes de lesa humanidad ¿por qué no se les juzga? La respuesta está clara. Porque lo que estamos presenciando no es justicia. La gente no cree en los “operadores de justicia”… y con razón. Estamos frente a un hábil manejo político de “la justicia” para continuar la guerra por otros medios.

Más noticias de Opinión

Herramientas

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.