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04/04/13 - 00:00 Opinión

IDEAS

¿Justicia?

Se argumenta que el caso contra Ríos Montt es para que finalmente algunas víctimas del conflicto armado reciban justicia y sus ejecutores paguen por los crímenes cometidos. Yo estaría de acuerdo con esa premisa, si fuese verdadera, pero no lo es. Quienes dicen buscar justicia en realidad buscan venganza o buscan poder. Si realmente quisieran justicia no serían hipócritas y buscarían que se derogue la Ley de Reconciliación Nacional. Estirar el concepto de genocidio para perseguir a militares y civiles enemigos de la guerrilla

JORGE JACOBS A.

es una clara muestra del verdadero interés detrás de este juicio. Es un fin político, más que una búsqueda de justicia para las víctimas.

La verdadera justicia estribaría en que los responsables de las matanzas, los asesinatos, las torturas, las violaciones, los secuestros, las desapariciones forzadas, las extorsiones, las bombas, los incendios y, en fin, los muchos crímenes que se cometieron contra civiles inocentes durante el conflicto armado, pagaran por esa culpa y retribuyeran a sus víctimas. Pero no es eso lo que están haciendo con el juicio por genocidio.

De hecho, la importancia de este juicio para quienes lo promueven no es ni siquiera la cabeza de Ríos Montt —con todo y el odio que le tienen— sino que se declare judicialmente que en Guatemala existió genocidio. De esa manera abrirán las puertas para acusar y enjuiciar a cuanto militar y civil haya participado en el conflicto armado —del lado del ejército, por supuesto—. Y de esa no se salvará ni siquiera Otto Pérez, aunque crea que está muy seguro con sus alianzas.

El que se diga que el Ministerio Público está investigando muchos casos en contra de los exguerrilleros es simple pantalla, ya que ellos seguirán cubiertos con el manto de la impunidad que les brinda la Ley de Reconciliación Nacional. Ellos no pueden ser enjuiciados por los crímenes que cometieron, como tampoco lo podrían ser los militares, a no ser que se declare judicialmente que lo sucedido en Guatemala no fue un conflicto armado, sino un intento de genocidio por parte de las autoridades.

Yo por eso me opuse en su momento a la Ley de Reconciliación Nacional, porque considero que todos tienen que hacerse responsables de los delitos que han cometido y se debe enjuiciar, tanto a militares como a guerrilleros, por los crímenes que cometieron contra la población civil.

En aquel momento, a quienes nos oponíamos nos tildaron de trogloditas y enemigos de la paz, pero 17 años después el tiempo nos da la razón. Dejar en la impunidad los crímenes cometidos en aras de una espuria “paz” tarde o temprano acabaría con la misma.

Si lo que quieren realmente es que se haga justicia, no sean hipócritas. Lo que hay que hacer es derogar la Ley de Reconciliación Nacional y que todo aquel que haya sido víctima de crímenes durante el conflicto pueda enjuiciar a los responsables, sean militares o guerrilleros. Eso fue lo que se debió hacer desde el principio y ya a estas alturas podríamos haber salido de esa carga y ver hacia el futuro, no estar perdiendo una o quien sabe cuántas generaciones más en nuestro ingrato pasado.

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